México.-Sin duda, uno de los mafiosos más conocidos de la historia es Al Capone, el gángster de Chicago. Pero hasta un hombre tan temido como él tenía sus propios miedos y durante su condena en la prisión Eastern State Penitentiary, se vio cara a cara con los fantasmas de su pasado.

Inaugurada en 1829, esta cárcel fue creada para imponer el orden, ya que hasta entonces las prisiones eran famosas por albergar corrupción, hacinamiento y pobres condiciones sanitarias.

Eastern State costó 800 mil dólares para hacerse realidad, convirtiéndose en uno de los edificios más costosos de la época. Tenía innovaciones importantes, como sanitarios privados para cada prisionero, áreas de ejercicio y tres nutridas comidas diarias.

Cada celda tenía un tragaluz, para que la sabiduría divina de Dios cayera sobre los presos. Comparada con otras instituciones Eastern State era una penitenciaría “de lujo”.

Sin embargo, esta cárcel tenía algo muy particular, llamado el sistema de separación. Los prisioneros en este lugar no tenían permitido interaccionar entre ellos, bajo ningún concepto. Realizaban todas sus actividades en solitario y ni siquiera podían dirigirle la palabra a los guardias.

Cada vez que salían de sus celadas, se les colocaban capuchas para cubrir sus rostros. Los guardias incluso usaban cubiertas sobre sus zapatos para crear un ambiente tan solitario y silencioso como fuera posible.

Al Capone pasó ocho meses aquí, entre 1929 y 1930, por portación de arma de fuego. Otras versiones dicen que el capo se dejó capturar para huir momentáneamente del ambiente violento que reinaba en aquellos meses.

Su celda tenía algunos lujos comparada con la de otros reclusos, como un escritorio, un radio y varias pinturas.

Pero en los días que pasó en este lugar, Al Capone se quejo de ser atormentado por el fantasma de James Clark, una de las víctimas de la Masacre de San Valentín. Esta matanza, ocurrida el 14 de febrero de 1929, se debió a una rivalidad entre pandillas.

De acuerdo con la leyenda, se podía escuchar a Al Capone gritar por las noches, suplicando a Jimmy que lo dejara en paz. Aún después de salir de esta cárcel, el fantasma siguió al gángster, al grado que Al Capone contrató a una medium para averiguar las intenciones de Jimmy.

Jimmy no era el único fantasma que habitaba en esta prisión. Según los rumores, los espíritus de los prisioneros que habían fallecido en el lugar, así como los de un par de guardias asesinados, convivían con los reclusos de carne y hueso, agravando el ambiente solitario y lúgubre de el lugar.

En 1842, el escritor Charles Dickens visitó la prisión y dijo que el sistema era “cruel y equivocado”. “Creo que esta manipulación lenta y diaria con los misterios del cerebro es inconmensurablemente peor que cualquier tortura del cuerpo”, señaló.

Poco a poco, la prisión comenzó a sufrir de sobrepoblación, así que el sistema de separación se eliminó y se le permitió a los prisioneros compartir celdas.

Eastern State Penitentiary se mantuvo en actividades hasta 1971, para después ser abandonada hasta 1994, cuando reabrió sus puertas al público como un museo. Actualmente, se llevan a cabo visitas guiadas y recorridos temáticos, incluido uno centrado en el Halloween y las leyendas del lugar.

Hoy en día, los visitantes también pueden entrar a la celda de Al Capone, donde se han recreado sus pertenencias con sumo detalle.