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Acoge museo en Toledo muestra ‘Miguel Herrero: raíces y esencias’

Por Redacción, 2016-07-12 10:09

Toledo, (Notimex).- Imprescindible para comprender y analizar a uno de los artistas clave y más importantes del siglo XX, definido como “El Leonardo de los 60”, la muestra “Miguel Herrero: raíces y esencias” puede visitarse en el Museo de Santa Cruz, en Toledo, hasta el 4 de septiembre próximo.

Con su espíritu renacentista, la exposición descubre al espectador la síntesis de la armonía y le conduce a un recorrido histórico del arte del siglo pasado.

La muestra se estructura cronológicamente en una serie de décadas abarcando la obra completa del artista, quien nació en Madrid de padres aragoneses en 1922, desde sus primeras obras en la década de los años 40 hasta sus últimas obras realizadas en la década de los 90, poco antes de fallecer en 1994.

Iván Herrero, hijo del artista y comisario de la exposición, señaló a Notimex que esta exposición se fraguó hace aproximadamente un año, al ponerse en contacto con la familia el gobierno de Castilla La Mancha.

Aseguró que se hizo una selección de obras, plasmando todas las épocas de creación de Miguel Herrero, buscando aglutinar las técnicas, las temáticas, y hacienda una recopilación que permite ver todo el desarrollo artístico del pintor, quien también dirigió cine, fue ingeniero y poeta.

“Aquí se puede ver obra bastante polifacética de alguien que fue definido como el Leonardo de lo 60, y se puede ver obra enmarcada dentro de lo que es la tauromaquia, la flamencología, la figura femenina, la fecundidad, los peces abismales, como ámbito religioso y espiritual”, dijo.

Añadió que en el ámbito cinematográfico, hay una obra de 1957 que se expone y se titula “La metamorphosis de Kafka”, que es una versión libre y muy pionera para esos años.

Con respecto a la técnica, explicó que hay una tendencia de los años 40, sus cuadros son costumbristas, más regionalistas, desde el punto de vista de plasmar lo que realizan las personas en las plazas, los sitios populares.

De hecho, el espíritu de Herrero hace mención a la diversidad de su arte, recopilando varias facetas artísticas y desarrollando un arte único y personal. Es un recorrido intenso por su temática, técnica y filosofía.

En la muestra se presentan 50 Obras con diversas técnicas de óleo, pastel, tintas, lápiz, acuarela y técnicas mixtas sobre diversos soportes. Asimismo se presentan películas, fotografías, reportajes periodísticos y poemas.

De acuerdo con textos del propio Herrero, lo que al artista le interesaba mucho era penetrar en el secreto de las cosas, dialogar, amar, el cante grande, los toros, los libros, y también Goya, Solán y Picasso.

“Me gusta todo lo que me ayuda a expresarme, soy expresivista, el cine, las letras, el color, el universo, la forma como medio íntimo”, señaló y añadió que le preocupaban los humildes, los inteligentes, su corazón, el amor a la humanidad y el cosmos.

La obra de Herrero está encuadrada en importantes colecciones tanto nacionales como internacionales. En su momento, diversos reportajes artísticos titulaban “Con él llegó el tumulto”, para hacer mención al número ingente de público que se congregaba en las puertas de acceso para visitar sus exposiciones.

África Llanos, esposa del artista y bailarina profesional, además de pintora, definió a Herrero, a quien conoció en 1964, como un genio intelectual y conocedor de diferentes temas, además de incansable estudiante de todo y viajero.

Sostuvo que a Herrero le gustaba mucho el Museo de Santa Cruz de Toledo porque era admirador de El Greco.

“Para nosotros es un verdadero placer estar en este museo emblemático, y para él hubiera sido un gran honor estar en una pinacoteca donde se encuentran obras de El Greco”, concluyó.

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Jaime Nunó, un héroe de la historia mexicana, a 110 años de su muerte

El pueblo natal de Jaime Nunó, convertido en la segunda mitad del siglo XX en gran centro urbano de Ripollés, región con un extraordinario pasado cultural y un magnífico patrimonio arquitectónico.

Por Redacción, 2018-07-15 12:31

México, (Notimex).– El músico, compositor y director español Jaime Nunó, quien compuso la música del Himno Nacional Mexicano, el cual se interpretó por primera vez el 15 de septiembre de 1854, es considerado, a 110 años de su fallecimiento, un héroe de la historia mexicana.

Aunque ni nació ni falleció en México, este compositor español es recordado en este país especialmente como el creador de la música del Himno Nacional Mexicano. Sin embargo permaneció en diversas ocasiones en este país, y estuvo estrechamente vinculado a las figuras políticas nacionales y episodios decisivos para el curso de la historia mexicana.

