Ciudad de México.-El alcalde de Miami-Dade, el condado más poblado de Florida, anunció un nuevo toque de queda nocturno y advirtió que cerrará algunas empresas que reabrieron en junio.

El alcalde Carlos Giménez precisó que el toque de queda de las 10 p.m. a las 6 a.m. comienza el viernes por la noche y estará en vigencia indefinidamente. La orden significará el cierre de casinos, cines y otros lugares de entretenimiento. Giménez, de 66 años, citó la escasez de personal en los hospitales locales al anunciar la orden.

“Este toque de queda tiene la intención de evitar que las personas se arriesguen y salgan con amigos en grupos, lo que ha demostrado que está propagando el virus rápidamente”, dijo Giménez en un comunicado.

Giménez, un republicano de origen cubano, había anunciado previamente que las playas estarían cerradas durante el fin de semana, cuando se festeja el 4 de julio, el Día de la Independencia.

El jueves, Florida informó un nuevo récord diario de 10,109 casos positivos de COVID-19. El departamento de salud del estado registró el jueves 325 nuevas hospitalizaciones por coronavirus en Florida, uno de los mayores repuntes en 24 horas.

Los casos nuevos diarios de la COVID-19 confirmados en Florida totalizaron hoy 9,488, cifra por debajo del récord de 10,109 del jueves, pero en la misma línea de las dos últimas semanas, en las que la enfermedad ha repuntado de manera alarmante, especialmente en el sur del estado.

Los casos acumulados desde el 1 de marzo se elevan ahora a 178,594 y el número de personas fallecidas a 3,684, con 67 decesos en las últimas 24 horas, de acuerdo con el Departamento de Salud.

El índice de casos positivos en las últimas pruebas de la COVID-19 realizadas en el estado es del 14.9 %.

Hace exactamente un mes, el 3 de junio, cuando el estado se preparaba para entrar en la fase dos de la reapertura, los casos nuevos diarios fueron 1,317, el total acumulado estaba en 58,764 y las muertes desde el 1 de marzo hasta ese día sumaban 2,566.

Eso significa que en un mes la cuenta de casos de la COVID-19 en Florida ha crecido en 119,830.

En las dos últimas semanas la COVID-19 ha avanzado de manera imparable en Florida. Los dos días con más casos han sido el 2 de julio (10,109) y el sábado 27 de junio (9,585).

Los expertos señalan que las próximas dos semanas serán críticas en la lucha contra el nuevo coronavirus en Florida.

Si no se logra frenar el avance, se podría llegar a una crisis hospitalaria en los lugares donde están los principales focos de la enfermedad, especialmente el condado de Miami-Dade, que llegó hoy a los 41,753 casos, con 1,488 nuevos, y sus vecinos del sureste del estado.

Broward acumula 17,897 casos, de ellos 406 fatales, y Palm Beach, 15,169, con 536 muertes hasta el día de hoy.

"No hay nada más patriótico" que protegerse con una mascarilla y mantener la distancia de seguridad, porque así estás "protegiendo el derecho a la vida", subrayó.

Otros condados y ciudades, no solo del sur del estado, también en el suroeste y el centro, que son las zonas donde están los otros focos, han adoptado medidas semejantes, pero a nivel estatal la única decisión hasta ahora ha sido prohibir la venta de bebidas alcohólicas en los bares.

El gobernador Ron DeSantis, que se reunió este jueves con el vicepresidente de EU, Mike Pence, en Tampa (Florida), insiste en la necesidad de mantener la economía activa y se niega a hacer obligatorio el uso de mascarillas.

DeSantis, fiel seguidor de Trump, ha sido criticado por médicos y científicos y también obviamente por sus oponentes políticos.

El Partido Demócrata de Florida le acusa de haber "apresurado" la reapertura del estado después del confinamiento, que prácticamente duró solo un mes.

La reactivación económica comenzó en mayo y a comienzos de junio entró en su segunda fase de las tres de las que consta el plan para "poner en pie" a Florida de nuevo.

En la segunda fase reabrieron la mayoría de los negocios no esenciales, aunque algunos han vuelto a cerrar forzosa o voluntariamente por el repunte de los casos.

En Florida, un estado muy dependiente del turismo, una de las actividades más afectadas por la COVID-19, y con un entramado empresarial dominado por empresas pequeñas que no pueden resistir mucho tiempo inactivas, la economía ha quedado muy maltrecha.