México.- Andrés Manuel López Obrador ha sido presidente de México durante un año, después de un apabullante triunfo en las elecciones de 2018. Prometió un gobierno cercano al pueblo, austeridad, castigos para los corruptos, mayor seguridad y bienestar económico.

No todo ha salido de acuerdo a los planes. La tasa de homicidios en el país continúa creciendo a alturas sin precedentes, mientras que el crecimiento económico este año ha sido nulo y al borde de una recesión. La corrupción y la delincuencia siguen siendo plagas difíciles de erradicar, aunque el gobierno ha capturado a algunos de sus principales sospechosos.

A pesar de los obstáculos, el presidente aún cuenta con respaldo popular generalizado. Los sondeos revelan que más de la mitad de los mexicanos aprueban la manera en que está dirigiendo al país. Mucho de aquellos que votaron por él señalan que es muy pronto para emitir un juicio — que necesita tiempo para transformar al país. El fervor está anclado en la creencia de que es una persona honesta y con buenas intenciones, tan humilde como los mexicanos más pobres a los que, afirma, intenta ayudar.

A continuación, las voces de tres mexicanos que respaldaron a López Obrador al momento en que se cumple su primer año de gobierno.

FRANCISCO GALVÁN, 18 años

Si Francisco Galván hubiera tenido edad suficiente para votar, lo habría hecho por Andrés Manuel López Obrador, tal como lo hicieron sus padres.

El cocinero originario de Ecatepec _ un extenso suburbio al norte de la Ciudad de México _ está ahorrando para ir a la universidad. Le gustaría estudiar gastronomía o, tal vez, leyes.

Con López Obrador en la presidencia, espera que tal vez pueda recibir algún tipo de ayuda financiera — como el subsidio de alrededor de 50 dólares (alrededor de 1.000 pesos mexicanos) que algunos de sus amigos que aún cursan la escuela secundaria reciben como incentivo para continuar con sus estudios. Un suplemento como ese es muy importante, asegura.

“Los cambios no han sido drásticos, pero se ven”, asegura.

Los días de Galván son particularmente largos. Sale de su casa al amanecer para emprender un viaje de dos horas en microbús, metro y otro autobús para llegar al lujoso vecindario de Polanco, donde trabaja.

Sin embargo, sus aspiraciones crecen junto con la posibilidad de obtener respaldo de un presidente que dice que una de sus principales prioridades es reducir la desigualdad en el país.

“La verdad es muy honrado, humilde”, declara Galván. “Es buena persona”.

MARÍA SARA GUZMÁN, 62 años

Artesana de la comunidad indígena Purépecha del estado de Michoacán, María Sara Guzmán señala que ya se siente un poco desilusionada con López Obrador.

“El ofrecio que primero los pobres o los indígenas, y resulta que no es así”, asegura. “Al contrario, nos está quitando apoyos”.

Al igual que el mandatario ha incrementado los apoyos para los estudiantes de familias de bajos ingresos y los ancianos, también ha eliminado algunos populares programas sociales. Guzmán señala que sus hijos y nietos han perdido becas que el gobierno solía darles.

Como mujer indígena que ha vivido en la capital durante cuatro décadas, se siente discriminada. Haciendo un gesto hacia su vestimenta, que se muestra debajo de una bufanda tejida — un atuendo tradicional de su pueblo — asegura: “Conforme a nuestra vestimenta, nos ven como bichos raros”.

La esperanza que sintió antes de las elecciones, y que la llevó a votar por López Obrador, se ha disipado mientras sigue pasando problemas para cubrir sus gastos. Su mayor queja es el acoso de la policía en la capital - que también es gobernada por el partido Morena. Dice que la policía la ha quitado de las aceras públicas en donde teje sombreros de palma y bordados. También le han confiscado su mercancía.

“Nos quitan — nos roban — la mercancía”, declara. “Este es un bordado muy complicado, muy cansado, y nos corretean como si fuéramos delincuentes”.

Otra cosa que le preocupa a Guzmán es la enorme cantidad de mujeres violadas y asesinadas en el país; en promedio, 10 mujeres son asesinadas al día en México. La violencia contra las mujeres se ha convertido en uno de los principales temas en el país.

Si bien pensó que López Obrador sería un aliado, Guzmán ahora se describe como una persona que está “luchando en contra del gobierno”.

DAMIÁN BAÑUELOS, 32 años

Damián Bañuelos es un artesano Huichol de la sierra de Nayarit, un estado ubicado en la costa del Pacífico, que cree que el presidente de México es mucho más accesible y tiene mucho mayor contacto con el pueblo que sus predecesores.

Bañuelos tenía tal esperanza en López Obrador que esperó durante todo un día en la fila para votar por el presidente — la primera vez que ejercía su derecho al voto. Creyó en las promesas del entonces candidato de ayudar a los pobres y a los indígenas, y asegura que los ancianos y otras personas necesitadas han comenzado a ver los beneficios.

López Obrador pasa muchos fines de semana de gira por pequeñas comunidades en algunos de los lugares más remotos de México, como el lugar de origen de Bañuelos. Estas visitas televisadas han provocado una inquebrantable devoción en muchas de las localidades aisladas como Las Higueras de Nayar, donde nació Bañuelos.

“Seguido va a la sierra, los anteriores nunca iban”, asegura Bañuelos. “Es más accesible comunicarte con él”.

Bañuelos dejó su pequeña comunidad agrícola y emigró hace años a la capital del estado, Tepic, para poder estudiar y trabajar. Ha sido empleado de construcción y ha cosechado tomate, todo mientras perfeccionaba sus habilidades en el bordado.

Ahora, borda brazaletes y bolsos con diseños huicholes geométricos de sol a sol. Las bolsas multicolores que cuelgan de su hombro le tomaron más de un mes en bordar, y pueden llegar a venderse en más de 100 dólares (1.900 pesos mexicanos).

Fuente original AP