#Opinión política

Acapulco: la hora de sumar y multiplicar

Por Geovanni Manrique, 2016-04-18 11:31

Acapulco, al igual que Guerrero y toda la República mexicana, padece una crisis profunda de inseguridad y violencia; quizás la más severa en su historia. Ambos problemas públicos tienen su origen en la pobreza, la marginación, las desigualdades económicas, el desempleo, la falta de acceso a servicios públicos de calidad y de seguridad social, ausencia de oportunidades para el desarrollo de capacidades, habilidades y talentos de la ciudadanía.

Como un problema de Estado, la violencia y la delincuencia ha recibido, con base en las funciones y atribuciones constitucionales en la materia, la atención de los tres niveles de gobierno; sin embargo, las políticas públicas y medidas institucionales, han sido insuficientes. Los problemas siguen ahí, e incluso se han agudizado desde hace más de una década, a pesar de los recursos millonarios que se han destinado con el objetivo de disipar la ola de violencia y sus consecuencias en todos los puntos de la República.

Las estrategias de seguridad para hacerle frente a ambos asuntos públicos, han ido de la “guerra” contra el narcotráfico a la reestructuración institucional de mandos policiales mediante certificación y acreditación de confianza, del uso de la Defensa Nacional y Marina en actividades de cuidado del orden al diseño de políticas para mermar la capacidad financiera de la delincuencia organizada; sin que ninguna de ellas, hasta el momento, haya logrado no sólo reducir los indicadores de resultado diseñados para evaluar la efectividad de las políticas de seguridad, sino la sensación y la percepción ciudadana de una disminución significativa de la inseguridad pública, la violencia y la delincuencia.

La insuficiencia de todas las iniciativas de los tres niveles de gobierno está relacionada con la ausencia de un actor fundamental para hacer frente a estos problemas públicos: la ciudadanía. Hasta el día de hoy, la agenda pública en materia de seguridad ha tenido dos pistas independientes de promoción de acciones, desvinculadas entre sí y en rutas diferentes.

Por un lado las acciones de gobierno y por otro el de la sociedad civil. Éstas reclamando al gobierno un diseño de políticas que no necesariamente impliquen la confrontación o la “guerra”; sino la inclusión de sectores sociales en condición de vulnerabilidad a actividades que mejoren su situación económica, patrimonial, social y cultural y por consecuencia su bienestar. Por su parte, el gobierno sigue la inercia del esquema de confrontación bélica, establecido por Felipe Calderón y continuado por Enrique Peña, capturando a sus líderes e intentando disminuir su capacidad financiera vía incautación de bienes y decomisos de cargamentos.

La evidencias empíricas demuestran que, a pesar de las millonarias cantidades de recursos destinadas a la “guerra contra la delincuencia organizada” y particularmente contra el narcotráfico, los grupos delincuenciales siguen realizando sus actividades sin que merme su capacidad de cooptación ni su fuerza “beligerante” y mucho menos su capacidad financiera para operar el mercado del tráfico y consumo de drogas.

De lo anterior, se infiere que la vía de la confrontación armada con los grupos delincuenciales no es el mejor camino a seguir; que la solución no radica en “combatir” a la delincuencia usando medios beligerantes, sino en atender y resolver mediante políticas sociales y de prevención, los problemas sociales, económicos y culturales que orillan a amplios sectores de la población ver en las actividades al margen de la ley, una vía para mejorar su condición de vida.

El problema de la violencia, tiene una alternativa de solución, que empieza a vislumbrarse en la reorientación de las políticas públicas de los tres niveles de gobierno. En el umbral de esos rediseños comienzan a percibirse cambios en las políticas de los gobiernos federal, estatal y municipal, consistentes principalmente en poner mayor énfasis en disminuir las inequidades, reducir la pobreza, mejorar las condiciones económicas y de bienestar, así como la generación una transformación en los valores de la sociedad.

