Chilpancingo, Guerrero.- Hay entre cinco y 10 presidentes municipales en la entidad que han recibido amenazas de la delincuencia, informó el vocero del Grupo de Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia.

En entrevista telefónica, informó que hay otro grupo de ediles, no precisó cuántos ni quiénes, que sufren presiones de grupos criminales, en algunos casos, extorsión.

Esto, luego de que el alcalde de Teloloapan, Robell Urióstegui Patiño, abandonara el estado tras descubrirse un plan por el que se pretendía atentar en su contra y de su familia.

Álvarez Heredia dijo que son entre cinco y 10 alcaldes los que han informado al gobierno del estado que sufrieron amenazas de la delincuencia, por lo que se toman medidas, para evitar ataques en su contra y no se repita lo ocurrido al presidente municipal de Ciudad Altamirano, Ambrosio Soto Duarte, quien fue asesinado a balazos en una emboscada el 24 de julio de 2016.

“Lo que se pretende desde el gobierno del estado es justamente evitar que ocurran casos lamentables como el del alcalde (Soto Duarte), por ello el gobernador mantiene comunicación permanente con todos los presidentes municipales”.

No aclaró qué alcaldes son los que han denunciado amenazas en su contra ni de qué tipo, pero aseguró que el gobierno estatal ya ha actuado al respecto, como ocurre con el edil de Teloloapan, quien fue sacado del municipio para evitar que se atentara contra su vida.

El jueves, Urióstegui Patiño informó que no solicitará licencia al cargo y que seguirá gobernando Teloloapan, además, aclaró que en tanto consiguiera medidas cautelares, regresaría a su municipio.

No es la primera vez que en Guerrero un alcalde gobierna fuera de su municipio. La presidenta de Mártir de Cuilapan, Felícitas Muñiz, desde hace 10 meses abandonó esa localidad tras las agresiones que ella y su familia sufrieron por opositores a su gobierno.

En mayo de 2016, el presidente municipal de Zitlala, Roberto Zapoteco, también salió de su municipio tras descubrirse que se planeaba un atentado en su contra. Un año antes, en mayo de 2015, el que fuera alcalde de Chilapa, Francisco Javier García, hizo lo propio por temor a ser asesinado.