México.- Los pueblos de todas las latitudes y todas las épocas han tenido derecho a soñar y tener ilusiones, solo pocos, muy pocos lo han logrado, algunos bajo regímenes totalitarios, otros bajo gobiernos monárquicos progresistas, y otros con gobiernos democráticos y republicanos, sin estar exentos de retrocesos.

Hoy México se encuentra en una coyuntura histórica, pero tenemos a un presidente como Andrés Manuel López Obrador con compromiso, convicción y entrega; como sociedad debemos aprovecharlo porque la Cuarta Transformación es tarea de todos, pero también requiere de funcionarios honestos y comprometidos con los principios del político tabasqueño y con el país.

Los errores graves del panismo en dos sexenios y el peñismo, sumados a una criminalidad creciente, fortalecida por la corrupción y la impunidad infiltrada en todos los niveles de gobierno, condujeron a la sociedad al rechazo total del sistema político y de la clase política dominante.

Por primera vez, los mexicanos fuimos capaces de consolidar una transformación política, económica y social, por la vía electoral y de forma pacífica al llamado de Andrés Manuel López Obrador, sobreviviente a dos fraudes electorales y con un triunfo arrollador en Ciudad de México en 1994, donde ensayó formas avanzadas de solución a los problemas sociales.

La pérdida de la credibilidad de los partidos políticos y la tolerancia a actos de corrupción de gobernadores, fueron algunos de los factores que permitieron el respaldo masivo y abrumador a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, no solo por su discurso, también por no tener los antecedentes negativos y escandalosos de la clase política cuestionada.

Después de los fraudes electorales sufridos, de engaños y traiciones internas, López Obrador optó por renunciar al PRD dado su nivel de descomposición y optó por formar una fuerza propia y confiable que le permitiera contender por la Presidencia, lo cual solo fue posible mediante Morena.

Pero como dice el refrán “muchos son los convidados y pocos los elegidos”, nada difícil es copiar el discurso de Andrés Manuel y sus posturas, esto permitió que diversos aspirantes alcanzaran las candidaturas y luego los puesto de elección popular, no obstante, existen inercias sociales así como usos y costumbres políticas que han contaminado la estructura de Morena permitiendo la formación de grupos y alianzas al interior.

Tras el triunfo y el posterior acceso al poder se realizaron nombramientos en diversos espacios de la función pública sobre los que la sociedad ha expresado sus dudas, excepto, aquellos sobre los que nuestro presidente tuvo injerencia directa, por lo cual, las deficiencias no le son imputables, sin embargo, toca a la sociedad civil, a los ciudadanos y a los representantes populares realmente comprometidos con los principios de López Obrador: no robar, no mentir, no traicionar, apoyados por los medios y reporteros honestos, hacer de su conocimiento y de la sociedad todo aquello que implique corrupción, nepotismo o complicidades perversas para la debida depuración de la función y del servicio público.

Hoy como nunca necesitamos servidores públicos a la altura de este cambio.


*El autor es licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM. Es profesor jubilado de educación básica de la SEP y del Instituto Politécnico Nacional. Fue diputado Federal en LV Legislatura. Funcionario del Gobierno de la Ciudad de México 1994-2000. Actualmente es Asesor del Movimiento de Adultos Mayores en Orizaba, Veracruz.