Por eso es importante reconocer el éxito que en Acapulco ha tenido la convocatoria realizada por el gobierno municipal para impulsar la iniciativa #SumaXAcapulco, dirigida y bien recibida por los grupos organizados de la sociedad, los gremios, las organizaciones empresariales, las y los líderes de opinión, los representantes religiosos, las y los intelectuales, líderes de partidos y representantes políticos así como la comunidad artístico-cultural del municipio, más allá de ideologías y posiciones políticas. Por primera vez en mucho tiempo, el gobierno municipal logró concitar la unidad de la ciudadanía y sus actores relevantes para hacer frente, desde el ámbito de sus competencias, a las causas sociales, económicas y culturales de ambos flagelos.

Con la incorporación de este amplio segmento de la sociedad civil organizada, más las y los ciudadanos que seguramente habrán de sumarse y multiplicarse para trabajar por recuperar la paz y la armonía de Acapulco, es posible construir alternativas ciudadanas que nos permitan construir cohesión social. Empezando por recuperar el espacio público, recuperar la confianza para salir a las calles y avenidas de nuestro puerto, utilizarlas para la convivencia sana y en armonía de las familias acapulqueñas; y también por garantizar oportunidades para el desarrollo de capacidades productivas, de emprendimiento y para el bienestar de las familias, con la implementación de políticas públicas.

Es momento de aprovechar esta suma de actores relevantes en la vida de Acapulco; no para enfrentar sino para construir, no para combatir ni para luchar sino para trabajar, no para debatir incansablemente sino para proponer y establecer acuerdos por el bienestar común. Hoy con la suma de la ciudadanía a la causa de la paz y armonía, es necesario que el gobierno municipal establezca una agenda transparente y acordada con la sociedad civil, que nos permita salir al paso de esta oprobiosa y lamentable situación.

#Opinión política

Veracruz se cae a pedazos; Cuitláhuac, gobernador inepto

Mientras el crimen y la inseguridad dominan la entidad, el frívolo gobernador anuncia una intensiva cartelera de espectáculos para este año.

Por Lucía Deblock, 2019-04-10 14:33

OPINIÓN


México.- Veracruz tiene todo para ser granero del país, fuente principal de energía y agua, punto de referencia del turismo de montaña, de playa y de aventura; cita obligada de la Historia de México; referente cultural y gastronómico. Podría alzarse como el principal productor de carne y de silvicultura. A lo largo de sus extenso litoral se podría capturar más de la mitad de la producción pesquera. Cuenta con 22 plantas petroquímicas, tres de los principales puertos comerciales y las principales reservas petroleras del país. Pero no, Veracruz es, sobre todo, un referente de corrupción e impunidad.

El 22 de abril se conmemoran los 500 años de la fundación del primer ayuntamiento de América. La ciudad de Veracruz está lista para la celebración mientras el estado se cae, literalmente, a pedazos. En efecto, Veracruz también es surrealista: en medio de una profunda crisis política, social y de seguridad, se encuentran motivos para festejar.

Cuitláhuac García se ha desgastado en sus cuatro meses de gobierno como cuchillo de carnicero. Sus palabras son su único arsenal político, pero también las ha desgastado en una reiterada enunciación de los males que abruman al estado y que, por lo regular, no van acompañadas de acciones de gobierno para palear el mal. Males que conocía de antemano y que pretende combatir nombrando a personajes de funestos antecedentes -unos acusados de corrupción, otros de colusión con el crimen organizado- como líderes de sector en la lucha anticorrupción.

En Veracruz se comenten uno de cada tres secuestros. La  feminicidios crecieron 149% y el abuso sexual 155%. La postura del gobierno frente a los protocolos que exigen las alertas de género navegan entre la simulación y la omisión. Las fosas clandestinas siguen apareciendo, aún mayores que Santa Fe. Es el estado el principal enemigo de los colectivos que tratan de abatir la violencia feminicida, los casos de desaparecidos, los abusos sexuales, los secuestros.

