Acapulco.- Una cosa realmente rara en México es encontrar políticos verdaderamente honestos, que les importa el sufrimiento de los demás, pero es mucho más extraño hallarlos en Guerrero, este es el caso del doctor Javier Solorio Almazán, síndico de Acapulco, un personaje que nunca antes había ocupado un cargo público; entró a la política motivado por el ejemplo de Andrés Manuel López Obrador y el del primer alcalde socialista de México, Juan Ranulfo Escudero.

Javier Solorio, es antes que político un doctor, se especializó en cirugía estética, al grado de ser uno de los mejores en su especialidad en México. Nació en la tradicional colonia Morelos, de Acapulco, y se formó profesionalmente en la UNAM, además de Médico, también es músico y un gran lector.

Antes de ser síndico por Morena, Javier Solorio presidía la fundación para la Reconstrucción Bioxicosocial de Cáncer de Mama (Rebicam). Una iniciativa altruista que ayuda a mujeres con cáncer de mama a recuperarse de la mutilación a través de la reconstrucción gratuita de senos.

Javier Solorio es acapulqueño, pero durante 13 años se enfocó a especializarse en reconstrucción de mama, en Houston, Estados Unidos. Desde 2007, cuando concluyó la especialidad, inició con las operaciones gratuitas, y ha logrado cambiar la vida de más de mil mujeres de ocho estados del país. Aun en la actualidad, como síndico, sigue ocupado en ayudar a mujeres con este padecimiento.

En entrevista, Javier Solorio ha dicho que el fin último de la política es buscar el bien de los demás, sentir el sufrimiento de las personas. La política no debe confundirse con la búsqueda del poder, sino con una vocación de servicio por el otro.

Hasta la fecha ha sido el único síndico que usa todo el dinero que recibe, incluso su salario, para impulsar programas de atención social a niñas, niños y adolescentes, a los que beca desde la regiduría. Apoya también a pequeños emprendedores, a escuelas de colonias desvalidas donde dona zapatos nuevos a los niños, pintura y mobiliario, durante la contingencia sanitaria fue el primero en impulsar comedores comunitarios que luego copiaron otros, en general, impulsa más de 20 iniciativas de servicio y apoyo social en las distintas colonias de Acapulco donde invierte íntegro los recursos públicos que recibe y que transparenta. Una verdadera rareza en Acapulco donde los demás regidores se quedan con los casi 200 mil pesos que reciben, entre salario y dinero para apoyar a la gente.

Javier Solorio ha dicho que su interés es que las personas de Acapulco ya no sufran más por gobiernos inhumanos, por gobernantes que ven el gobierno como si fuera su propiedad, hablan de “mi gobierno”, no el gobierno de las personas; por gobernantes que actúan como caciques, como jefes de pandillas, donde se excluye a los demás de las tomas de decisiones.

Plan del Tren Transoceánico

Este inusual síndico explica que su mayor preocupación como gobernante es impulsar grandes planes estratégicos como pedir al presidente Andrés Manuel López Obrador que se concluya el Tren Transoceánico que debería pasar por Acapulco y se quedó inconcluso en Iguala.

Afirma que este tren daría nueva vida a Acapulco y a Guerrero en general. Pero además, al empatarse con el Tren Maya, generaría la mayor zona de desarrollo turístico y comercial del país.

Comenta que al unirse el Tren Transoceánico con el Tren Maya, con vías modernas y trenes de pasajeros y de carga, se incrementaría el flujo turístico para Acapulco, Oaxaca y el sur-sureste, generando empleos y mayores posibilidades de negocios para todos, aunado al incremento de la plusvalía de las propiedades que actualmente están en caída en Acapulco.

Señala que la construcción del Tren Transoceánico es posible si todo Guerrero y Acapulco se unen para demandarlo al presidente, pues este desarrollo está en las mismas condiciones que el del Tren Maya que solo beneficia a la zona turística y económica del sureste. Afirma que con el Tren Transoceánico el país estaría saldando un poco la deuda histórica que tiene con Guerrero.

Aparte de Tren Transoceánico, Javier Solorio también impulsa la aplicación de la Agenda del Agua 2030, cuya aplicación resolvería de una vez por todas el problema del agua potable y la contaminación creciente de la bahía y las dos lagunas de Acapulco. Afirma que el dinero para impulsar una agenda urbano-ambiental existe, pero sobre todo, dice, se trata de que la gente de Acapulco ya deje de sufrir por la escasez de agua, por los malos servicios, por la falta de empleo y todos los demás problemas.

“Ya es tiempo de que la política vea a las personas como personas, no como cosas, como masa, como simples votantes, hay que notar y hacer notar que las y los ciudadanos son personas sintiente y sufrientes, y que la política debe ser una herramienta y una vocación para ayudar a evitar el sufrimiento de los demás”, afirma.

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