Principio de incertidumbre

Por Gustavo Iñiguez

Guadalajara, Jalisco | 13:05 // 11 mayo, 2016

Luis Vicente de Aguinaga
Orden aleatorio
Literatura UNAM, México, 2016

102 pp.

La participación del azar en un planteamiento aleatorio supondría que nada ha sido previsto y que nos encontramos, como propuso Werner Heisemberg en su conocido Principio de incertidumbre, ante un comportamiento impredecible de las partículas. Si bien es posible reducir el espectro de incertidumbre mediante métodos de probabilidad, siempre ocurrirán trayectorias imprevistas. La aleatoriedad con la que se presentan los textos que componen la antología de Luis Vicente de Aguinaga (Guadalajara, Jalisco, 1971) tienen una correspondencia distinta con el juego azaroso, aunque no se separa de la sorpresiva aparición: lo imprevisible es para el lector, por la temática de los poemas que irán apareciendo en el libro.

En Orden aleatorio se recogen cincuenta poemas que corresponden a los doce libros publicados por el autor en un lapso de poco más de veinticinco años, para conformar los cinco espacios del libro. Cada uno de los momentos inicia con un texto que proviene del poemario El agua circular, el fuego (1995). Para cerrar, aparecen textos que corresponden al libro Séptico (2012) y de esta manera se tienden los dos ejes en los que se apoya la atmósfera que sostiene el avance de la antología. Por un lado el tono solemne que dispone a una lectura que se irá clarificando por la ejecución de la escritura de las páginas siguientes hasta llegar al ámbito de lo cotidiano y doméstico.

«Contra el designio que retrasa la muerte
de los que sólo buscan morir.
Contra el motor que horada como una súplica la noche.
Lejos del aire

O del tránsito amarillo y plomizo de los cuervos,
la tierra se ordena bajo esas pocas hojas
y el cielo se reduce.»

La escritura de Luis Vicente se abre en panorámica al ir mostrando, con una transparencia sorprendente, las búsquedas de un autor que ha recorrido con inquietud varios caminos de la lírica. El trabajo por reconocerse se unifica por las obsesiones presentes en las variaciones estéticas y que se ofrecen en este libro como un solo camino, una ruta obligatoria. La búsqueda, en esta reunión de poemas, es otro motivo: junto al devenir del tiempo y el alcance universal de los objetos mínimos, demuestra la calidad en la escritura de de Aguinaga. Orden aleatorio es un excelente pretexto para acompañar el trabajo de estos años de escritura del autor tapatío, quien conoce las técnicas que alcanzan la conmoción y se deja llevar por esta aleatoriedad como quien escucha su disco predilecto y se abandona al placentero asombro de la incertidumbre.

Columna de Gustavo Iñiguez

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