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Alberto Manguel, ganador del Premio Internacional Alfonso Reyes 2017

El Comité Organizador del Premio Internacional Alfonso Reyes anuncia que el escritor, traductor, editor y crítico literario, Alberto Manguel, es el ganador del Premio Internacional Alfonso Reyes 2017.

Por Redacción, 2017-08-24 15:39

México.- El premio está coorganizado y patrocinado por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el Gobierno del Estado de Nuevo León, por medio del Consejo para la Cultura y las Artes (Conarte), la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Monterrey y la Universidad Regiomontana. Lo entrega desde 1973, cuando lo recibió Jorge Luis Borges, la Sociedad Alfonsina Internacional.

El Premio Internacional Alfonso Reyes distingue a aquellas personalidades que cuentan con una amplia trayectoria en el campo de las humanidades y que han enfocado su talento, como don Alfonso Reyes, a los diversos géneros de la escritura y a difundir la cultura humanística universal. Así, a lo largo de su historia, el premio ha reconocido a figuras como Marcel Bataillon, André Malraux, George Steiner, Ignacio Bosque, entre otros.

Este año se ha decidido entregar el Premio Internacional Alfonso Reyes 2017 al escritor Alberto Manguel, pues tiene, como Alfonso Reyes, la vocación universalista que encuentra en las letras y en las humanidades tanto una vía de realización personal como la oportunidad de encuentro con el otro.

Alberto Manguel comparte con don Alfonso Reyes el carácter de excepcional polígrafo, pues ha cultivado, siempre de manera sobresaliente, la novela, el ensayo y la dramaturgia, además de ejercer el periodismo y la traducción literaria.

Sin embargo, antes que nada, Manguel es un lector, un lector que escribe. Aprendió de Jorge Luis Borges, el gran amigo de Reyes y primero en obtener la distinción que hoy nos ocupa, que el ejercicio de la lectura no es sólo una actividad pasiva, sino que es parte fundamental del proceso de construcción de la cultura. Por ello ha dedicado sus esfuerzos a reivindicar el acto de leer como una fuerza liberadora que permite al individuo vincularse constructivamente con su comunidad, pero también con todas las expresiones universales del humanismo.

Su experiencia como ciudadano del mundo imprime a la obra ensayística de Manguel una profunda lucidez en la que se demuestra que los valores culturales son experiencias comunes a todo ser humano y que trascienden nociones contingentes como las de tradiciones o nacionalidades.

Producto de esa convicción, Manguel es autor de una copiosa obra dedicada a desentrañar la maravilla de la lectura, baste mencionar la obra Una historia de la lectura, considerada ya un clásico en el tema y cuya universalidad le ha valido traducciones a más de treinta lenguas.

Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) es escritor, traductor, editor, crítico literario y colaborador habitual de importantes diarios y revistas. Autor de una copiosa obra que comprende el ensayo, la narrativa y la antología. Director de la Biblioteca Nacional de Argentina, recientemente fue designado miembro de número de la Academia Argentina de Letras. Ha sido distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad de York (Canadá), la Universidad de Ottawa, la Universidad Anglia Ruskin (Cambridge) y la Universidad de Lieja (Bélgica). Entre las distinciones internacionales que ha obtenido destacan el Premio Germán Sánchez Ruipérez, el Prix Roger Caillois, la beca Guggenheim y el título de Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres que otorga el gobierno francés.

Hijo del embajador de Argentina en Israel, Manguel pasó su primera infancia en Tel Aviv y su primera lengua fue el inglés. A los 6 años, cuando su familia regresa a su país natal, aprende el español. En 1968 deja nuevamente Argentina para vivir en diferentes países como Francia, Inglaterra e Italia donde desarrolla una intensa actividad como reseñista, editor y traductor. Hacia 1983 se asienta en Canadá por unos veinte años y adopta la nacionalidad de ese país. Alrededor del año 2000 se traslada a Francia y en 2016 es designado director de la Biblioteca Nacional de Argentina.

Manguel inició su carrera literaria como narrador. En 1971 recibe el premio de cuento que otorga el diario argentino La Nación, mientras que su primera novela News from a Foreign Country Came, obtuvo en 1992 el Premio McKitterick de la Sociedad de Autores del Reino Unido. Su labor como traductor le valió obtener mención honorífica en el Premio Lewis Gallantière Translation por su versión al inglés de Nouvelles orientales de Marguerite Yourcenar.

