México.- Desde la campaña electoral, el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a crear un sistema universal de salud que termine con la desigualdad en el acceso a los servicios, sobre todo para las personas más pobres del país. No obstante, a un año de haber ganado la elección, “no hay una línea clara del camino a seguir”, afirmó Laura Flamand, coordinadora general académica de El Colegio de México.

En México, la reforma del sector salud es posible e indispensable para superar las desigualdades en el acceso a los servicios, que causa que los niños que nacen en Puebla tengan el doble de riesgo de morir en su primer año de vida que los nacidos en Nuevo León. Esto es resultado de varios factores, entre ellos la fragmentación de los servicios médicos y que el acceso a los mismos dependa de la condición laboral de las personas.

La especialista coordinó el foro ¿Hacia un sistema universal de salud?, que se realizó ayer en El Colegio de México y abordó el tema desde las perspectivas financiera, de prevención y de desigualdad.

De entrada, señaló Flamand, el cambio requiere que se incremente la inversión en el sector y terminar con la fragmentación institucional. Para ello se deberá contar con la participación de los trabajadores de las instituciones.

De acuerdo con lo que han expresado López Obrador y los funcionarios de la Secretaría de Salud (Ssa), la Cuarta Transformación encontró el sistema sanitario en total abandono, con más de 300 obras inconclusas y grave desabasto de medicamentos. Con una nueva visión se determinó que con 15 años de existencia, el Seguro Popular es un esquema financiero que distribuye dinero, pero no se enfoca en mejorar la salud.

Tampoco la descentralización –vigente desde finales de los 90 del siglo pasado– ha contribuido a mejorar los servicios. Por el contrario, se convirtió en un foco de corrupción y dispendio de recursos.

El gobierno se propone transformar el sistema sanitario con urgencia, pero ha tenido tropiezos. A causa de la política de austeridad republicana se generaron severos problemas en las unidades médicas por la cancelación de contratos por honorarios y de plazas eventuales, guardias y suplencias, que han sido ocupadas durante al menos los pasados 15 años por personal médico, de enfermería y de apoyo. Con ellos se ha cubierto hasta una tercera parte de las necesidades en clínicas y hospitales.

A esto se sumaron en los primeros meses del sexenio otros recortes en los institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad. En total, 2 mil 300 millones de pesos que se les reintegraron luego de varios días de gestiones de los directores.

Todavía falta el dinero para corregir las deficiencias: 17 mil 625 millones de pesos para concluir la construcción y poner en funcionamiento 97 unidades médicas de las diferentes instituciones del sector, informó el secretario Jorge Alcocer el pasado 5 de mayo.

La Ssa realiza además el diagnóstico de la situación en que se encuentran los centros de salud, que son la base de la estrategia de atención primaria, prioritaria de este gobierno. Sólo para Chiapas y Veracruz hacen falta mil 250 millones de pesos.

Por la urgencia de los cambios que se necesitan y para cerrar los espacios a la corrupción, antes de pensar en una profunda reforma legal se pusieron en marcha acciones que modifican de facto el mecanismo de administración de los recursos. El 14 de diciembre se presentó el Plan Nacional de Salud, por el cual la Federación y los gobiernos estatales acuerdan iniciar el proceso para revertir la descentralización de los servicios de salud.

Las entidades aceptan que 30 por ciento del dinero del Seguro Popular, que debe destinarse a la compra de medicinas, sea administrado por el gobierno federal, específicamente por la SHCP. El reporte más reciente indica que 10 estados se han sumado a este acuerdo.

Los estados también aceptan que la Ssa se haga cargo del manejo y pago de la nómina, a fin de terminar con prácticas como duplicidad de plazas y aviadores, explicó Pedro Flores, titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Ssa.

Sobre las medicinas, está en curso la primera compra consolidada para el abasto del segundo semestre del año. El proceso ha avanzado con tropiezos, va con retraso y todavía está pendiente definir la forma en que se entregarán los insumos, ya que la SHCP determinó comprar directamente a los fabricantes y contratar por separado a las distribuidoras.