México.-¿Qué pasa si tu amigo extranjero escucha estas frases mexicanas o palabras populares en su viaje por nuestro país? ¿Sabrías explicarle qué significan y cuál es su origen? .

Estos mexicanismos son expresiones del habla popular de antaño, de tiempos de nuestra bisabuela y muchos de ellos derivan del náhuatl. El uso de algunos se ha extendido a varios rincones de Latinoamérica, pero siguen formando parte de nuestro ADN.

Recopilamos algunas frases para que no te “caiga el chahuistle” cuando te pregunten su significado y no sepas qué contestar.

Ya te cayó el chahuistle

Chahuistle es una palabra de origen náhuatl, “chahuiztli” y significa “enfermedad de la hoja de maíz”, que es producida por un hongo.

La usamos cuando se acerca una persona inesperadamente, sobre todo si no nos es agradable (el jefe, la suegra, el profe…); alguien nos interrumpe un plan o nos descubre en una situación que queríamos que permaneciera en secreto; o cuando nos ocurre una situación desagradable sorpresivamente.

A lo que te truje Chencha

Un mexicano, cuyo origen, se cuenta, viene del porfiriato y se dio a conocer en una película del cine de oro mexicano en las que mostraban un México rural. “Chencha” es el diminutivo de Cresencia.

La usamos al querer expresarle a otro, o a nosotros mismos, que hay que concentrarse y hacer, al instante, la tarea que corresponde en ese momento. Aplícala con gente distraída.

Ya se armó el mitote

Mitote viene del náhuatl “mitoti” y significa “bailarín”. Usamos esta frase para expresar que se ha originado un pleito o un gran problema. También hace referencia a la fiesta o al chisme (“le gusta el mitote”).

Dame un apapacho

De acuerdo con un artículo de la BBC, “apapacho” es la palabra más linda que el náhuatl le regaló al español. Se deriva de la palabra “patzoa”, que es igual a “apretar”.

Es algo más que un cariño o una palmadita; se trata, más bien, de “un abrazo con el alma”. ¿Te gusta la idea?.

Échate un coyotito

No es otra cosa que “tomar la siesta”, sobre todo después de comer.

Te está chamaqueando

Chamaco también es un vocablo procedente del náhuatl: “chamahuac”, y significa “rollizo”.

La usamos para advertirle a alguien que lo quieren tratar como niño, en el sentido de que le están viendo la cara o lo quieren engañar.

¡Ya chole!, ¿no?

La expresión significa “ya basta”, “ya fue suficiente”. Se cree que se comenzó a utilizar a finales del siglo XIX. Hay dos versiones más largas: “Ya Chole vendió su rancho” y “Ya Chole vendió su casa y puso panadería”.

Me trae de su achichincle

Para que se entienda: “me trae de su ayudante”. Achichincle es otra palabra que viene del náhuatl. Se compone de “atl”, agua, y “chichinqui”, que chupa. Si lo leemos completo sería: “quien chupa el agua”. Después de la Conquista adquirió otra connotación: una persona servil e incondicional de un superior.

Toma, pa’ tus chuchulucos

Otro legado náhuatl. El chuchuluco es un tipo de tamal del Estado de México, aunque también es sinónimo de dulce o caramelo.

Ejemplo de uso: toma este dinero para tus chuchulucos (para que te des un gustito o te cumplas un antojo no muy caro).

Estoy haciendo “talacha”

El talacho es una herramienta para labrar la tierra. Surgió de la fusión del náhuatl: “tlalli” (tierra) y el castellano “hacha”.

La usamos para expresar que estamos realizando un trabajo rutinario o que conlleva esfuerzo.

¿A qué hora cierran el changarro?

Otro mexicanismo simpático, pero despectivo, según como se vea o la sensibilidad de cada quien. Podríamos utilizar un eufemismo para definirlo: una pequeña tienda o un negocio pequeño. Para el profesor Peter Boyd-Bowman, autor de El Habla de Guanajuato, la palabra se refiere una tienda de poca importancia.