Mientras el crimen organizado corretea a sus anchas por todo el estado y a su paso incendia camiones y balacea comandancias en un claro desafío al gobierno, el señor García dice que los resultados en seguridad se verán hasta dentro de dos años. Precisó que, aunque ya se integró a los municipios de Xalapa y Coatzacoalcos al Plan de Seguridad Nacional del gobierno federal, una vez que se encuentre en marcha la Guardia Nacional será la encargada de apoyar en la seguridad de la entidad en tanto que se logra tener una policía estatal confiable. Mientras tanto, considera que administrar con tacto el discurso político lo mantendrá a salvo. Pero…

La primera batalla que ya figura entre las derrotas políticas de Cuitláhuac García fue la de intentar destituir al Fiscal General del Estado, Jorge Winckler -conocido por ser abogado personal del exgobernador Miguel Ángel Yunes y estar ligado a denuncias por malas prácticas,  liberación de presuntos criminales, creación de chivos expiatorios, participación en probables actos de corrupción y violaciones en protocolos de identificación de cadáveres, entre otros-. En términos de relaciones públicas tampoco logró capitalizar el hecho de tener los reflectores al celebrarse el primer juicio político promovido contra un fiscal en el país. Por el contrario, la áspera relación entre ambos acusa con provocar problemas en la coordinación que el aparato de gobierno necesita para lidiar con los serios problemas que aquejan al estado.

El último fraude en el estado se reporta por mil 100 millones de pesos invertidos en cámaras de vigilancia que no funcionan; éstas fueron instaladas en el sistema de videovigilancia a lo largo y ancho de 21 mil kms del estado. La querella señala como responsables al ex gobernador Miguel Ángel Yunes, al Secretario de Seguridad Pública Jaime Téllez Marie y a la empresa.

Sin embargo, el gobernador dio a conocer que para este año se promoverá de manera intensiva la cartelera cultural, que representa un pilar para el estado en materia de turismo, de manera que, además de los recién celebrados Cumbre Tajín y el polémico Carnaval -por eso de los fraudes denunciados en la elección a la reina-, en abril se festejarán los 500 años del Puerto de Veracruz; en mayo tendrá lugar el Festival de Salsa, y en junio celebrarán un magno evento en la Costa Esmeralda. Asimismo, adelantó que a partir del 2020 se incluirá un evento más, la Cumbre Olmeca.

 

 

#Opinión política

AMLO, dos pasos adelante de las bravuconadas de Trump

López Obrador ha respondido en más de una ocasión y con absoluta claridad: no responderá a la provocación ni abonará a la guerra de declaraciones públicas.

Por Lucía Deblock, 2019-04-01 20:31

OPINIÓN


México.- La discreta reunión que sostuvieron el pasado martes 19 de marzo el yerno de Donald Trump, Jared Kushner y AMLO, en casa de amigos comunes, que resultaron ser altos ejecutivos de Televisa y también parte de su Consejo Asesor Empresarial, no sólo dio mucho de qué hablar entre los comentaristas de noticias, sino que hoy se antoja como una reunión en la que AMLO fue avisado sobre una estrategia que hoy podemos leer en tuiter.

Se mencionó, en primera instancia, que el tema central habría sido T-MEC y migración y, por supuesto, el destino de los 10 mil millones de pesos que el gobierno de Trump pretende invertir en el sureste de México y en la parte alta de Centroamérica. Destaca que la mitad de esa cantidad sería invertida en el sureste de nuestro país, zona que recibiría, además, gran parte de la inversión del Gobierno de México en el plan de desarrollo integral para la región. En su conferencia matutina respondió a los cuestionamientos directos diciendo que vendrían más reuniones como esa y que el objetivo final será el desarrollo de la zona sur y atender las causas estructurales de la migración.