De Manguel puede decirse que encarna perfectamente la definición que el filólogo Claudio Guillén hace del antologador como un “superlector de primerísimo rango”, toda vez que ha editado varias antologías literarias sobre temas como el erotismo, la homosexualidad, la literatura fantástica y de misterio, con lo cual ha desempeñado un papel significativo en la construcción de un canon de lectura universal.

Manguel ha sostenido una relación cercana con México, pues en 2007 fue invitado a impartir la Cátedra Cortázar de la Universidad de Guadalajara y en 2015 formó parte del jurado del Premio FIL de Literaturas en Lenguas Romance.

Este premio fue creado por Francisco Zendejas en 1972 con la finalidad de hacer un reconocimiento a la obra del escritor regiomontano Alfonso Reyes. Distingue a aquellas personalidades que cuenten con una amplia trayectoria en el campo de las humanidades.

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“Pedro Páramo”, joya inagotable a 63 años de su primera edición

La novela cuenta cómo el protagonista, Juan Preciado, va en busca de su padre, Pedro Páramo, hasta el pueblo mexicano de Comala, un lugar vacío, misterioso, sin vida.

Por Redacción, 2018-07-18 12:47

Bogotá, (Notimex).- La obra “Pedro Páramo” de Juan Rulfo, que hoy cumple 63 años de su primera edición en el Fondo de Cultura Económica (FCE), es una joya inagotable de la narrativa hispanoamericana, que mantiene vigencia en el presente y futuro, aseguró la historiadora mexicana Luz de María Muñoz.

El FCE filial Colombia programó para este jueves en su librería en Bogotá una conferencia con Muñoz, titulada: “63 aniversario de Pedro Páramo: la novela inagotable”.

“Pedro Páramo” es una de las obras maestras de la literatura hispanoamericana. La novela cuenta cómo el protagonista, Juan Preciado, va en busca de su padre, Pedro Páramo, hasta el pueblo mexicano de Comala, un lugar vacío, misterioso, sin vida.

En Comala, el joven descubrirá que toda la gente del pueblo se llama Páramo, que muchos de ellos son sus propios hermanos, y que Pedro Páramo está muerto. Es una novela misteriosa y fantástica, cuya atmósfera envuelve al lector y lo transporta a un territorio mágico de sorprendentes ramificaciones.

En 1955 se publicó por primera vez la obra fundamental del escritor mexicano, en la que se “plasmaba una forma distinta de narrar al México profundo”.

La historiadora mexicana, en entrevista con Notimex, sostuvo que “Pedro Páramo” en sus 63 años de la primera edición es “todo un universo de sombras y significados que convirtió esta obra en un hito de la literatura mexicana y en el preludio del boom latinoamericano”.

“Es una novela corta, pero cada vez que uno la lee encuentra nuevos significados en cada momento de la historia. A través de Pedro Páramo podemos conocer el México profundo, de cómo era la idea de estos mexicanos en las zonas rurales, el arraigo con su tierra y sus ancestros”, comentó Muñoz.

A los 63 años de la primera edición, es una obra que es “muy importante para entender ese México trastocado por los conflictos por la Revolución, la guerra cristera”.

Pero también la novela “es importante porque reinventa la literatura y encuentra una nueva forma de narrar la realidad y eso es lo que hace Juan Rulfo. Este es el preludio del boom latinoamericano. El mismo Gabriel García Márquez quedó impacto cuando leyó ‘Pedro Páramo’”.

“Es una nueva forma de narrar la realidad mexicana y de entender esta nueva relación del mexicano profundo, con sus tradiciones, cómo es su relación con los muertos. Creo que a los 63 años de su primera edición sigue siendo una novela inagotable”, subrayó la historiadora.

En su opinión, “los mexicanos de hoy -que somos más urbanos, que no tenemos ese contacto con la tierra- seguimos encontrando en ‘Pedro Páramo’ nuestras respuestas de ese imaginario colectivo, de ese inconsciente colectivo, nos seguimos encontrando en la obra de Rulfo”.

“En esta novela está todo este mundo onírico, confuso, de los antepasados y esto sigue presente. Si bien no existe hoy un México rural como antaño, sí llegan a través de las familias todas estas imágenes y las seguimos teniendo presente de forma increíble”, comentó.

