México.- El 1 de julio de 2019, mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador preparaba una enorme fiesta en la Ciudad de México por el primer aniversario de la elección presidencial que le dio el triunfo, su estado natal, Tabasco, ardía con narcobloqueos.

A 750 kilómetros del bailongo organizado para el hijo predilecto de Macuspana, un grupo de sicarios robaba automóviles y les prendía fuego en la carretera Villahermosa-Teapa, a 40 minutos en automóvil de la casa donde Andrés López y Manuela Obrador criaron al presidente.

La noticia pasó desapercibida por los medios en un día donde la cobertura se inclinó hacia el Zócalo. Por eso, pocos repararon en el nombre del capo que orquestó el ataque en represalia porque un día antes, el 30 de junio del año pasado, la Guardia Nacional había entrado a Tabasco. El autor intelectual del ataque contra el gobierno es un extraño para millones, pero un demonio conocido en el estado. Le llaman “El Pelón de Playas” y actúa como el dueño de la tierra del presidente.