México. OPINIÓN.- Las encuestas siguen reflejando una aprobación mayoritaria  al desempeño del presidente. Ni la crisis económica, ni la sanitaria, han logrado mermar la calificación ciudadana.

Morena, el partido que no es, tiene un respaldo abrumador a pesar de gastar su energía en luchas intestinas y ambiciones personales.

A pesar del desempeño de gobernadores como Cuitláhuac García, a quien todos los números de Veracruz, tanto en materia económica como de seguridad, lo califican como un hombre sin capacidad de gobernar.

Según reportan algunas casas encuestadoras, si la elección fuera el próximo domingo, sólo la gubernatura de Querétaro estaría en duda, casi todos los demás cargos públicos serían para Morena.

De acuerdo con los especialistas, para fin de año el PIB podría caer entre el 10 y el 12%, sin embargo, los mexicanos han demostrado en sus respuestas a diversas casas encuestadoras que, a pesar de la crisis mundial, están seguros que nos gobierna el mejor hombre.

No sé, si la tendencia sigue, las “predicciones” de Aguilar Camín y todos los que piensan como él se verán frustradas; no parece tener sentido apostar todo a la revocación de mandato. Al igual que Rosario Robles, parece que tendrán que fijar su calendario de apuestas hasta el 2024.

En los entretelones, mientras EPN ha mandado sus mensajes (sin encriptar, faltaba más) a través de reporteros de El Universal estrechamente vinculados a López Dóriga, parece que el pusilánime Julio Patán es el recadero de Felipe Calderón. Donde me ves, te verás, suelen sentenciar.

Y las sentencias tienen sentido porque al parecer a los ex presidentes les ha salido el talante intransigente tan pronto como la rendición de cuentas acecha su puerta.

Todos menos Fox, pues dicen que él ya arregló sus asuntos con la 4T, por eso se ha mantenido en un discreto segundo plano. Pero en la antesala se encontró con los abogados del ex encargado de la PGR, Alberto Elías Beltrán, quienes están haciendo malabares para evitar que le sigan investigando el patrimonio y algunas de las decisiones que tomó durante su breve, pero estrepitoso reinado.

Así, mientras unos nadan de muertito, otros necesitan el candelero y el oropel, aunque también sentencian: “No nos van a detener”.

Parece que la decisión del INE causó el efecto inversamente proporcional en Calderón y en el pueblo: el estallido de júbilo de las RRSS tras el fallido registro como partido político de México Libre, deja claro un par de cosas: el descrédito e impopularidad de Calderón y el poder de la presión ciudadana.

Y no es que el INE de pronto se volvió riguroso e imparcial, es que no se atrevió a “ayudar” a Calderón, pues su futuro estaba en vilo, debido al riguroso escrutinio público del que han sido objeto.

El Tribunal Electoral es el camino de los Calderón y la vigilancia ciudadana se extrema para los jueces, en especial para Janine Otálora, quien tiene tendencia a avalar negocios familiares para convertirlos en franquicias políticas y que en el pasado, ya le costó la presidencia del TEPJF.

Dicho sea de paso, a la juez Otálora la tiene en alta estima el periodista Ricardo Raphael, quien goza de una propensión un tanto extraña por alabar y rodearse de mujeres poderosas pero con halo lóbrego, como su otrora “mejor amiga” la siniestra señora Wallace.

Esperemos que en las próximas semanas Morena se disponga a trabajar a favor de la 4T. Se vienen tiempos difíciles y México necesita fuerzas que articulen el discurso, que equilibren las fuerzas y conciten al acuerdo.