México.- Conseguir un empleo se hace cada vez más difícil en México, porque mientras la oferta de puestos disminuye, la demanda aumenta. Al número de desocupados que andan buscando una plaza ahora se suma el creciente número de personas que teniendo un trabajo pretende otro, lo que genera mayor presión en el mercado laboral del país.

En los últimos meses, la tasa de desocupación se ha mantenido estable, alrededor de 3.6% de la Población Económicamente Activa (PEA), con cifras ajustadas por estacionalidad, de acuerdo con los datos a agosto del Inegi.

Sin embargo, si a esta tasa agregamos a los trabajadores que estando ocupados buscan cambiar de empleo o tener uno adicional, la tasa llega a 7.3% de la PEA en el octavo mes del año, tasa superior a la de 6.7% reportada en el mismo periodo de 2018, la cifra más alta en tres años, desde agosto de 2016.

Esta proporción se le denomina Tasa de Presión General, que da una medida global de la competencia por plazas de trabajo, conformada no sólo por los que quieren trabajar sino por los que teniendo un empleo quieren cambiarlo o también los que buscan otro más para tener un segundo trabajo, explica el Inegi.

La precarización que ha registrado el mercado laboral incentiva a muchos trabajadores con bajos salarios a buscar un empleo con mejor sueldo o complementar su ingreso con una ocupación adicional.

De acuerdo con la información del Inegi, 54% de los trabajadores subordinados ganan en el mejor de los casos dos salarios mínimos (6 mil 160 pesos mensuales); 44% no tiene acceso a las instituciones de salud, y 36% no cuenta con prestaciones laborales (sin considerar el acceso a las instituciones de salud).

Además, la competencia por los empleos se ha intensificado porque la oferta de plazas en el sector formal de la economía se ha reducido.

Durante los primeros ocho meses del año, el número de nuevos puestos formales ascendió a 342 mil 645 plazas, cifra 46.9% inferior a las reportadas en el mismo periodo del año anterior.

Se trata del monto más bajo para dicho periodo en 10 años, desde 2009, de acuerdo con el número de trabajadores adscritos al IMSS.

En términos generales, esta creciente competencia laboral afecta más a hombres que a mujeres.

Tasa de desocupación. La tasa de desocupación en la población masculina se estableció en 3.8% de la PEA, superior en 0.3 puntos porcentuales a la del mes precedente, y en la femenil fue de 3.2%, menor en 0.4 puntos a la de julio pasado.

Por estados, los mayores niveles de desocupación en agosto fueron Tabasco, con tasa de 6.9%; Coahuila, 5.2%; Sonora, 5.1%; Ciudad de México, 4.9%; Querétaro, 4.7%, y Estado de México, 4.6%.

Las entidades con las menores tasas de desempleo fueron Guerrero, con 1.4% de la PEA; Oaxaca, 2%; Yucatán, 2.1%; Morelos, 2.4%; así como Hidalgo y Michoacán, con una tasa de 2.6%, respectivamente.

Subocupación. La tasa de subocupación, medida como aquella que declaró tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas, significó 7.3% de la población ocupada en agosto según cifras desestacionalizadas, tasa menor en 0.3 puntos porcentuales a la del mes previo.

El importante peso de la informalidad le ha quitado presión a la demanda de trabajo en el país.

La tasa de informalidad laboral se ubicó en 56.3% de la población ocupada durante el octavo mes de 2019, cifra superior a la del mes que le precede, que fue de 55.9% y comparada con la de agosto de 2018 disminuyó 0.3 puntos porcentuales, con series desestacionalizadas.

En particular, la tasa de desempleo ha promediado 3.55% en los últimos seis meses, aunque mostrando una tendencia más marcada al alza desde mayo pasado, dijo Francisco Flores, analista de Banorte.

El especialista prevé que esta última dinámica puede mantenerse en los próximos meses, con el mercado laboral resintiendo la mayor debilidad económica.