Tras el ataque en San Bernardino, California hace dos meses, el FBI recuperó un iPhone 5c que pertenece a uno de los atacantes. A pesar de esto, el FBI no ha podido acceder al contenido del teléfono porque tiene contraseña protegida y encriptada.

Para obtener más información sobre el caso, el juez Seri Pym ordenó a Apple que le facilite al FBI el software necesario para acceder al teléfono que, aparentemente tiene una protección que elimina toda la información dentro del dispositivo después de cierto número de veces ingresando una contraseña fallida.

A través de una carta abierta posteada en el sitio oficial de Apple, el CEO de la compañía Tim Cook mencionó que se niegan a seguir la orden del FBI:

El gobierno de los Estados Unidos ha demandado que Apple tome un paso sin precedentes que atenta contra la seguridad de nuestros consumidores. Nos oponemos a esta orden, que tiene implicaciones que van más allá que el caso legal que nos ocupa.

Apple menciona que ellos han cooperado con el FBI, dando el software que ellos pidieron. Pero, también mencionan que las peticiones de las autoridades han ido muy lejos porque quieren que Apple desarrolle una versión de iOS que pueda permitir el libre acceso a su cifrado, vulnerando varias medidas de seguridad que tienen los iPhone en la actualidad.

Apple menciona que al crear una herramienta como esa, estaría abriendo la puerta de los dispositivos de millones de usuarios de iPhone:

El Gobierno está pidiendo a Apple hackear a nuestros propios usuarios y socavar décadas de avances de seguridad que protegen a nuestros clientes.

No encontramos ningún precedente de una compañía americana siendo forzada a exponer a sus consumidores a un riesgo más grande de ser atacados. Por años, criptólogos y expertos en seguridad nacional han estado advirtiendo en contra de debilitar la encriptación.

Hacerlo solo dañaría a los ciudadanos bien intencionados y respetuosos de la ley que confían en empresas como Apple para proteger sus datos.