De Birán a Santa Ifigenia: 90 años de Fidel Castro Ruz

Por Redacción

| 09:30 // 3 Junio, 2017

Un trayecto que el líder de la Revolución cubana recorrió miles de veces, pero que le llevó 90 años y toda una historia hasta reposar, en el cementerio considerado museo a cielo abierto.

Santiago de Cuba, (Notimex).- Desde la finca Birán, donde nació Fidel en la Provincia de Holguín, hay menos de 100 kilómetros a Santa Ifigenia, en la Provincia de Santiago; un trayecto que el líder de la Revolución cubana recorrió miles de veces, pero que le llevó 90 años y toda una historia hasta reposar en el cementerio considerado museo a cielo abierto.

El 13 de agosto de 1926 Fidel vio la luz en la finca familiar situada en la provincia de Holguín, flanqueada por las montañas de Pinares de Mayarí. Desde el 4 de diciembre, hace seis meses, sus cenizas permanecen resguardadas en una sólida roca en el Cementerio de Santa Ifigenia, tras su muerte ocurrida el 25 de noviembre de 2016.

Birán fue elegido por Ángel Castro Argíz para formar una familia con Lina Ruz González. Allí nacieron Ramón, Ángela, Enma, Fidel, Raúl, Juanita, Agustina. Hoy, decenas de visitantes cubanos y extranjeros hacen fila para recorrer el predio de casi dos hectáreas, reconstruido al menos en tres ocasiones.

Un arroyo cercano conoció las primeras brazadas de Fidel; él buscó otros cauces: navegó por el Mar Caribe y el Golfo de México en sus expediciones revolucionarias. Los plantíos cercanos y los pinares de Mayarí atestiguaron sus expediciones infantiles, fueron preámbulo de sus andanzas por Sierra Maestra.

Allí está la Escuela Rural Mixta Número 15, limitada a una amplia aula. Está el pupitre que ocupó Fidel, donde aprendió las primeras letras que decenas de años después reconstruiría en frases célebres como: “La historia me absolverá”, en su juicio por el asalto al Moncada; o sus más de 20 mil discursos, incluyendo el memorable de cuatro horas y media ante la Asamblea de Naciones Unidas en 1960.

La maestra de la escuela fue de las primeras en identificar en Fidel horizontes más amplios que el batey de Birán. Sugirió a sus padres enviarlo a Santiago, donde impulsarían su talento; y allá fue acompañado por Ramón y Raúl. La primera de muchas ocasiones que Raúl lo seguiría.

El clima tropical y húmedo, propicio para la caña, la madera y los cítricos que comerciaba su padre, abonó también para tomar sus primeras acciones como estadista: promulgar las leyes de Reforma Agraria, con el consecuente reparto de tierras, incluida buena parte de la propiedad familiar.

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Más de mil objetos recrean la vida de los Castro-Ruz. En varios salones cuelga el retrato de familia, el último en el que los siete hermanos aparecerían junto a Lina, su madre, pues después optarían por rumbos diversos: Cuba, México, y el exilio en Miami.

Decenas de imágenes más replican otras escenas: la abuela, la tía, Fidel niño, Fidel con Ángela, con Raúl, con uniforme militar, en su juicio tras el asalto al Cuartel Moncada. Fidel regresando a las raíces conversando con alumnos en el mismo pupitre donde aprendió a escribir.

No faltan los guías que rememoran una mínima parte de los 90 años del paso de Fidel por el mundo, historias de familia y los episodios más aguerridos de Castro Ruz, primer ministro de 1959 a 1976, presidente cubano de 1976 hasta 2008 cuando asumió su hermano Raúl.

Fue Raúl quien en diciembre pronunció el discurso de despedida a Fidel, en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, de Santiago. La misma ciudad a la que llegaron juntos en su niñez al dejar la casa paterna.

La misma ciudad donde el 26 de julio de 1953 Fidel Castro arremetió al frente del movimiento revolucionario contra el Cuartel Moncada, en su intento por derrocar la dictadura de Fulgencio Batista.

Fue en Santiago, la primera capital de Cuba, donde hoy se asienta el Monumento Nacional a cielo abierto Cementerio Santa Ifigenia.

Allí está la roca trasladada desde la Sierra Maestra, en el flanco izquierdo al mausoleo dedicado al héroe nacional José Martí, donde también los visitantes hacen filas para dejar una flor en ofrenda y presenciar la guardia marcial cotidiana.

El mármol blanco que predomina en Santa Ifigenia, al igual que en el cementerio familiar de Birán, y la cantera del muro de los Mártires del 26 de julio, enmarcan la mole con la placa “Fidel”, una roca que más allá de su peso físico reúne la carga histórica de Sierra Maestra; de casi medio siglo de un hombre frente a un pueblo.

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