Chilpancingo, Guerrero.- "La crisis nos está agobiando", así es como el artesano Gelacio Gatica resume la situación actual de ese sector económico, actualmente afectado por la pandemia del Covid-19, en el estado de Guerrero.

Hace más de cuatro años, luego de varias luchas, la organización Calpulli Tecuanichan, logró instalar un corredor comercial con artesanías producidas por artesanos, la mayoría de ellos de origen indígena.

El Centro de Arte y Cultura Indígena, se ubica en las instalaciones del Instituto de la Juventud Municipal de Chilpancingo, mejor conocido como el Casino del Estudiante, en la plaza central de la ciudad; ahí los artesanos venden sus productos.

Sin embargo, la pandemia por el Covid-19, ha dejado desastrosas afectaciones a la economía de las familias que elaboran máscaras, artículos de piel, plata, miel y otras, ya que además de enfrentarse a las pocas ventas, también intentan recuperarse de un mes de confinamiento.

"Nosotros cerramos un mes completo (durante el confinamiento por Covid-19), fue un mes que no vendimos y es nuestra única fuente de ingresos", señaló el también activista de las lenguas maternas, Gelacio Gatica.

Para poder sobrevivir durante ese mes de confinamiento, cuenta que "un amigo, una sola vez nos trajo una despensa; una sola vez, eso no nos alcanza para sobrevivir durante un mes", dijo.

Comenta que ni políticos, ni programas sociales de ningún orden de gobierno, pensaron en sectores como artesanos que tuvieron que aprovechar cualquier tipo de insumo que tenían en casa.

"Nosotros, por ejemplo, hacíamos agua de jamaica y con la flor que sobraba, hacíamos tortitas de flor de jamaica; teníamos que aprovechar todo".

Tras la reapertura de actividades no esenciales, los artesanos han vuelto a abrir, sin embargo, la situación no es muy  distinta, "porque ahorita la gente no tiene dinero y nosotros vendemos productos que no son de primera necesidad", indica.

"A las familias no están llegando los ingresos, está paralizado el comercio. La economía sigue desactivada a nivel general en todos los ámbitos", refiere.

"Con una venta mínima, tenemos al menos para comer, todavía hay esa afectación, no hay movimiento de capital, la gente no gasta, están priorizando sus gastos como también nosotros y entendemos que al no vender, ni comprar productos de primera necesidad, a nosotros no nos ponen como primera opción", reconoce.

Durante la pandemia -afirma-, buscaron acceder a los apoyos del gobierno, pero lo único que encontraron fueron intentos de fraudes cibernéticos.

En más de una ocasión, a través de cadenas en redes sociales vieron supuestos apoyos a sectores económicos afectados por la pandemia, "pero eran virus que buscaban robar información", señala.

Ni gobiernos estatal, municipal o federal, han buscado atender a este sector, especialmente al Calpulli Tecuanichan en Chilpancingo, que desde hace varios años son los encargados de realizar talleres, conservatorios y otras actividades, relacionadas a la cultura indígena, todas ellas sin ningún costo.

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