Acapulco, Guerrero. Opinión.- A pesar de que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha reconocido en reiteradas ocasiones que sin el estado de Guerrero no se puede entender la historia de México y que se tiene una deuda histórica con la entidad, el apoyo que destinó este año en programas del Bienestar no sobrepasa los 10 mil millones de pesos.

Los apoyos para Guerrero contrastan abismalmente con el que han recibido los estados del sureste del país -de donde es originario el mandatario-, pues tan solo uno de los megaproyectos de su gobierno, el Tren Maya tiene una inversión estimada para este año de 139 mil millones de pesos, así como la remodelación del puerto de Coatzacoalcos, con una inversión de 20 mil millones de pesos, y ni qué decir de la refinería de Dos Bocas.

Este día, en su conferencia mañanera en el Parque Papagayo de Acapulco, a pregunta de reporteros, enumeró la lista de todos los programas del Bienestar que se están llevando a cabo en Guerrero pero que juntos no alcanzan los 10 mil millones de pesos, y lejos de ser una inversión de desarrollo económico y turístico, es de manutención a los más pobres de Guerrero.

Si bien es cierto que es necesario atender y disminuir la pobreza extrema en Guerrero y que los programas del Bienestar como el Apoyo a los adultos mayores, las becas a los estudiantes Benito Juárez, Jóvenes construyendo el futuro,  Apoyo a madres solteras, Créditos a la palabra, Tandas para el bienestar, entrega de fertilizantes, apoyo a viviendas, Sembrando vida, entre otros, ayudan a paliar la pobreza de los guerrerenses, estos programas no son exclusivos de Guerrero, (salvo el fertilizante) todos los demás se aplican en todas las entidades del país.  Son, si se quiere, esos mismos programas que en la época priista se llamaban Progresa, Oportunidades, Empleo Temporal, etc., pero ahora con otros nombres.

Entonces, no se puede decir que existe un trato preferencial para el estado que tanto quiere el presidente de México y que tanto ha contribuido a la historia en el país. Guerrero ha sido el semillero de la patria, desde la participación en la guerra de Independencia con Vicente Guerrero, la redacción del Plan de Ayutla para derrocar a Santa Anna, con la participación de Juan Álvarez, en la Reforma, pasando por la histórica contribución a la democracia moderna, ya que desde 1988, en lo que se refiere a las elecciones presidenciales, el estado suriano siempre ha votado por la izquierda, llamase PRD o Morena.

Por eso, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador, agradeció la pregunta para enumerar la lista de programas del bienestar que se llevan a cabo en la entidad, es imposible no sentirse decepcionado que AMLO no tenga un plan de inversión mayor, para por ejemplo reconvertir y/o remodelar el puerto de Acapulco, es triste que a esta tierra que tanto ha creído en el presidente, solo reciba programas de supervivencia, paliativos para mediovivir , y no una inversión a largo plazo para en verdad reconvertir y proyectar al puerto de Acapulco como el principal destino de México para el mundo.

Una inversión a la altura de la deuda histórica que la nación tiene con Guerrero, es lo mínimo que puede hacer el presidente por esta entidad de héroes de la Independencia y la Reforma; una entidad que hace tres años le dio más de un millón de votos para que dirigiera el destino del país.

Ojalá  López Obrador tenga considerado en el próximo presupuesto de egresos de 2021, (próximo a presentarse en su versión definitiva), un plan de alto impacto para este estado que sobrepase los 50 mil millones de pesos; un estado que sigue esperando a que se le recompense por todo lo que le dio a la patria.