México.- A menos de un mes de la Cumbre del G20 en Japón, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no ha dicho si asistirá a esta reunión de líderes, considerado el principal foro para la cooperación económica, financiera y política entre los países más poderosos.

"Lo estoy analizando porque estoy ocupado de tiempo completo en atender los asuntos nacionales", dijo en su conferencia mañanera del pasado 13 de mayo.

Aseguró que, en la situación actual de México, lo más importante es mejorar la economía y el bienestar, así como garantizar la paz.

Y repitió como lo ha hecho innumerables veces desde su campaña: "La mejor política exterior es la interior".

Con su peculiar estilo coloquial, que gusta a muchos y molesta a otros, recalcó: "no quiero ser candil de la calle y oscuridad en la casa".

AMLO dice que, de no ir a la Cumbre del G20, estaría bien representado por el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

"A pesar de que se trata de una reunión importante" dice que podría no ir porque se siente bien representado por su secretario de Relaciones Exterior, Marcelo Ebrard.

En sus 6 meses como presidente de México, AMLO no ha viajado fuera del país.

Algo que contrasta con los anteriores presidentes mexicanos, muchos de los cuales viajaron, principalmente a EE.UU., en los primeros meses de sus gobiernos.

Su predecesor, Enrique Peña Nieto, en su primer medio año de gobierno, había realizado 10 viajes internacionales.

Los analistas apuntan a que AMLO prometió desde su campaña que la política exterior de su gobierno ser regiría por la doctrina Estrada, un principio de no intervención y de no injerencia en los asuntos internos de otros países, que guió las relaciones exteriores de México entre los años 1920 y 2000.

Genaro Estrada, exsecretario de Relaciones Exteriores de México, sentado a la cabeza de la mesa, sentó unos principios que marcaron la política exterior su país durante la mayor parte del siglo XX.

"AMLO ha hecho énfasis en que su gobierno se distanciaría de la política exterior de los últimos años, que era más bien pragmática. Se fueron tomando las decisiones según fuera conviniendo. La agenda de México se plegó o se alejó de Washington, coqueteó con China o con la Unión Europea según fuera necesario", explica Juan Carlos Barrón, investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), de la UNAM.

El analista apunta que la política exterior de AMLO es algo diferente. No se parece al pragmatismo que se vivió desde el 2000 con la llegada de Vicente Fox a la presidencia, pero tampoco a lo que había antes, con la política de no intervención.

"La política de AMLO parecería estar asociada más con valores morales asociados al impulso de la justicia, el combate a la desigualdad y la corrupción. Parecería que esos principios, más que el de no intervención, lo rigen en una búsqueda de coherencia en las políticas exterior e interior", explica el secretario académico del CISAN.

La política exterior de México en los últimos 18 años, "fue más bien pragmática. Se alejó de la doctrina Estrada y se fueron tomando las decisiones según fuera conviniendo", dice el analista Juan Carlos Barrón.

Dice que, aunque suena bien, también enciende algunas alertas. "Porque en este país hay distintas ideas y propuestas de cómo se pueden poner en práctica esos valores. Pensar que solo hay una puede ser peligroso", apunta.

Y ejemplifica lo que él considera una ambigüedad en la política exterior durante los 6 meses de gobierno que lleva AMLO: Venezuela y Centroamérica.

Dice que, en ese caso, México no respaldó a Juan Guaidó como el "presidente encargado", a pesar de que éste cosechó amplio respaldo internacional.

AMLO apeló a los principios de no intervención para seguir reconociendo a Nicolás Maduro como legítimo presidente.

"Aunque fue muy polémico, en ese caso México se apegó a la doctrina Estrada. Sin embargo, en temas como el Plan de Desarrollo para Centroamérica -que aunque esperamos tenga mucho éxito-, es al fin y al cabo un programa intervencionista por el que EE.UU. envía dinero a Centroamérica y México organiza los programas de desarrollo", dice.

Asegura que hay otras contradicciones en la política externa del gobierno: "por ejemplo, al mismo tiempo que se promueve ese Plan de Desarrollo, que muestra como una gran símbolo de empatía hacia los migrantes, por otro lado, se les trata muy mal y en la practica, la política antimigratoria se ha endurecido para tratar de llenarle el ojo a Washington".

Otro tema controvertido, apunta, fue la carta en la que AMLO le pedía al rey de España que se disculpara por la conquista.

"En ese caso evidentemente hay una intervención, una sugerencia inadecuada al rey de otro país para que se disculpe. Si nos ponemos estrictos, es una solicitud intervencionista porque solo le atañe a su soberanía".

Más crítica con AMLO es María Cristina Rosas, reconocida académica y autora del libro "El Tratado de libre Comercio de América del Norte 2.0".

Dice que "a AMLO no le interesa la política exterior. Es profundamente ignorante de las relaciones internacionales".

Asegura que la prueba es que el gobierno ha recortado el presupuesto a la cancillería y a los consulados, los encargados de la protección de los mexicanos en el exterior, principalmente en Estados Unidos.

También, que AMLO elude enfrentar a su homólogo estadounidense Donald Trump, en temas como el muro porque "no quiere tener problemas".

"La política exterior significa construir a partir de mis prioridades. Y obviamente EE.UU. es una prioridad fundamental para México por la interdependencia, por la vecindad, por el numero de mexicanos que residen allá, así como por negocios o inversiones", explica.

Dice que por eso AMLO no puede construir su política exterior en base a que no quiere enfrentarse a Trump. "Es irresponsable porque no está de acuerdo con el interés nacional".

Donald Trump ha volcado la atención de su gobierno hacia la frontera con México. Ahora anunció nuevos aranceles por 5% a todos los productos de su vecino del sur si no se detiene la migración ilegal.

"En los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto la burocracia creció mucho. Había un gasto excesivo y a veces innecesario, con presupuestos inflados y corrupción. Me parece bien que quiten eso. Pero, parece que ahora están recortando de más en otras dependencias, como por ejemplo el servicio público de salud", dicen fuentes que prefieren quedar en el anonimato.

Para el académico del CISAN, es difícil imaginar por qué AMLO no iría a un foro tan importante como el G20.

"Estos encuentros pueden ser una perdedera de tiempo y dinero en la que solo van para tomarse la foto. Pero, si se usan bien, son una herramienta diplomática invaluable, un espacio privilegiado donde se puede negociar formal e informalmente", explica.

El G20 es el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política con el objetivo de abordar los grandes desafíos globales y buscar generar políticas públicas que los resuelvan. El año pasado su sede fue en Buenos Aires, Argentina.

Además, dice, en la diplomacia el desdén pesa mucho. "Si una persona no asiste a una reunión su ausencia se nota. Me pregunto si necesitamos eso".

María Cristina Rosas, dice que AMLO causa temor entre los inversionistas y empresarios.

"Si no va al G20 las calificadoras nos evaluarán mal y la desconfianza de los empresarios internacionales va a ser mayúscula, lo cual sería catastrófico. También debe pensar en ir a la Asamblea General de la ONU en septiembre porque de otra forma está borrando la presencia de México en el Mundo".

La expectativa crece por saber sí AMLO viajará fuera de México por primera vez desde que asumió como presidente y asistirá en Japón a la Cumbre del G20.