Ciudad de México.-Si en todas las guerras se hacen atrocidades inhumanas durante el conflicto, la Segunda Guerra Mundial ha quedado como una de las etapas más oscuras de la historia reciente de la humanidad.

El Holocausto nazi y el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón son dos ejemplos claros de hasta dónde se puede llegar, y son los testimonios de esta época, así como la memoria común, los que deben mantener fresco el recuerdo. Ana Frank, que tenía 13 años cuando tuvo que esconderse de los nazis, lo consiguió a través de su diario.

Nacida en 1929 en una familia de clase media alemana, la vida de Ana se desarrolló principalmente en Países Bajos ya que sus padres, ante el ascenso del partido nazi, decidieron marcharse a Ámsterdam en 1933. Sin embargo la paz no duró mucho debido a las ansias expansionistas de Hitler, que pretendía conquistar el territorio europeo para su soñada nación pargermánica. Países Bajos fue conquistado a mediados de 1940 tras solo 5 días de combates.

Tras un rápido deterioro de la situación, los Frank se escondieron en una casa secreta en el edificio donde Otto, padre de Ana, tenía su empresa junto a otros socios. La familia pasó algo más de dos años encerrada, tiempo en el que la joven Ana decidió escribir un diario que reflejara sus vivencias, pensamientos y crecimiento personal para dejar constancia de lo que estaba pasando. Su vida y la de su familia se verían truncadas cuando las SS encontraron el escondite, la llamada ‘Casa de Atrás’, en 1944.

Ana Frank fue enviada primero a Auschwitz-Birnkenau y más tarde a Bergen-Belsen, campo de concentración alemán en el que tanto ella como su hermana mayor murieron por tifus a principios de 1945.

Su padre, único superviviente, organizó las notas y textos de su hija y cumplió su deseo en 1947, cuando fue publicado con una tirada de 3.000 ejemplares y se convirtió en un éxito internacional. El texto ha sido traducido a más de 70 idiomas, es uno de los libros más leídos del siglo XX y ha sido adaptado tanto al teatro como al cine, convirtiendo a Ana Frank en un símbolo de lo que supuso para cientos de miles de personas el antisemitismo y la persecución nazi.

¿Quién fue Ana Frank?

Ana Frank fue una joven judía que sufrió en primera persona la expansión de Hitler por Europa, la ocupación nazi y los campos de concentración. Nació en junio de 1929 en Fráncfort del Meno, Alemania, y el diario que escribió durante esta época es uno de los testimonios más conocidos de lo que supuso el terror nazi y la Segunda Guerra Mundial.

Edith y Otto Frank se casaron en 1925. Ambos eran judíos liberales que respetaban las tradiciones religiosas pero con cierta libertad respecto a algunas normas y costumbres. Su primogénita, Margot, nació en 1926 y tres años más tarde nacería Ana. Otto combatió en la Primera Guerra Mundial y trabajó en un banco en Alemania, teniendo la familia una situación acomodada a pesar de la crisis económica que se vivía en el país.

Ana Frank

Ana Frank.

Llegada a Países Bajos

En 1933, las ideas nacionalsocialistas del partido de Hitler estaban más que extendidas en Alemania y el antisemitismo era palpable en las calles. Debido a la hostilidad contra los judíos y a la inestabilidad económica, la familia Frank decide abandonar Alemania e instalarse en Ámsterdam, donde Otto Frank trabajaría creando su propia empresa comercial.
Hitler se expande

El 10 de mayo de 1940, ya declarada la Segunda Guerra Mundial, las tropas alemanas entran en territorio holandés y lo someten en cinco días. Aunque el ataque contra Países Bajos no fue una sorpresa, la técnica de ataque relámpago alemana y los constantes bombardeos de la Luftwaffe hicieron inútil cualquier resistencia del ejército holandés. La familia Frank se volvió a encontrar bajo la amenaza del nazismo.
Margot Frank

Aunque es menos conocida que su hermana, Margot Frank pasó por lo mismo que Ana y tuvo su mismo desdichado final. Nacida en 1926, Margot fue una joven tímida, introvertida y una estudiante modelo que actuó como confidente y compinche de su hermana durante años, cargando con más peso y responsabilidad debido a la diferencia de edad. Una compañera de Margot la describe como “la mejor en todo, pero muy modesta. Podías confiar en ella y pedir su ayuda”.

