México.- Últimamente he leído y escuchado suficientes estupideces como para dejarlas pasar. A base de malas experiencias he aprendido a quedarme callada y no responder a todo lo que espetan y argumentan los detractores de AMLO, he aprendido que cuando me reclaman a mí, como si yo fuera la responsable de implementar el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, por ejemplo, porque están en contra de “mantener  inútiles”, hablan más de sí mismos y de la información que poseen, que de mí o del programa, incluso que de AMLO.

Han pasado casi 11 meses desde la elección y seguimos teniendo material de sobra para hacer un simposium sobre las diferencias y cómo los mexicanos hemos sido incapaces de debatir sobre ello en el terreno de lo racional. Cada vez son más estridentes las voces, las acusaciones, las descalificaciones y sí, también las publicaciones noticiosas. Una de las cosas en las que más he reflexionado es que a los mexicanos no nos gusta que nos demuestren que estamos equivocados. Entonces es cuando nos enojamos, maldecimos, bloqueamos, suspendemos y dinamitamos. Conozco simpatizantes de AMLO que saben lidiar con eso en los niveles más críticos sin despeinarse siquiera. Me he topado con conservadores que no conocen el límite al momento de ejercer una crítica. En realidad, en términos generales, tengo la percepción que a nadie le interesa ceder, limitarse, retractarse o callarse, la pugna está en carne viva.

La semana pasada se hizo un escándalo alrededor de las declaraciones de Brozo sobre los seguidores de AMLO. Eso dio pie a que en múltiples medios se debatiera acerca de la censura y de la libertad de expresión. Para quienes están a favor de la libertad que goza Brozo de expresar sus opiniones libremente, debería ser igual de sencillo comprender a quienes lo critican, ya que ellos también están ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a disentir. A mí en lo personal no me parece mal el debate, creo que mientras más se discuta el asunto más clara será la responsabilidad de cada uno a decir lo que considere conveniente. En lo que no estoy de acuerdo es en la manipulación. La cantidad de gente que se manifestó en redes sociales en contra de las opiniones de Brozo es significativamente mayor a quienes lo apoyan,  eso no significa que lo estén censurando, tan sólo representa lo impopular de sus dichos. Eso nada tiene que ver con la censura, ni por aproximación. Y lamento mucho que tantos comunicadores se prestaran a una manipulación tan burda y abrieran sus micrófonos a argumentos tan vanos y a hechos tan insustanciales.

Hace un par de días hablaba con un amigo extranjero, en tono muy serio, me pidió que le explicara si era algún tipo de “cosa mexicana” que escapaba a su comprensión eso de responsabilizar a un político por la contingencia ambiental. Sí, en efecto, se refería a ese otro suceso que han dado material a la prensa mexicana para crear encabezados dignos de una novela apocalíptica: la contingencia ambiental en la zona metropolitana. Los detractores de AMLO han aprovechado esta circunstancia para apalear a Claudia Sheinbaum. No considero que la Jefa de Gobierno esté libre de responsabilidad, está en sus manos la estrategia para enfrentar la contingencia, explicar por qué hay 200 mil autos más circulando en la ciudad, y el por qué los controles de verificación se han relajado, pero sin duda, el adjetivo para describir los encabezados cabalga a paso corto entre lo hilarante y lo repugnante, pero en todo caso es algo que ofende a la inteligencia de cualquiera.  Tratar de responsabilizarla de todo, como si ella fuese la culpable de los incendios forestales, de las altas temperaturas, de la mayor radiación solar, de la falta de lluvias, de la localización geográfica, de las exhalaciones del Popo, de la falta de programas eficaces, etc. Y a todo ésto, ¿qué responsabilidad le dejan al gobernador del Estado de México? En realidad, a nadie le importa el señor Del Mazo, no representa ningún riesgo político, por eso no le dedican ninguna columna, ninguna crítica, ni le adjudican responsabilidad alguna.

Francamente es demencial lo que se está publicando en ciertos medios de comunicación, lo que se está haciendo por golpear políticamente al enemigo. Es tiempo de reflexionar, es tiempo de comprender que incluso la crítica más severa, debe ser responsable, o acaso ¿nunca volveremos a ser la región más transparente?