La relación que en la actualidad tienen los jóvenes mexicanos con la obra de Rulfo es “increíble, porque cada día se está releyendo más su obra. Estamos viviendo un nuevo auge, con nuevas biografías e investigaciones de sus dos obras, ‘El llano en llamas’ y ‘Pedro Páramo’”.

“Hoy podemos decir que están escarbando todas las facetas de Rulfo y eso es muy fascinante”, concluyó la historiadora invitada por el FCE-filial Colombia para celebrar el 63 aniversario de “Pedro Páramo”.

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Jaime Nunó, un héroe de la historia mexicana, a 110 años de su muerte

El pueblo natal de Jaime Nunó, convertido en la segunda mitad del siglo XX en gran centro urbano de Ripollés, región con un extraordinario pasado cultural y un magnífico patrimonio arquitectónico.

Por Redacción, 2018-07-15 12:31

México, (Notimex).– El músico, compositor y director español Jaime Nunó, quien compuso la música del Himno Nacional Mexicano, el cual se interpretó por primera vez el 15 de septiembre de 1854, es considerado, a 110 años de su fallecimiento, un héroe de la historia mexicana.

Aunque ni nació ni falleció en México, este compositor español es recordado en este país especialmente como el creador de la música del Himno Nacional Mexicano. Sin embargo permaneció en diversas ocasiones en este país, y estuvo estrechamente vinculado a las figuras políticas nacionales y episodios decisivos para el curso de la historia mexicana.

Jaime Nunó nació el 8 de septiembre de 1824 en San Juan de las Abadesas, pueblo de la provincia de Gerona, Cataluña (España) y murió el 18 de julio de 1908 a los 84 años, en Bay Side, Nueva Jersey (Estados Unidos), siendo inicialmente sepultado en Buffalo, Nueva York.

Su nombre de pila en catalán era Jaume, y nació en una familia humilde. Fue el más pequeño de los siete hijos que tuvieron Francisco Nunó y Magdalena Roca. Tenían pocos ingresos, obtenidos de su trabajo en una fábrica de San Juan de las Abadesas. De niño recibió las bases de su formación musical de hermano Juan, organista de la iglesia local.

En 1854, durante una de sus estancias aquí, ganó el concurso para componer la música del Himno Nacional, que se interpretó por primera vez el 15 de septiembre de ese mismo año. Eso lo convirtió en héroe de la historia mexicana, por lo que en 1942 sus restos mortales fueron traídos a México y depositados en la Rotonda de las Personas Ilustres.

De acuerdo con el sitio web www.biografiasyvidas.com, a pocos años de su nacimiento, Jaime empezó un triste período para la familia Nunó. El padre murió en un accidente, lo que obligó a la madre a emigrar a Barcelona, donde tenía algunos parientes, para intentar superar las penalidades económicas y labrarse un mejor futuro.

Magdalena Roca murió poco después, cuando Jaime Nunó contaba apenas nueve años, víctima de una terrible epidemia de cólera que causó una elevadísima mortandad. Nunó fue adoptado por su tío Bernardo, un comerciante de telas de seda de Barcelona, quien inmediatamente empezó a fomentar las grandes aptitudes musicales de su sobrino.

Los familiares no tardaron en lograr que aquel pequeño, extraordinariamente dotado para la música, fuera admitido en la catedral de Barcelona para cantar en el coro, del que pronto se convirtió en un virtuoso solista. Permaneció siete años en ese coro, donde aparte de cantar, tocaba el órgano. Cuando le cambió la voz, recibió una beca.

Fue para estudiar en Italia, donde asistió a clases de composición con el maestro Saverio Mercadante y tras terminar su formación, regresó a Barcelona decidido a ejercer su profesión, que prometía ser brillante, pues ya había compuesto un gran número de piezas de baile, especialmente valses, así como arias y también misas de gran calidad.

Aunque primero su vida profesional parecía que iba a transcurrir por cauces tranquilos, en una Barcelona cada día más próspera debido a los cambios económicos acaecidos a raíz de la revolución industrial, el futuro de Nunó había de seguir caminos muy distintos, como lo menciona la misma fuente en su bien documentada página en la Internet.

