México.- La renuncia de Santiago Irusteta Gallego, sobrino del expresidente Felipe Calderón como analista en el Instituto de Investigación Legislativo, en el Congreso de Guanajuato, luego de presuntamente haber sido detenido la madrugada del pasado sábado en un operativo del alcoholímetro, por conducir un vehículo oficial en supuesto estado de ebriedad, revive el recuerdo de todos aquellos políticos que han caído en el “torito”.  En la lista hay dirigentes, legisladores y excandidatos.

Niño Verde propone extender el alcoholímetro por todo el país

Jorge Emilio González, “el Niño Verde”, fue uno de los políticos que cayeron en el “torito”. La madrugada del 17 de febrero de 2013, fue detenido en un retén en el entonces Distrito Federal, por policías capitalinos; se negó a someterse a la prueba de alcoholemia, pese a que se le detectó aliento etílico, hecho por el que fue remitido al Centro de Sanciones Administrativas.

Tras tramitar un amparo, el entonces senador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) quedó libre. Tiempo después propuso que el programa se extendiera en todo el país.

En el 2012, el dirigente PAN, Manuel Espino Barrientos, fue remitido debido a que registró 0.50 grados de alcohol en la sangre cuando conducía un automóvil, marca Nissan Maxima, modelo 2011, siendo que el máximo permitido es de 0.40 grados.

PRI no se salvó de ser remitido

El secretario de Hacienda de los sexenios de José López Portillo y Miguel de la Madrid, además de competir con el presidente Andrés Manuel López Obrador por la Jefatura de Gobierno, Jesús Silva-Herzog Flores, fue otro de los que no se salvaron del torito, al ser remitido tras alcanzar 0.44 grados de alcohol.

Quien fuera diputado del PRI en el 2011, Andrés Aguirre Romero, fue detenido al conducir su BMW en las calles de Polanco registrando 0.43 grados de alcohol en la sangre.

Desde el 2003 se puso en marcha el programa “Conduce sin alcohol”, conocido por la entonces Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, con el objetivo prevenir que los automovilistas conduzcan en estado de ebriedad, y provoquen accidentes viales. En el se aplica la prueba de alcoholemia en retenes. La prueba consiste en soplar por algunos segundos las boquillas desechables que miden el nivel de alcohol en la sangre del conductor. De superar el límite establecido, la sanción es cumplir entre 20 y 36 horas en una celda del Centro de Sanciones Administrativas e Integración Social, conocido popularmente como el Torito.