Jaime Nunó nació el 8 de septiembre de 1824 en San Juan de las Abadesas, pueblo de la provincia de Gerona, Cataluña (España) y murió el 18 de julio de 1908 a los 84 años, en Bay Side, Nueva Jersey (Estados Unidos), siendo inicialmente sepultado en Buffalo, Nueva York.

Su nombre de pila en catalán era Jaume, y nació en una familia humilde. Fue el más pequeño de los siete hijos que tuvieron Francisco Nunó y Magdalena Roca. Tenían pocos ingresos, obtenidos de su trabajo en una fábrica de San Juan de las Abadesas. De niño recibió las bases de su formación musical de hermano Juan, organista de la iglesia local.

En 1854, durante una de sus estancias aquí, ganó el concurso para componer la música del Himno Nacional, que se interpretó por primera vez el 15 de septiembre de ese mismo año. Eso lo convirtió en héroe de la historia mexicana, por lo que en 1942 sus restos mortales fueron traídos a México y depositados en la Rotonda de las Personas Ilustres.

De acuerdo con el sitio web www.biografiasyvidas.com, a pocos años de su nacimiento, Jaime empezó un triste período para la familia Nunó. El padre murió en un accidente, lo que obligó a la madre a emigrar a Barcelona, donde tenía algunos parientes, para intentar superar las penalidades económicas y labrarse un mejor futuro.

Magdalena Roca murió poco después, cuando Jaime Nunó contaba apenas nueve años, víctima de una terrible epidemia de cólera que causó una elevadísima mortandad. Nunó fue adoptado por su tío Bernardo, un comerciante de telas de seda de Barcelona, quien inmediatamente empezó a fomentar las grandes aptitudes musicales de su sobrino.

Los familiares no tardaron en lograr que aquel pequeño, extraordinariamente dotado para la música, fuera admitido en la catedral de Barcelona para cantar en el coro, del que pronto se convirtió en un virtuoso solista. Permaneció siete años en ese coro, donde aparte de cantar, tocaba el órgano. Cuando le cambió la voz, recibió una beca.

Fue para estudiar en Italia, donde asistió a clases de composición con el maestro Saverio Mercadante y tras terminar su formación, regresó a Barcelona decidido a ejercer su profesión, que prometía ser brillante, pues ya había compuesto un gran número de piezas de baile, especialmente valses, así como arias y también misas de gran calidad.

Aunque primero su vida profesional parecía que iba a transcurrir por cauces tranquilos, en una Barcelona cada día más próspera debido a los cambios económicos acaecidos a raíz de la revolución industrial, el futuro de Nunó había de seguir caminos muy distintos, como lo menciona la misma fuente en su bien documentada página en la Internet.

Tras su regreso a España, en 1851 fue nombrado por el gobierno Director de la Banda del Regimiento de la Reina, en Madrid. Empezaba para ese músico una nueva etapa intensa y agitada, repleta de cambios y viajes. Ese mismo año, el gobierno español le encomendó la misión de organizar las bandas militares regionales de Cuba, entonces posesión española.

Al llegar a Cuba, conoció al General mexicano Antonio López de Santa Anna, con quien habrían de unirle estrechos lazos de amistad. Cuando Santa Anna regresó a México para hacerse cargo por última vez de la presidencia del país, invitó a Nunó a que se uniera a él y en 1853 le nombró Director General de bandas militares, con un sueldo muy elevado.

La aceptación de dicho ofrecimiento significó para Nunó un cambio radical de vida, ya que no podía imaginar que la decisión de trasladarse junto con la comitiva de Santa Anna a México había de convertirlo años más tarde en prócer del país. Fue también en 1853 cuando el gobierno de Santa Anna hizo una llamada a los poetas y compositores del país.

El objetivo era escoger e instituir el Himno Nacional Mexicano. Miguel Lerdo de Tejada, oficial mayor del Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, convocó a un concurso para componer la música, cuya letra, seleccionada anteriormente, había sido escrita por el poeta Francisco González Bocanegra. Nunó atendió esa convocatoria.

Para poder acceder al concurso, las partituras tenían que ejecutarse siguiendo las normas determinadas y ser entregadas máximo de 60 días. Su obra vibrante, emotiva y triunfante convenció definitivamente al jurado. El 12 de agosto de 1854 se dio a conocer al ganador; Nunó había firmado la partitura con sus iniciales y se le instó a que revelara su identidad.