Nadie debería dudar que las amenazas de Trump se deben, en gran medida, al discurso electoral rumbo al 2020; un discurso que debe sostener frente a un electorado desencantado, que no ha visto cumplidas las principales promesas de la campaña anterior, sobre todo en lo que respecta al muro. Y por otro lado, debe evitar a toda costa las notas periodísticas donde aparezcan niños y mujeres encerrados en jaulas en los centros de detención, que lo han hecho ver ante la opinión internacional como un presidente intransigente y carente de sensibilidad ante los temas humanitarios y que a pesar de su inmenso poder, está perdiendo la guerra en su frontera, contra los migrantes.

La falta de recursos para la construcción del muro en la frontera entre México y Estados Unidos, la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, con varios curules ocupados por representantes de grupos minoritarios -hispanos, homosexuales e indígenas- largamente maltratados por Trump, se han sumado a la pesadilla que éste enfrenta en el terreno doméstico, además de los reveses legales que le han impedido imponer su política restrictiva en temas migratorios, un asunto sin duda relevante para sus votantes. Recordemos que no es la primera vez que Trump hace este tipo de amenazas sobre cerrar la frontera, pero sí es la primera vez que le pone fecha.

El peso apenas ha resentido las amenazas tuiteras. AMLO tiene bien tomada la temperatura, tal vez porque sabe que el cierre de la frontera está más cerca del discurso por la reelección, que a una acción concreta que pueda llevarse a cabo sin consecuencias catastróficas, por una lado, para la campaña electoral de Trump y, por la otra, para la economía de ambos países. Según Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, México es el primer destino de las exportaciones de cuatro estados americanos de la franja fronteriza: Texas, California, Arizona y Nuevo México, que en su conjunto representan el 25 por ciento del PIB norteamericano. Por otro lado, más de 5 millones de empleos en E.U dependen de mexicanos que atraviesan diariamente la frontera.

Lo que es un hecho es que el aparato de gobierno de México está más activo que nunca. En días pasados, una delegación mexicana de altos funcionarios partió hacia el vecino país del norte para abordar el proceso de ratificación del T-MEC; la secretaria de Gobernación se reunió recientemente en Miami con su homóloga estadounidense para tratar temas sensibles relacionados a las mejores maneras de atajar la crisis migratoria desde la fuente de origen.

La mano alzada de los asistentes al acto protocolario en Poza Rica, a la que AMLO se refiere como su “Think tank”, resulta una forma socarrona de explicar a quienes, en tono casi sepulcral, intentan desentrañar lo que consideran sus más crípticos mensajes, pero para quien lo quiera ver, López Obrador ha respondido en más de una ocasión y con absoluta claridad: no responderá a la provocación ni abonará a la guerra de declaraciones públicas, pues él ha decidido defender la soberanía y la dignidad de México a través de relaciones basadas en el respeto, de las distancias cortas -cenas, llamadas y reuniones- y mediante las acciones concretas de su gobierno.

Al parecer, todo el tema podría zanjarse con el bloqueo de la Caravana Madre y el gobierno mexicano está trabajando en este sentido. Sin embargo, todo hace suponer que las bravatas de Trump forman parte de una estrategia electoral que le fue revelada a AMLO en una cena, hace varios días, por amigos en común.

#Opinión política

El aborto, entre el eufemismo y la apología

El aborto es uno de esos tópicos que hace del lenguaje una de sus más valiosas herramientas.

Por Lucía Deblock, 2019-03-24 09:37

México.- Nadie en su sano juicio se atrevería a contradecir que las mujeres mexicanas tienen derecho al bienestar, la salud y la justicia. Sin embargo, cuando se habla del aborto, de inmediato se sobreentiende la connotación negativa que ha venido adquiriendo el tema y, lo que en un principio parecía irrefutable y claro -como los derechos de la mujer-, empieza a tomar un cariz pernicioso.

Para empezar, tenemos que decir que en México el aborto es considerado un delito tanto en el código federal, como en los estatales. La violación es considerada, en todo el país,  como la única causal legal para interrumpir el embarazo, sin embargo, en estados como San Luis Potosí y Tabasco se requiere de un “comprobación de actos” sobre la violación. Solo en la CDMX es legal practicarse un aborto hasta las 12 semanas de embarazo, sin importar la causa.

