México.- Muchas aves migratorias están disminuyendo. Y saber más sobre cuándo y cómo es fundamental para protegerlas de manera efectiva. Un nuevo artículo publicado en la revista ‘The Auk: Ornithological Advances’ ha identificado un área previamente ignorada que es crítica para la conservación: la región entre el sur de México y Guatemala donde los pájaros cantores se alimentan antes de llevar a cabo un vuelo agotador a través del Golfo de México.

La migración es un momento peligroso para las aves, especialmente durante los vuelos sobre grandes cuerpos de agua. Muchas aves migran directamente a través del Golfo de México, lo que requiere más de 600 millas de vuelo sostenido. Los detalles sobre cómo las aves supervivientes gestionan esta hazaña de resistencia son desconocidos, especialmente para especies como las currucas, cuyo pequeño tamaño impide a los investigadores rastrear sus rutas de migración completas.

Así, los investigadores utilizaron geolocalizadores ligeros para identificar las estrategias de migración de la curruca de alas doradas, una especie vulnerable y en declive, y encontraron que el 80 por ciento de los individuos pasaron una semana en el sur de México y Guatemala para alimentarse y acumular reservas para el vuelo sobre el Golfo de México que realizan en la migración de primavera. La importancia de esta región era previamente desconocida, y se necesita su conservación dada la rápida conversión de estos hábitats naturales en pastizales y tierras de cultivo.

Si bien la mayoría de las currucas de alas doradas se detuvieron en esta región, no todas lo hicieron. Algunas que pasaron el invierno en el norte de Centroamérica pudieron realizar el vuelo trans-golfo directamente desde sus terrenos de hibernación sin la escala. "Este es un hallazgo importante", apunta Ruth Bennett del Centro Smithsonian de Aves Migratorias, "porque las aves que migraron directamente a través del Golfo pudieron reducir una semana su tiempo total de migración. Estas aves pueden experimentar una ventaja selectiva en la primavera". Esto se debe a que las currucas macho se desplazan hacia el norte en la migración de primavera para establecer territorios de reproducción.

Los resultados del estudio sugieren que el período de primavera requiere más energía y presenta un mayor riesgo de depredación y hambre, mientras que la migración de otoño permite una mayor flexibilidad para minimizar los costos de energía y evitar riesgos.

"La variación que describimos en las rutas de migración y en las escalas es alentadora", dice Bennett. "La variación ayuda a proteger a una población de los cambios locales en las condiciones ambientales". Ahora que los autores han identificado dónde y cuándo las currucas de alas doradas se preparan para la migración, pueden comenzar a identificar los hábitats que mejor permiten que las aves se alimenten y crucen con éxito el Golfo de México.

Este estudio proporciona una pieza crítica del rompecabezas más amplio sobre dónde, cuándo y cómo proteger mejor a la curruca de alas doradas y otras aves migratorias de América del Norte.