El canto (sacro) de las sirenas

Por Gustavo Iñiguez

| 16:29 // 28 mayo, 2016

Rodrigo Guajardo
33 sirenas
Fondo Editorial Tierra Adentro, México, 2014

80 pp.

La posibilidad de concebir la poesía desde una visión sacra pareciera no tener cabida en un tiempo en el que lo profano se ha instaurado como el modo mejor aceptado de imaginar el mundo. La tendencia de desacralizar la poesía ha sido contundente y nos ha legado obras cardinales. La estética de lo profano se ha extendido a un punto de alta tensión que ha colocado las visiones que atienden lo sagrado en un límite que podría presentarse como arcaico. Sin embargo, sorprende que un autor nacido en 1983 haga, en su primer libro, una aproximación desde un lenguaje descentrado que asimila, con devoción, los planteamientos de un discurso sacro.

El libro 33 sirenas no es un libro religioso ni desarrolla episodios místicos, como dice la cuarta de forros. No hay tal pretensión en esta escritura. Desarrolla, sí, hábilmente, la musicalidad que aprende de las variaciones léxicas de los místicos españoles. Y aunque el artificio de sus propios recursos desoriente el mensaje, la atmósfera que genera esta exuberancia discursiva es de un envolvente barroquismo. También ocurre que la falta de dinamismo en la comunicación termina por hacer que la lectura sea lenta y, al irse adentrando, el lector dejará de verse sorprendido y sí asediado por la retórica.

rearde. hoy eres el mediodía
que no cesa de caer
la impresión que escorza
mi frente bocarriba
el tumbo que me parte
se posará en esa fisura

                        la sumergida

el tercer astro flexible
entre la luna y el único
capullo de la grieta

Rodrigo Guajardo (Cadereyta Jiménez, Nuevo León), con este primer libro consigue dejar en claro el alcance estético y la peculiaridad de su tono. La confianza que pone en el lenguaje es encomiable, aunque no siempre consigue el objetivo: intenta una escritura que conduce al asombro por la extrañeza que genera y por el rigor que pone en evidencia el buen oficio. La factura de 33 sirenas tiende un arco hacia la tradición española y, con un ejercicio franco, actualiza elementos de apoyo para hacerse escuchar, porque la cualidad más notoria en el trabajo de Guajardo es la musicalidad.

Columna de Gustavo Iñiguez

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