La gente por lo regular no reflexiona sobre el lenguaje, sin embargo, en este tema, los que se oponen al aborto se autodenominan como “Pro-vida” (en inglés pro-life; es la posición ética y política que afirma la defensa del derecho humano a la vida, sean cuales sean las circunstancias, sostenida por diversas personas, asociaciones y corrientes de pensamiento. Argumentan que la vida comienza en el momento de la fecundación, de modo que el cigoto, el embrión y el feto se consideran vidas humanas. Por esta razón, se suelen oponer a prácticas como la eutanasia, la clonación humana, las investigaciones con células madre embrionarias (no con las adultas) y, particularmente, el aborto inducido); excluyendo -de facto- y categorizando -nocivamente- al otro. Esta retórica que no sólo describe un hecho, sino que, propositivamente y de forma simultánea, lo califica de acuerdo a sus intereses, ha sido empleada sistemáticamente para entorpecer la comunicación y manipular las controversias, incluso antes de entrar a debate.

Este lenguaje perverso, conformado por una argamasa extraña entre el eufemismo y la apología, ha sido usado con mucho éxito por quienes se refieren a “daños colaterales”, cuando hablan de bajas de civiles inocentes en una guerra, o para hablar la eutanasia prefieren usar “muerte digna”. Y se va refinando a medida que se quiere alejar más de su significado original: contrariedad étnica, terrorismo implantado, grupos separatistas periféricos y guerra preventiva son algunos ejemplos de cómo el lenguaje se pervierte para transformar conceptos en favor de ciertos intereses. ¿Alguien me puede explicar qué es una “Guerra preventiva”?

Así, previo a cualquier discusión de fondo sobre el aborto, el lenguaje empleado a partir de los años 80´s ya había establecido que una parte está a favor de la vida y la otra no. Para contrarrestar este desequilibrio retórico, aunque con resultados menos eficaces, también se ha creado un término: “Pro-elección” (en inflés, pro-choice; utilizado a partir de 1975, es la posición política y ética de que la mujer debe tener control o soberanía sobre su fertilidad y embarazo, incluyendo los derechos reproductivos, que incluyen el derecho a la educación sexual, el acceso al   aborto electivo (realizado por profesionales y en el marco legal), a la anticoncepción, a los tratamientos de fertilidad y a la protección legal contra abortos forzados).

Es probable que muchos lectores ya tengan una postura sobre el aborto incluso antes de leer este artículo, pero de  tener una posición personal a entrar de lleno a la discusión pública hay una gran diferencia. Primero, deberíamos tener presente el lenguaje: los conceptos de “mujer”, “madre”, “feto” o “persona”, no son categorías universales ni transparentes, sino que, por el contrario, responden al discurso jurídico. Así, cada uno de nosotros debe documentarse sobre su significado para no ser víctima de alegatos restrictivos que asumen sinónimos subjetivos e imprimen cierta carga moral al discurso o, peor aún, caer en la tentación de justificar nuestra posición con casos atípicos y dramáticos, fuera de contexto.

En México la discusión pública sobre el aborto se ha ido postergando; sin más, hace unos días, durante su conferencia matutina, AMLO pidió que se respetara su silencio al respecto; incluso, los esfuerzos de la bancada de Morena en la cámara de diputados que se manifestó por depenalizarlo antes de la toma de protesta de López Obrador, no lo consiguieron. Sin embargo, es un tema público que late al ritmo de su urgencia. Por eso, todos los mexicanos debemos comprender que para abordarlo se requiere preparación previa, amplitud de pensamiento, equilibrio y reflexión.

El aborto es uno de esos tópicos que hace del lenguaje una de sus más valiosas herramientas. Hay dos formas de entender el lenguaje: al servicio de la realidad, para describir lo que sucede y al servicio de una perspectiva ideológica, para influir en la conducta del otro.

¿Has intentado montar tu postura sobre el aborto en el lenguaje con el que se discute el tema a nivel internacional?