México.-La Cámara Municipal de Río de Janeiro decidió este martes abrir un juicio político contra el alcalde de la ciudad, el expastor evangélico Marcelo Crivella. El proceso tiene origen en una denuncia por presunto perjuicio a los cofres públicos y podría acabar en su destitución del cargo.

Con 35 votos contra 14, los concejales dieron luz verde al pedido de juicio, basado en la denuncia de un fiscal de la secretaría de Hacienda que considera que hubo irregularidades en la renovación de contratos con dos empresas de publicidad.

Según la presentación, las empresas Clear Channel y JCDecaux fueron beneficiadas en contratos para explotar mobiliario público destinado a publicidad. Las empresas, que contaban con 20 años para explotar el servicio, deberían dejar de usar mobiliario que pasaría a pertenecer al municipio automáticamente. Sin embargo, mediante enmiendas en los contratos, Crivella renovó en diciembre pasado las concesiones causando, según el fiscal, perjuicio a los cofres públicos.

El alcalde cuenta con diez días útiles para presentar su defensa y la votación que decidirá su suerte se producirá en un plazo de 90 días. Para que el alcalde sea alejado del cargo, 2/3 de la cámara (34 de los 51 concejales) deberán votar por el apartamiento.

“El juicio político es una maniobra de presión de las bancadas opositoras e incluso de concejales propios para que negocie posiciones y espacios de poder dentro del gobierno”, interpretó Paulo Baia, cientista político de la Universidad Federal de Rio de Janeiro. “(Crivella) está ante una situación de mucho riesgo. Si no negocia, puede quedar definida su salida”.

Este es el primer proceso de juicio político abierto que deberá enfrentar un alcalde de Río, cartón postal de Brasil, desde la redemocratización del país en 1985.

La gestión del expastor evangélico, en su tercer año de mandato, ha estado marcada por varias polémicas.

De fuerte tradición conservadora, Crivella no ha ocultado su desinterés por el mundialmente famoso carnaval de Río, evento que este año movió la cifra récord de 3780 millones de reales (unos 980 millones de dólares), según datos oficiales.

Crivella redujo a una cuarta parte el dinero que la ciudad destinaba para subsidiar a las escuelas de samba, generando furia y enojo entre los carnavalescos. Además, el año pasado quedó envuelto en una polémica cuando se hizo público que en plena celebración de carnaval había abandonado la ciudad para tomarse “unas vacaciones”.

Con mejor suerte, el alcalde ya había enfrentado otro pedido de juicio político –luego denegado– por haber ofrecido ventajas impositivas y atención médica preferencial a pastores y líderes religiosos en una reunión secreta en la sede del gobierno en mayo del año pasado.