Los Frank deciden esconderse

La invasión alemana de los Países Bajos había instalado un sistema similar e igual de represivo al existente en Alemania. En 1941, Margot Frank debe abandonar el Liceo de Señoritas para acudir a una institución exclusivamente para personas judías. En julio de 1942, recibe una citación para que se presente en un campo de trabajo y sus padres, temiendo por su vida, deciden esconderse.

La Casa de Atrás

‘La Casa de Atrás’ es el nombre por el que se conocía al escondite donde la familia Frank y otras cuatro personas se refugiaron durante 761 días para protegerse de las persecuciones antisemitas de las SS alemanas. Se trataba de un refugio distribuido en dos plantas dentro de un edificio en pleno centro de Ámsterdam, junto al canal Prinsengracht, al que se accedía a través de una estantería giratoria.

Los escondidos

En la Casa de Atrás se refugiaron Otto, Edith, Margot y Ana Frank. Al poco tiempo se les unió el matrimonio formado por Hermann y Auguste van Pelts y su hijo Peter, conocidos de los Frank debido a una antigua colaboración comercial entre Otto y Hermann. Fritz Pfeffer sería el octavo y último clandestino que se refugió en la Casa de Atrás. Conocía a ambas familias y cuando llegó se convirtió en el compañero de cuarto de Ana.

Los protectores

Cuando se pasaba a la clandestinidad, por lo general se dependía de la colaboración de terceras personas que no eran perseguidas para subsistir. En el caso de los Frank, estos protectores fueron Víctor Kugler, Johannes Kleiman, Johan y Bep Voskujil y Jan y Miep Gies. Todos ellos eran antiguos conocidos o socios de los Frank y los van Pelts y se mostraron dispuestos desde un primer momento a poner en riesgo sus vidas para ayudar a sus amigos.

Ana y Peter

Cuando Ana llegó a la Casa de Atrás, tenía 13 años. El despertar de su adolescencia y el tiempo que pasó encerrada con Peter, quien ya era su amigo, hicieron que aflorase un romance entre ambos. En su primera versión del diario, Ana deja entrever un profundo enamoramiento y una actitud muy ilusionada respecto a su relación con Peter, probablemente derivada de su edad.

La vida en la Casa de Atrás

El hecho de no poder salir de la Casa de Atrás, la vida de los Frank y los van Pelts era una pequeña rutina de encierro en la que intentaban mantener la mayor normalidad posible. Escribir, estudiar, realizar tareas administrativas y escuchar la radio en determinados momentos del día eran las principales opciones de entretenimiento de los clandestinos. Las tensiones y disputas entre ambas familias, de carácter y costumbres muy distintos, se volvieron algo común en los dos años de encierro.

La idea del diario

Ana, al igual que Margot, ya tenía la costumbre de llevar un diario en el que apuntaba tanto sus pensamientos como su día a día. Cuando ya estaba escondida en la Casa de Atrás, escuchó un llamamiento del ministro de educación holandés en el exilio a través de la radio para guardar diarios y documentos de lo que estaba pasando, por lo que Ana decidió utilizar sus apuntes y diarios para reescribirlos como una sola historia novelada. Además del diario, Ana también había escrito relatos breves, recopilado citas interesantes y había empezado una novela.

Dos versiones del texto

Precisamente esta decisión de convertir su experiencia en una narración es lo que provoca que existan dos versiones distintas del diario de Ana Frank. La primera se corresponde con los textos originales, escritos sobre la marcha y que tenían la función de diario clásica. La segunda, sin embargo, es una revisión en la que se puede apreciar un estilo literario y novelesco en las descripciones o en los diálogos, así como algún que otro cambio respecto a los textos originales.