Tras su regreso a España, en 1851 fue nombrado por el gobierno Director de la Banda del Regimiento de la Reina, en Madrid. Empezaba para ese músico una nueva etapa intensa y agitada, repleta de cambios y viajes. Ese mismo año, el gobierno español le encomendó la misión de organizar las bandas militares regionales de Cuba, entonces posesión española.

Al llegar a Cuba, conoció al General mexicano Antonio López de Santa Anna, con quien habrían de unirle estrechos lazos de amistad. Cuando Santa Anna regresó a México para hacerse cargo por última vez de la presidencia del país, invitó a Nunó a que se uniera a él y en 1853 le nombró Director General de bandas militares, con un sueldo muy elevado.

La aceptación de dicho ofrecimiento significó para Nunó un cambio radical de vida, ya que no podía imaginar que la decisión de trasladarse junto con la comitiva de Santa Anna a México había de convertirlo años más tarde en prócer del país. Fue también en 1853 cuando el gobierno de Santa Anna hizo una llamada a los poetas y compositores del país.

El objetivo era escoger e instituir el Himno Nacional Mexicano. Miguel Lerdo de Tejada, oficial mayor del Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, convocó a un concurso para componer la música, cuya letra, seleccionada anteriormente, había sido escrita por el poeta Francisco González Bocanegra. Nunó atendió esa convocatoria.

Para poder acceder al concurso, las partituras tenían que ejecutarse siguiendo las normas determinadas y ser entregadas máximo de 60 días. Su obra vibrante, emotiva y triunfante convenció definitivamente al jurado. El 12 de agosto de 1854 se dio a conocer al ganador; Nunó había firmado la partitura con sus iniciales y se le instó a que revelara su identidad.

El 15 de septiembre de ese año se interpretó por primera, en función especial organizada para conmemorar un aniversario más de la Independencia. El acto en el que se estrenó el Himno Nacional tuvo lugar en el Teatro Santa Anna. Fue interpretado de modo solemne por los italianos Claudina Florentini, soprano, y Lorenzo Salvi, tenor, acompañados por coros y orquesta de la Gran Compañía de Ópera Italiana, dirigida por el maestro Vitessiri.

Todo parecía indicar que Nunó, tras cosechar importantes éxitos en México, se asentaría aquí definitivamente, en especial después de ser nombrado, en abril de 1854, Director del Conservatorio Nacional de Música, así como de haber editado, con Vicente María Riesgo, el “Semanario Musical”. Sin embargo, sus proyectos se truncaron súbitamente.

La derrota de Santa Anna, su protector, propició su salida del país en octubre de 1856. Además, a raíz de los cambios políticos acaecidos, el solemne himno de Nunó dejó de interpretarse oficialmente y, en las pocas ocasiones en que fue ejecutado, se omitieron algunas estrofas que mencionaban y ensalzaban a Santa Anna y a Agustín de Iturbide.

Se dirigió primero a Cuba y posteriormente a Estados Unidos, donde organizó conciertos con su banda, con la cual actuó en numerosas ciudades. Vivió en Nueva York, donde trabajó como concertista de piano y director de orquesta, incorporándose a numerosas compañías de ópera. En 1862 Nunó fue contratado por una compañía de ópera italiana.

Con ella realizó una larga gira por Estados Unidos, Cuba y México. Fue así como, en 1864, Jaime Nunó pisó de nuevo suelo mexicano, después de largos años de ausencia. Tras esa larga gira, fijó definitivamente su residencia en Estados Unidos y fundó una escuela de música en Buffalo, lugar donde años más adelante habría de fallecer.

El himno de Nunó y González Bocanegra, caído en el olvido a lo largo de varias décadas, no volvió a interpretarse en público hasta 1901, durante el Porfiriato. Ese año, cuando ya era un anciano de 77 años y con motivo de la Exposición Panamericana en Buffalo, Nunó fue descubierto por un periodista mexicano, quien lo identificó como autor del Himno Nacional.

Los responsables del pabellón mexicano, al saber que Nunó vivía en esa ciudad, le dieron una fiesta. Porfirio Díaz, quien había oficializado el himno, le invitó a México para que recibiera el homenaje que aún no se le había ofrecido. Llegó a este país el 12 de septiembre de 1901, y después de recibir grandes homenajes, permaneció algunos meses.