El 15 de septiembre de ese año se interpretó por primera, en función especial organizada para conmemorar un aniversario más de la Independencia. El acto en el que se estrenó el Himno Nacional tuvo lugar en el Teatro Santa Anna. Fue interpretado de modo solemne por los italianos Claudina Florentini, soprano, y Lorenzo Salvi, tenor, acompañados por coros y orquesta de la Gran Compañía de Ópera Italiana, dirigida por el maestro Vitessiri.

Todo parecía indicar que Nunó, tras cosechar importantes éxitos en México, se asentaría aquí definitivamente, en especial después de ser nombrado, en abril de 1854, Director del Conservatorio Nacional de Música, así como de haber editado, con Vicente María Riesgo, el “Semanario Musical”. Sin embargo, sus proyectos se truncaron súbitamente.

La derrota de Santa Anna, su protector, propició su salida del país en octubre de 1856. Además, a raíz de los cambios políticos acaecidos, el solemne himno de Nunó dejó de interpretarse oficialmente y, en las pocas ocasiones en que fue ejecutado, se omitieron algunas estrofas que mencionaban y ensalzaban a Santa Anna y a Agustín de Iturbide.

Se dirigió primero a Cuba y posteriormente a Estados Unidos, donde organizó conciertos con su banda, con la cual actuó en numerosas ciudades. Vivió en Nueva York, donde trabajó como concertista de piano y director de orquesta, incorporándose a numerosas compañías de ópera. En 1862 Nunó fue contratado por una compañía de ópera italiana.

Con ella realizó una larga gira por Estados Unidos, Cuba y México. Fue así como, en 1864, Jaime Nunó pisó de nuevo suelo mexicano, después de largos años de ausencia. Tras esa larga gira, fijó definitivamente su residencia en Estados Unidos y fundó una escuela de música en Buffalo, lugar donde años más adelante habría de fallecer.

El himno de Nunó y González Bocanegra, caído en el olvido a lo largo de varias décadas, no volvió a interpretarse en público hasta 1901, durante el Porfiriato. Ese año, cuando ya era un anciano de 77 años y con motivo de la Exposición Panamericana en Buffalo, Nunó fue descubierto por un periodista mexicano, quien lo identificó como autor del Himno Nacional.

Los responsables del pabellón mexicano, al saber que Nunó vivía en esa ciudad, le dieron una fiesta. Porfirio Díaz, quien había oficializado el himno, le invitó a México para que recibiera el homenaje que aún no se le había ofrecido. Llegó a este país el 12 de septiembre de 1901, y después de recibir grandes homenajes, permaneció algunos meses.

Ésa no fue la última vez que visitó México. En 1904, el octogenario fue invitado de nuevo por el gobierno mexicano con motivo de la celebración del cincuentenario del Himno Nacional, aunque en esta ocasión la estancia en México fue breve debido a su edad avanzada, por lo que regreso a Estados Unidos donde desde antes había hecho su vida.

Pasó los últimos años de su vida junto a su hijo, llamado también Jaime, hasta que la muerte le sorprendió el 18 de julio de 1908. Su muerte fue el final de una trayectoria intensamente vivida y recompensada en el ocaso, con los merecidos honores.

El pueblo natal de Jaime Nunó, convertido en la segunda mitad del siglo XX en gran centro urbano de Ripollés, región con un extraordinario pasado cultural y un magnífico patrimonio arquitectónico, quiso también rendirle un entrañable homenaje, transformando la casa donde nació en un atractivo museo local, destinado a perpetuar su memoria.

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Roberto Bolaño, una leyenda de la literatura a 15 años de su muerte

Roberto Bolaño (1953-2003) ya se posicionaba como uno de los escritores más importantes de su época.

Por Redacción, 2018-07-15 11:37

México.-A quince años de su muerte, se le reconoce como uno de los autores más influyentes de la literatura en español y, en vida, tampoco le faltaron galardones y reconocimientos de grandes editoriales como Anagrama y de medios tan influyentes como The New York Times.

Roberto Bolaño (1953-2003) ya se posicionaba como uno de los escritores más importantes de su época -hacía apenas cinco años había resultado ganador del premio Herralde de Novela-, cuando en 1992 le diagnosticaron una insuficiencia hepática crónica que acabaría con su vida. Su obra terminaría por ser mucho más longeva que el propio autor, tal como lo demuestran los nuevos proyectos en torno a su figura, a 15 años de su muerte.

Para llevar el legado de Bolaño al cine, realizadores chilenos e internacionales trabajan actualmente en películas sobre su vida y obra. La directora nacional Alicia Scherson, por ejemplo, se encuentra desarrollando la cinta “1989”, basada en el libro “El Tercer Reich”. Cabe recordar que la cineasta ya había adaptado al cine “Una novelita lumpen”, bajo el título “Il Futuro”, en 2013.

