El día de hoy toca hablar acerca de sitios turísticos que se pueden visitar en el puerto de Acapulco, dándole el turno a La Quebrada, un lugar icónico de este destino.

La Quebrada, es un famoso acantilado de Acapulco que desde la década de 1930 ha sido escenario de la valentía y habilidad de numerosos clavadistas que arriesgan su vida en un ejercicio de cálculo y acrobacia, saltando desde 45 metros de altura hacia un estanque de seis metros de profundidad que se crea en los breves momentos en que sube la marea con el oleaje natural de la zona.

Cuando los colonizadores españoles crearon el puerto de Acapulco como el primer gran puerto comercial del Pacífico, nombraron a esta formación rocosa como la “Roca Quebrada” por su singular anatomía orográfica. Esta locución se simplificó, quedando de manera coloquial el nombre de La Quebrada.

Siglos después, en 1934, cuando se construía el actual destino turístico con toda su infraestructura hotelera, se dinamitó parte del cerro para sacar material de construcción, y al mismo tiempo se abrió una brecha que ahora sirve de paso hacia el acantilado y mirador.

En ese año inició también la tradición del espectáculo de clavados, cuando un grupo de amigos que vivían en lo que hoy se le conoce como barrios históricos”, habían ido a nadar y a pescar cerca del canal de La Quebrada, trepados entre los riscos lanzaban sus cuerdas al mar y cuando éstas se atoraban, debían aventarse al océano para desatorarlas; en algún momento, uno de ellos lanzó un anzuelo más peligroso y se le ocurrió retar a sus amigos para ver quién podía aventarse desde el punto más alto, “un reto para demostrar la hombría”, fue así como Rigoberto Apac Ríos ganó al lanzarse desde 45 metros de altura, siendo el primer clavadista registrado en lograr dicha hazaña, sin embargo, sufrió un accidente dislocándose el hombro por lo que fue debut y despedida.

Posteriormente, otros personajes le siguieron a esta tradición entre los que destacan: Roberto Navarrete “El lobo”, Rafael Alvarado “El chango”, Alexis Balanzar, Genaro Sánchez Méndez, Rodrigo Arteaga, Ismael Vázquez (actual presidente de la Asociación de Clavadistas Profesionales de Acapulco), Iris Selene Álvarez, quien tenía siete años cuando comenzó a entrenar,obteniendo un récord guiness al lanzarse desde una roca a 18 metros de altura, sin embargo sufrió un accidente al aventarse, lesionándose el hombro por lo que dio por finalizado su carrera como clavadista, son algunos de los pioneros, entre otros más.

Los clavadistas de La Quebrada son devotos de la virgen de Guadalupe, a quien le rezan antes del salto; el espectáculo da inicio desde el ascenso del clavadista, por entre las hendiduras naturales del acantilado, hasta lograr el punto más alto, lugar donde se ubica el santuario; posteriormente a su ritual, pasan a situarse en una pequeña plataforma a una altura de 35 metros, en la cual el clavadista debe calcular el movimiento de las olas, la marea y el viento, escogiendo el momento adecuado para lanzarse al vacío, el clavadista hace contacto con el agua en un tiempo de tres segundos a una gran velocidad.

Por ende, La Quebrada forma parte fundamental de este destino y el show es un atractivo local, nacional e internacional.

Los clavados se puede presenciar por la tarde, aprovechando la puesta del sol, y al anochecer, con una iluminación especial, donde los clavadistas se lanzan de uno, o en tres a la vez, con antorchas, para darle mayor realce.

Sólo hay dos puntos en tierra desde los que se puede observar claramente a los clavadistas: El mirador de La Quebrada y el Hotel Mirador, que incluso ofrece la oportunidad de disfrutar de la presentación en familia cómodamente; también, existe la posibilidad de disfrutar el espectáculo por mar, a través de un paseo en el barco AcaRey, un buque turístico que recorre toda la bahía y te brinda extraordinarias vistas de La Quebrada, además de poder rentar una lancha con algún lugareño.

No esperes más y disfruta de la experiencia que sólo La Quebrada te puede dar. Sé testigo del valor de los clavadistas que se lanzan desde este mítico acantilado hacia las aguas del océano.