Ésa no fue la última vez que visitó México. En 1904, el octogenario fue invitado de nuevo por el gobierno mexicano con motivo de la celebración del cincuentenario del Himno Nacional, aunque en esta ocasión la estancia en México fue breve debido a su edad avanzada, por lo que regreso a Estados Unidos donde desde antes había hecho su vida.

Pasó los últimos años de su vida junto a su hijo, llamado también Jaime, hasta que la muerte le sorprendió el 18 de julio de 1908. Su muerte fue el final de una trayectoria intensamente vivida y recompensada en el ocaso, con los merecidos honores.

El pueblo natal de Jaime Nunó, convertido en la segunda mitad del siglo XX en gran centro urbano de Ripollés, región con un extraordinario pasado cultural y un magnífico patrimonio arquitectónico, quiso también rendirle un entrañable homenaje, transformando la casa donde nació en un atractivo museo local, destinado a perpetuar su memoria.

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Roberto Bolaño, una leyenda de la literatura a 15 años de su muerte

Roberto Bolaño (1953-2003) ya se posicionaba como uno de los escritores más importantes de su época.

Por Redacción, 2018-07-15 11:37

México.-A quince años de su muerte, se le reconoce como uno de los autores más influyentes de la literatura en español y, en vida, tampoco le faltaron galardones y reconocimientos de grandes editoriales como Anagrama y de medios tan influyentes como The New York Times.

Roberto Bolaño (1953-2003) ya se posicionaba como uno de los escritores más importantes de su época -hacía apenas cinco años había resultado ganador del premio Herralde de Novela-, cuando en 1992 le diagnosticaron una insuficiencia hepática crónica que acabaría con su vida. Su obra terminaría por ser mucho más longeva que el propio autor, tal como lo demuestran los nuevos proyectos en torno a su figura, a 15 años de su muerte.

Para llevar el legado de Bolaño al cine, realizadores chilenos e internacionales trabajan actualmente en películas sobre su vida y obra. La directora nacional Alicia Scherson, por ejemplo, se encuentra desarrollando la cinta “1989”, basada en el libro “El Tercer Reich”. Cabe recordar que la cineasta ya había adaptado al cine “Una novelita lumpen”, bajo el título “Il Futuro”, en 2013.

En tanto, el director chileno radicado en Francia, Nicolás Lasnibat, prontamente estrenará “La Biografía Inventada”, una apuesta de falso documental que fue seleccionada para exhibirse en la versión número 14 del Santiago Festival Internacional de Cine (Sanfic), en agosto.

“Quise hacer un retrato de Roberto Bolaño, a través de su alter ego Arturo Belano”, señaló Lasnibat recientemente a El Desconcierto. “Creo que Bolaño quiso inventar ese personaje para quedar en los libros. Los libros quedan, la gente pasa. En las películas pasa igual”, enfatizó.

También desde México, país que acogió a Bolaño y escenario de múltiples de sus fantasías, la cineasta Patty Godoy realiza el documental “Los desiertos de Sonora”, una producción donde explora la relación del autor con los desiertos mexicanos, en el que se mueven personajes de algunas de sus principales novelas como “Los Detectives Salvajes” y “2666”. Lo cierto es que Bolaño jamás estuvo en aquellas tierras y este es, precisamente, uno de los puntos de partida del filme.

Desde el mundo editorial tampoco faltan los homenajes. Sin ir más lejos, Alfaguara, que actualmente posee los derechos de la obra de Bolaño, está próxima a lanzar “Poesía reunida”. El ejemplar, que saldrá a la venta en septiembre, reúne toda la obra poética del autor e incluirá algunos textos inéditos.

Finalmente, es llamativo el interés que ha despertado la figura de Bolaño en los historietistas. Desde España, reciente se publicaron dos ejemplares inspirados en la obra del autor chileno. Por un lado está la adaptación gráfica de la novela “Estrella Distante”, en manos del guionista Javier Fernández y de la ilustradora Fanny Marín. Y por el otro, encontramos “Por el olvido”, cómic en homenaje al autor escrito por Aitor Saraiba y con dibujos de Paula Bonet. El libro es una mezcla de géneros, a veces es un diario y otras, una libreta de apuntes desordenados que evocan textos, fotos y recuerdos.