En tanto, el director chileno radicado en Francia, Nicolás Lasnibat, prontamente estrenará “La Biografía Inventada”, una apuesta de falso documental que fue seleccionada para exhibirse en la versión número 14 del Santiago Festival Internacional de Cine (Sanfic), en agosto.

“Quise hacer un retrato de Roberto Bolaño, a través de su alter ego Arturo Belano”, señaló Lasnibat recientemente a El Desconcierto. “Creo que Bolaño quiso inventar ese personaje para quedar en los libros. Los libros quedan, la gente pasa. En las películas pasa igual”, enfatizó.

También desde México, país que acogió a Bolaño y escenario de múltiples de sus fantasías, la cineasta Patty Godoy realiza el documental “Los desiertos de Sonora”, una producción donde explora la relación del autor con los desiertos mexicanos, en el que se mueven personajes de algunas de sus principales novelas como “Los Detectives Salvajes” y “2666”. Lo cierto es que Bolaño jamás estuvo en aquellas tierras y este es, precisamente, uno de los puntos de partida del filme.

Desde el mundo editorial tampoco faltan los homenajes. Sin ir más lejos, Alfaguara, que actualmente posee los derechos de la obra de Bolaño, está próxima a lanzar “Poesía reunida”. El ejemplar, que saldrá a la venta en septiembre, reúne toda la obra poética del autor e incluirá algunos textos inéditos.

Finalmente, es llamativo el interés que ha despertado la figura de Bolaño en los historietistas. Desde España, reciente se publicaron dos ejemplares inspirados en la obra del autor chileno. Por un lado está la adaptación gráfica de la novela “Estrella Distante”, en manos del guionista Javier Fernández y de la ilustradora Fanny Marín. Y por el otro, encontramos “Por el olvido”, cómic en homenaje al autor escrito por Aitor Saraiba y con dibujos de Paula Bonet. El libro es una mezcla de géneros, a veces es un diario y otras, una libreta de apuntes desordenados que evocan textos, fotos y recuerdos.

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INAH iniciará restauración de torre de reloj del Museo Cuauhnahuac

El arquitecto responsable de este proceso, Antonio Guerrero Arzaga, del INAH Morelos, explicó que la torre será desmontada y vuelta a montar piedra por piedra, labor que se desarrollará en aproximadamente mes y medio.

Por Redacción, 2018-07-13 12:24

Cuernavaca.- Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desmontarán cada una de las piezas que integran la torre del Museo Cuauhnahuac, que resultó con afectaciones graves tras el sismo del 19 de septiembre de 2017, a fin de restaurarla desde sus cimientos, debido al desplazamiento de cerca de 30 centímetros de material.

Este emblemático elemento arquitectónico fue intervenido desde el pasado 13 de junio por un grupo de restauradores de una empresa seleccionada para esta labor, y personal del Centro INAH estatal, quienes pondrán manos a la obra debido a la complejidad de la tarea.

El arquitecto responsable de este proceso, Antonio Guerrero Arzaga, del INAH Morelos, explicó que la torre será desmontada y vuelta a montar piedra por piedra, labor que se desarrollará en aproximadamente mes y medio.

“Se hará con mucho cuidado ya que son varias toneladas de piedra las que se desarmarán, posteriormente con el mismo material se volverá a armar el torreón desde su base”, explicó.

La edificación fue construida con piedra y argamasa de cal y arena, tiene un diámetro de 280 centímetros, 6.50 metros de altura, y un peso aproximado de 40 toneladas. Actualmente, debido a la desviación que sufrió de su eje, se encuentra sujeta con una prótesis de metal al interior de la misma, que funciona como columna y que está asegurada con cintos metálicos.

La fuerza del movimiento sísmico ocasionó que a la altura de las carátulas del reloj, es decir, a la mitad del torreón, éste sufriera severas fracturas, cuyo resultante fue el desplazamiento o giro de poco más de 30 centímetros de desplome.

“Se reforzarán los espacios donde van las carátulas para evitar algún incidente. En cada espacio se pondrá una carátula sobrepuesta con un muro al que se le abrirá una pequeña incisión por donde pasará el eje de las flechas de las manecillas del reloj, con la intención de que éste siga funcionando”, detalló el arquitecto.

Guerrero Arzaga reiteró que la intervención se realizará con sumo cuidado, protegiendo a los transeúntes, asímismo informó que a pesar de que el reloj no sufrió daño alguno en su mecanismo, salvo en las flechas de las manecillas, se aprovechará para darle mantenimiento.