La Corte Suprema de Pretoria garantizó hoy a un enfermo terminal el derecho de poner fin a su propia vida con la ayuda de un doctor, un caso único y sin precedentes en Sudáfrica que abriría la puerta a la legalidad de esos procedimientos.

El juez del tribunal, Hans Fabricius, concedió una orden a Robin Stransham-Ford, exabogado sudafricano de 65 años, para que un médico le ayude a morir sin que éste sea objeto de un juicio o procedimiento disciplinario.

“El solicitante tiene derecho a ser asistido por un médico, ya sea que le administre un agente letal o proporcionándole uno para que lo tome él mismo”, sostuvo el magistrado al dar a conocer este jueves su dictamen.

Stransham-Ford fue diagnosticado con cáncer de próstata terminal en septiembre de 2013 y solicitó al tribunal que autorizara su derecho a morir y permitiera que un médico lo asistiera, ya que la eutanasia es ilegal en Sudáfrica.

El hombre deseaba que en caso de que no pudiese él mismo tomar algún fármaco que le provocara la muerte, el médico estuviera autorizado a hacerlo sin ser procesado por ello, de acuerdo con reportes del periódico local Mail & Guardian.

Los ministros de Justicia y de Salud, así como el Consejo de Profesionales de la Salud se oponían a la solicitud, y tras el fallo de la corte la Fiscalía Nacional anunció que apelaría la decisión que “viola el derecho constitucional de la vida”.

Aunque la autorización es únicamente para ese paciente terminal, grupos activistas celebraron el veredicto como “fantástico” ya que sentó un precedente en el país para que los enfermos terminales puedan morir con la ayuda de un médico, sin violar la ley.

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