México.-Con la exigencia de unos precios "justos", agricultores y ganaderos de toda España llevan días movilizados y seguirán protestando para denunciar una situación en la que el productor "no tiene ningún poder de negociación", según los sindicatos.

Desde el martes ha habido protestas y marchas en varias regiones del país. Este viernes hubo más en las provincias castellanas de Ávila y Soria, y el 5 de febrero está prevista una concentración en Madrid.

Las protestas más sonadas se produjeron el miércoles, cuando miles de agricultores se concentraron ante una feria del sector en Don Benito (oeste), a la que asistió el ministro de Agricultura, Luis Planas. Hubo choques y forcejeos con la policía, que cargó contra los manifestantes.

Igualmente, este jueves agricultores del sector olivarero cortaron durante algunas horas varias carreteras en la provincia andaluza de Jaén.

Los sindicatos hablan de falta de rentabilidad, en parte por el aumento de los costes de producción.

Fuentes del sindicato Asaja, el mayor del sector en España con más de 200.000 afiliados, indicaron a AFP que "la gota que colmó el vaso" fue el reciente incremento del salario mínimo para 2020, que se suma al de 2019 (+22%). "Es absolutamente inasumible", insisten.

Una posición a la que respondió tajante UGT, una de las dos mayores organizaciones sindicales de España.

Al hilo de los incidentes en Don Benito, su líder, Pepe Álvarez, pidió no dejarse llevar por "la derecha terrateniente y carca que intenta mantener una situación en el campo de sumisión", y sostuvo que el salario mínimo "es seguramente el elemento reequilibrador de rentas más importantes que existe en nuestro país".

Asaja insiste en que "el productor ahora mismo no tiene ningún poder de negociación respecto a lo que vende", y critica que el gran beneficiado es la distribución: "No se beneficia el consumidor, que paga precios caros, ni el productor".

El sindicato cree por tanto que la solución no es tanto fijar precios, sino decretar que "no se puede vender a precios por debajo del coste de producción", una situación que, según dice, se produce en sectores como la leche, el hortofrutícola e incluso la aceituna, en un país que es el primer producto mundial de aceite de oliva.

Este último sector ya se vio duramente golpeado por las política arancelaria de Estados Unidos, donde desde octubre las aceitunas y aceites de oliva españoles están tasados con un 25%.

Según datos del sector, el precio en origen ha caído con fuerza en los dos últimos años, pasando de 3,55 euros por litro de aceite de oliva virgen extra en enero de 2018, a entre 1,85 y 2 euros en la actualidad.

Los últimos datos macroeconómicos tampoco han sido halagüeños. Según datos del ministerio de Agricultura, la renta agraria, un indicador que mide la remuneración de los factores de producción (trabajo, tierra, capital), cayó un 8,6% interanual en 2019.

Y el desempleo en la agricultura aumentó en 10.900 personas en 2019, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).