Coyuca de Benítez, Guerrero.- Una retroexcavadora del gobierno del estado y del municipio de Coyuca de Benítez le ganó a pescadores y enramaderos de La Barra que se habían citado para abrir la barra de la laguna de Coyuca por decisión propia.

Cuando los habitantes llegaron al sitio, la maquinaria ya realizaba las maniobras para abrir la barra de forma mecánica y sin esperar a que su apertura ocurriera de forma natural.

Las maniobras de ambas instancias de gobierno se dieron al margen de autorización previa de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), instancia responsable para determinar la apertura del cuerpo lagunar, pero fue ignorada, como cada año, ante los reclamos vecinos que han construido sus viviendas en el vaso lagunar, o que han ganado terreno con potreros y viveros dentro del ecosistema de la laguna de Coyuca, y se ven inundados apenas recién comenzada la temporada de lluvias.

Años anteriores, la barra se abría por sí sola ya casi al finalizar la temporada de lluvias; por lo general ocurría en septiembre.

Sin embargo, resurgió, como cada año, la demanda de pescadores y dueños de enramadas de La Barra de Coyuca de Benítez para abrir la barra de forma mecánica sin medir las consecuencias que impactan a todo el municipio esa medida.

Sin esperar que su apertura se diera de forma natural, pese a que se ve afectado al ecosistema lagunar al provocar la muerte de manglares, así como el ciclo reproductivo de especies pesqueras y de camarón, así como sequía al vaciarse la humedad del subsuelo de toda la región, y hasta el ciclo hidrológico en la cuenca.

El pasado lunes 15 de agosto sin mayor razonamiento que el alto nivel del agua en la laguna de Coyuca y sin autorización de la Conagua, pescadores y enramaderos se congregaron en la barra para abrirla; aunque llegó más primero la retroexcavadora enviada por el gobierno del estado y el municipio que ingresó por Playa Azul y en dos horas realizó las maniobras para realizar la apertura.

A las 11 horas, la maquinaria del gobierno comenzó a excavar la zanja para abrir la barra y en dos horas, el mar y la laguna se unieron nuevamente. La apertura de la barra atrae a cientos de pescadores y vecinos de comunidades aledañas que se congregan en esa franja de playa y laguna para pescar. Se vuelto toda una tradición familiar, y atrae a propios y extraños.

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Ahora en Facebook, pescadores y aficionados a la pesca presumieron imágenes de la abundancia de peces capturados en la barra.

 Macario Mendoza Diego, de Playa Azul, quien se situó en la zona de la barra abierta con su hilo de pescar, afirmó que había estado muy floja la pesca durante los primeros días debido a que la corriente marítima introducía basura a la laguna y eso dificultaba las maniobras de pesca.

“Del lado de Playa Azul ha estado floja la pesca, pero del lado de La Barra desde el primer día que se abrió han estado sacando jureles, gallo… del lado de la laguna estuvo saliendo un poco de carpa. Es normal siempre así empieza flojo se va componiendo conforme va desapareciendo la basura se puede pescar y venir a sacar para irla pasando, aquí se llena, vienen de todo el municipio, también gente de Hacienda de Cabañas a pescar, del municipio llegan de todos lados porque aquí no se le prohíbe pescar a nadie”, contó.

“Cada año es como una feria para los que vienen a divertirse con la pesca, cuando empieza, el primer día salen carpas, lisas, cabezudas, picolín, robalo, después conforme va desapareciendo la basura aparecen los jureles, los gallos, los robalos… es lo que se pesca durante el tiempo que está la barra abierta y en unos días más va a empezar el torneo de pesca de robalo, que se viene organizando en los últimos cuatro años”, agregó.

El pescador da cuenta que varía el tiempo de la barra abierta y no se sabe con certeza el plazo qué estará abierta, “puede tardar hasta enero, en ocasiones se cierra en diciembre, varia depende de las lluvias”.

Así entre el fuerte oleaje que se introduce por la barra a la laguna, llegan de todos lados a la cosecha de peces. Unos con tarraya en mano, otros con sus hilos de pescar, pero se aprovecha la abundancia que trae consigo el ecosistema lagunar cada año.