México.- La exembajadora de Estados Unidos en México, Roberta J. Jacobson, quien renunció en mayo de 2018 en desacuerdo con las políticas de Donald Trump hacia México, considera que un encuentro entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y su homólogo estadounidense no debe realizarse en ninguna de las dos capitales, sino en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. “Si lo hacen como parte de la ONU, políticamente es mucho menos tenso y con menos riesgos políticos para AMLO”.

En la conferencia mañanera del 21 de junio pasado, AMLO sorprendió a propios y extraños al anunciar que se reunirá con Trump en septiembre, después de cumplirse el plazo de 90 días acordado con Washington para que México demuestre que está frenando la migración centroamericana. Dicho plazo vence el 7 de septiembre.

La idea de un encuentro presidencial ha sido contemplada por ambos gobiernos desde hace tiempo. En medios diplomáticos se comenta que puede ser en la Ciudad de México, Washington o, como sugiere Jacobson, en Nueva York, cuando se celebre la Asamblea General en la que se anticipa la asistencia de Trump a finales de septiembre. Sin embargo, “no hay nada decidido”, me dicen fuentes diplomáticas.

Tan importante, o quizá más importante, que el lugar y la fecha donde se reúnan, si se reúnen, es la agenda que aborden. El tema obligado será migración y el cumplimiento del polémico compromiso para reducirla, asumido por el Canciller Marcelo Ebrard Casaubón el 7 de junio. Jacobson opina que los logros alcanzados han sido de carácter “negativo”, no afirmativo; se impidió la imposición de aranceles y se evitó la firma de un pacto de tercer país seguro. Por ahora.

En entrevista con SinEmbargo, Jacobson, conocedora como pocos de los impredecibles vaivenes del trato de Trump hacia México, consideró que el Gobierno de López Obrador tomó la vía menos arriesgada ante la perniciosa amenaza de los aranceles, por lo que aconsejó continuar haciendo todo lo que pueda con tal de evitar que los ultimátums de Trump dañen a la economía mexicana. Jacobson prevé que Trump seguirá usando el amago de los aranceles para llamar la atención y luego cantar victoria.

De haberse México negado a negociar bajo ultimátum, estima la diplomática que hizo historia como la primera mujer embajadora de Estados Unidos en 200 años de relaciones, hubiera irritado a Trump y no hubiera alejado el fantasma de los aranceles. “AMLO no se equivoca cuando dice que [enfrentar a Trump] bien puede ser una victoria pírrica porque en el largo plazo México tiene que trabajar con Estados Unidos”.

Jacobson restó importancia a las críticas contra AMLO de “columnistas” y de la prensa “fifí” por haber cedido a las presiones de Trump, pues pese a ellas, observó, su popularidad se mantiene por encima de 60 por ciento.

La Asamblea General de la ONU, el foro mundial por excelencia, se antoja como el sitio ideal para el debut internacional de un presidente reticente a involucrarse en política exterior. Entre los jefes de Estado de los más de 190 países que asistirán, hay curiosidad por conocer al líder del país que desplazó a China como primer socio comercial de Estados Unidos y está reconfigurando la política nacional con una agenda que muchos tachan de radical. En la diplomacia, el contacto personal y el apretón de mano son insustituibles.

Pero ir a Nueva York implica romper la veda de viajes al extranjero que AMLO se autoimpuso. Desde que tomó posesión no ha salido. Rechazó ir a la cumbre del G-20 en Osaka, pretextando “retos urgentes que reclaman mi atención”, declinó viajar a China para el Foro de las Nuevas Rutas de la Seda y eludió asistir al Foro Económico de Davos.

No sólo eso. En tiempos normales, hace tiempo se habría celebrado un encuentro presidencial. López Obrador es el primer mandatario en más de medio siglo en no reunirse con su contraparte estadounidense en calidad de presidente electo. La regla no escrita se inició en 1964 con el coloquio entre el entonces presidente electo Gustavo Díaz Ordaz y Lyndon Johnson en Texas, y terminó con la reunión del también presidente electo Enrique Peña Nieto y Barack Obama en la Casa Blanca en 2012. Su valor simbólico era poner de relieve la importancia de la relación y la vecindad.

Jacobson, experta en los temas de la agenda binacional, declinó hablar de los retos que enfrentará su sucesor Christopher Landau, quien sigue a la espera de ser ratificado por el Senado para viajar a México y tomar las riendas de la Embajada que ella dejó vacante. “Sólo diré que creo que en términos generales el trabajo de Embajador en México en estos momentos es extremadamente difícil”. La sede diplomática de la relación más importante de México con el mundo ha estado acéfala durante 14 meses.