El préstamo de la discordia

Por El increíble profesor Zovek

| 14:22 // 26 Agosto, 2016

Podría tener algo de razón el gobernador de Guerrero Héctor Astudillo Flores en desconfiar del buen fin del préstamo por 158 millones de pesos solicitados por el gobierno municipal de Acapulco, y es que han sido los titubeos del propio alcalde porteño y la propensión a la opacidad en el manejo de los dineros municipales los que han dado la mala pauta para que se generen estas dudas.

Y como no, pues como bien saben los operadores del gobernador, don Evodio tiene en su primer círculo de funcionarios a verdaderos lagartos de los presupuestos público. Uno de los más notorios es Víctor Aguirre, secretario de Desarrollo Social, a cargo de más de un centenar de millones de pesos destinados al apoyo de gente vulnerable y localidades con carencia, ¿cómo no desconfiar?

Víctor Aguirre ha sido señalado muchas veces, incontables veces, por gente de su propio partido como un desalmado rufián del dinero público. Dependencia donde ha estado han sido trasquiladas por la voracidad de este dirigente tribal. El líder del Grupo Guerrero, su compinche en múltiples atracos, David Jiménez Rumbo, ha declarado públicamente que a Víctor le gusta meterle tijera a los recursos que le son confiados.

Un caso reciente del manejo turbio de los recursos públicos municipales se ventiló públicamente cuando el director de Cultura que depende de Sedesol municipal, Julio Zenón, se quejó ante los consejeros culturales de que no dispone del presupuesto asignado a esa dirección para las diferentes actividades programadas, unos 17 millones de pesos.

victor aguirre alcaide

Y es que de acuerdo con algunos consejeros de cultura consultados, la parálisis que sufre esa dirección se debe más que nada a la voracidad de Víctor Aguirre de pretender meterle tijera a los presupuestos asignados a programas tan visibles como la Feria Internacional del Libro de Acapulco (FILA) y al festival de la Nao, lo que pone en riesgo viabilidad y la calidad de tales eventos, algo que tiene sin cuidado a un funcionario inculto como Aguirre.

Sin embargo, la dirección de Cultura no es la única que padece la codicia del señor Aguirre, pasa lo mismo con las otras direcciones a su cargo como la de la Mujer, Juventud, Asuntos Indígenas, Educación, y grupos vulnerables, así como las subsecretarías, a quienes raciona y recorta a placer los recursos para realizar actividades, al grado que son dependencias  fantasma sin capacidad de respuesta ante la demanda social y sin resultados importantes. Las actividades a las que se han visto reducidas direcciones y subsecretarías a la realización de mediocres acciones como lunes de bandera, martes de mujer, sábados culturales, etc., actividades que ya se han desgastado porque también don Víctor le trasquila los recursos.

Los dineros públicos que tiene asignado Sedesol municipal, son uno de los más opacos en la administración del alcalde Evodio, aun cuando constan los esfuerzos que ha hecho la primera autoridad municipal por dar la imagen de que el suyo es un gobierno que pretende rendir cuentas claras, pero sin lograr resultados confiables. Los comités ciudadanos que se han creado para este fin sólo han sido de membrete como los que en su tiempo hizo el tristemente célebre Ángel Aguirre.

Así pues, más que una oposición del gobernador Astudillo al préstamo solicitado por el gobierno de Acapulco, lo que se expresa es la duda razonable que se tiene del destino que correrán los 158 millones solicitados, sobre todo, porque el gobierno de Acapulco ha titubeado en aplicar una estricta y confiable rendición de cuentas y evitar los moches como los que Víctor Aguirre le aplica al presupuesto de Sedesol. Para muestras basta un botón.

Y por otro lado, el rechazo del gobierno estatal al dichoso préstamo de la discordia, se debe, claro está, a una razón política más que jurídica, los tiempos electorales, aunque adelantados, ya están en marcha y, ciertamente, el juego se llama obstaculizar al oponente, neutralizarlo antes de que despegue. Acapulco, pese a toda la violencia imparable que vive cotidianamente, sigue siendo un botín ambicionado para el PRI y su más reciente lacayo Movimiento Ciudadano, este último partido piensa que puede volver a gobernar esta ciudad con el apoyo del tricolor. Ese es el acuerdo con Luis Walton, otro ambicioso vulgar.

Pese a todo, el juego está muy adelantado, y ni la circunstancia ni el tiempo favorecen al gobernador Astudillo ni al alcalde de Acapulco Evodio. Un enfrentamiento político como el que ahora escenifican como calentamiento de lo que vendrá después, a ambos los deja mal parados. Los deja como banales. El estado, ciertamente, como dijo hace unos días el gobernador, no está para estas cosas. Mientras la violencia y las muertes no cesen en la capital del estado y Acapulco, y los ciudadanos no puedan vivir tranquilos, mientras no haya pruebas suficientes y concretas de honestidad en el manejo de los dineros públicos por ambas partes, de nada servirá que hoy el gobierno estatal se imponga sobre el de Acapulco, o viceversa, de todos modos Acapulco ya está perdido para ambos. Morena es la respuesta.

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