Sólo siete mujeres en la Tierra pueden vestir de blanco ante una audiencia con el Papa católico, de acuerdo a la costumbre conocida como Privilegio del blanco o Privilège du blanc, y Angélica Rivera no es una de ellas.

De hecho, sólo reinas y princesas católicas tienen ese privilegio y estas son:

La reina Sofía de España, la reina Paola de Bélgica, la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, la princesa Charlène de Mónaco, la reina Matilde de Bélgica, la princesa Marina de Nápoles y la reina Letizia de España.

Según el protocolo papal, las mujeres deben llevar vestido negro o en tonos sobrios sin estampados llamativos, y las faldas debe ir por debajo de la rodilla, llevar mangas largas, evitar los escotes acentuados y portar una mantilla también en negro sobre la cabeza.

Todos esos puntos los cumplió la primera dama de México, Angélica Rivera durante la llegada del Papa Francisco al hangar, donde el presidente Enrique Peña Nieto preparó un espectáculo que tenía poco que ver con las visitas de Estado acostumbradas.

Simbólicamente el vestir de blanco frente a Francisco se interpreta como la ayuda de evangelización de los reinados durante la expansión de la iglesia católica.

Se recomienda que cuando el Papa visita algún país las esposas de funcionarios lleven colores oscuros, sin diseños ni estampados.

Hace dos años, cuando Angélica Rivera visitó Roma para conocer a Mario Bergoglio, sí vistió de negro.