México. Notimex.- Para José López, un maestro albañil de 59 años de edad, la celebración del 3 de mayo ya no será igual, porque el pilar de la empresa para la que labora (como él lo considera), nunca más podrá festejar a sus trabajadores.

En entrevista, el empleado de una empresa constructora de la región, en la que ha laborado por 15 años, expresó que el “arqui”, como todos los trabajadores le decían, murió hace un año por complicaciones derivadas de cáncer en el riñón, y desde entonces las obras no son lo mismo.

Y es que para ellos -los albañiles-, el arquitecto Gustavo era más que su patrón, era su amigo porque los escuchaba y hasta los aconsejaba cuando tenían alguna preocupación que no los dejaba trabajar.

“Yo nunca escuché algún comentario negativo para alguno de nosotros, por el contrario, siempre nos apoyaba para salir adelante y había veces que hasta comía con nosotros de lo que traíamos de nuestras casas”, explicó.

Además, dijo, cada el día de la Santa Cruz, el “arqui” era quién se preocupaba porque estuvieran todos los trabajadores reunidos para festejarlos, “nos compraba muchísima carne que él asaba y cerveza, para agradecernos que todo el año trabajáramos bien”.

José aseguró que “ya no hay hombres como él, porque el arqui era gente nuestra, se preocupaba por que estuviéramos con todo lo necesario para trabajar, no sólo el equipo de protección y materiales, sino por nuestra seguridad”.

Recordó que incluso si alguno de los empleados se accidentaba, personalmente los acompañaba para asegurarse que no tuvieran complicaciones y “hasta a nuestras familias tranquilizaba si tenían pendiente”.

Mencionó que uno de sus hijos murió hace un par de años, y cuando llegó al velatorio le dio un abrazo y le dijo: “aquí estamos, en las buenas y en las no tan buenas, lo amigos siempre están para apoyar. Eso nunca lo voy a olvidar”.

Por eso, expresó que cuando murió, el lugar donde se realizaron los servicios fúnebres estaba tan lleno que casi no cabían la gente, incluso, muchos que tenían años de no trabajar con él pero lo estimaba mucho “y como yo, sentían tristeza por su muerte”.

José, quien por más de una década ha laborado en el mismo lugar, consideró que como trabajadores de la construcción también se pueden recibir satisfacciones como generar grandes amistades, y sin lugar a dudas, el mejor lugar siempre lo tendrá el “arqui”.