El arresto

El 4 de agosto de 1944, sobre las 10 de la mañana, un comando de las SS dirigido por Karl Silberbauer comienza una inspección en los almacenes donde se encontraba la Casa de Atrás. Estuvieron más de dos horas registrando el edificio y, finalmente, encontraron la entrada secreta de la estantería y se llevaron detenidos a los 8 refugiados y a dos de los protectores (Miep Gies y Víctor Kugler). Muchos de los objetos personales de los escondidos, entre ellos el diario de Ana, pudieron salvarse antes de que los alemanes volvieran para desvalijar el refugio.

¿Alguien les traicionó?

Aunque es uno de los temas más controvertidos y discutidos en torno a la historia de Ana Frank, no existen suficientes pruebas como para confirmar que alguien traicionó a los Frank y demás escondidos de la Casa de Atrás. Las investigaciones más recientes proponen como causa del arresto el hecho de que tanto muchos trabajadores como los protectores participaban en el mercado negro y otras actividades consideradas ilegales por el régimen nazi además de esconder a judíos, por lo que es probable que la inspección siguiese otros propósitos y se encontrara con los escondidos por casualidad.

Los prisioneros fueron llevados primero a la prisión de Ámsterdam y más tarde al campo de tránsito de Westerbork, desde donde fueron enviados a Auschwitz-Birkenau. Allí, fue separada de su padre y estuvo hasta finales de 1944 realizando trabajos forzados en el campo polaco antes de volver a ser trasladada. Su madre, Edith, murió allí y Ana no volvió a ver a su padre ni a otra persona conocida que no fuese su hermana Margot.

En noviembre, Ana y Margot fueron trasladadas al campo de concentración Bergen-Belsen, al norte de Alemania. Desnutridas, agotadas por el trabajo e inmersas en unas condiciones insalubres dentro de barracones abarrotados, Ana y Margot contrajeron fiebre tifoidea (tifus) y ambas murieron en 1945 con apenas unos meses de diferencia.

Su padre, el único superviviente

Otto Frank estaba enfermo y pesaba 52 kilos cuando, en 1945, los alemanes abandonaron Auschwitz ante el avance del ejército soviético y lo dejaron atrás. Durante su regreso a Países Bajos se enteró de que su mujer había fallecido en Auschwitz y al llegar a Ámsterdam le confirmaron la muerte de Ana y Margot, así como la del resto de personas que se escondieron en la Casa de Atrás.

Otto Frank publica el diario

De vuelta en Ámsterdam, Otto recibe el diario y los apuntes de Ana de sus protectores y queda profundamente impresionado al leerlos, ya que pasa a ser consciente de cómo se sentía realmente su hija durante los años en la clandestinidad. Animado por sus amigos, Otto publica Het Achterhuis (‘La Casa de Atrás’ en alemán) en 1947 con una tirada original de 3.000 ejemplares.

Repercusión internacional

El diario y las experiencias de la pequeña Ana se convirtieron en uno de los testimonios más difundidos de lo que había supuesto realmente la guerra y la difusión de la ideología nazi. Además de haber sido traducido a más de 70 idiomas, en 1953 se estrenó una obra de teatro en Broadway sobre su vida a la que siguió una película de Hollywood. En 1960 la Casa de Atrás se convirtió en el Museo Casa de Ana Frank y la figura de la joven ha pasado a ser un icono popular y un símbolo de gran poder.

Otros casos

Aunque es probable que el caso de Ana Frank sea el más conocido, no fue la única joven que dejó constancia sobre los acontecimientos que estaban ocurriendo entonces y su experiencia personal. Otros autores cuyos textos se conservan son Elsa Binder, Moshe Flinker, Dawid Sierakowiak, Otto Wolf o Ilya Gerber.


Con información de Muy Interesante