El involucramiento militar externo de un creciente número de actores se ha intensificado de manera consistente en Siria, lo que ha generado “devastadoras consecuencias” para su población civil, alertó la Comisión Investigadora de la ONU para ese país.

En un informe difundido este lunes, la comisión indicó que los civiles en Siria están pagando el precio por las hostilidades cada vez más intensas conducidas por un “creciente número de partes combatientes”. El país, asentó el documento, “se está reduciendo a ruinas”.

La comisión detalló las destrucción de infraestructura civil, lo que incluye centros médicos e instalaciones educativas, así como espacios públicos y redes de abasto de agua y electricidad.

Asimismo, denunció la destrucción de manera deliberada y en ataques incidentales de sitios históricos que son herencia cultural no sólo de Siria sino de toda la humanidad.

El documento, basado en más de 400 entrevistas a personas dentro y fuera del país, precisó que “bajo ataque, bajo sitio, y cada vez más dividida, la confianza entre las comunidades se ha erosionado”.

Paulo Pinheiro, director de la comisión, expresó que la intensificación de los ataque aéreos ha dejado cada vez menos espacios seguros para los civiles, que luego de cinco años de conflicto están más expuestos a la violencia.

“Estamos viendo una abrumadora aunque consistente intensificación del involucramiento militar externo en Siria de todas las partes, con devastadoras consecuencias para los civiles y para las varias comunidades”, señaló.

Sostuvo que los bombardeos aéreos por fuerzas leales al gobierno han causado cientos de muertos de civiles, así como desplazamientos masivos y la destrucción de infraestructura civil esencial.

Puntualizó que “todas las partes en conflicto”, desde fuerzas progobierno, hasta grupos armados rebeles y terroristas como el Frente al-Nusra y el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), “llevan a cabo ataques indiscriminados al disparar municiones en áreas habitadas por civiles”.

Añadió que las agresiones suceden con ataques suicidas y con explosivos improvisados, que cuando son dirigidos a centros de salud y escuelas impiden de manera efectiva que la población acceda a educación y servicios médicos.

“El daño causado en Siria por esta guerra no puede ser sólo medido por pérdidas de vida y destrucción física del país. La guerra también ha devastado la nación de Siria, rasgando en pedazos los vínculos que mantienen a comunidades y culturas unidas”, aseguró Vitit Muntarbhorn, miembro de la comisión.

En una conferencia en la sede de la ONU, Pinheiro y Muntarbhorn evitaron señalar de manera directa a los actores externos que pudieran haber causado el grueso de los daños recientes debido a que, afirmaron, su equipo de investigadores no tiene acceso directo a Siria.

En el documento, sin embargo, asentaron que “de manera paradójica, los actores internacionales y regionales que están presionando ostensiblemente para una solución pacífica a la guerra continúan al mismo tiempo alimentando la escalada militar”.

Una coalición liderada por Estados Unidos, en que participan de manera directa una docena de países, mantiene una ofensiva militar en Siria desde finales de 2014, en tanto que Rusia anunció ataques aéreos en ese país desde noviembre pasado.

Ambos países anunciaron este lunes un acuerdo de cese de hostilidades en ese país, donde desde marzo de 2011 más de 470 mil personas han muerto a consecuencia del conflicto, de acuerdo con cálculos de organismos civiles.

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