México.-“Un show”. Así califica Nicolás Maduro el propósito de la oposición, con ayuda de Estados Unidos y Colombia, de tratar de hacer entrar en el país caribeño ayuda humanitaria. Un extremo que el líder chavista rechazó tajantemente, al igual que cualquier tipo de negociación que no sea la que proponen México y Uruguay con los países del Caribe.

Maduro, que no cerró la puerta a una mediación de la UE pese a los dardos que le lanzó a la jefa de la diplomacia europea, descartó que vaya a celebrar elecciones presidenciales, como le exigen todos los grupos internacionales que buscan una salida a la crisis de Venezuela.

El choque entre el chavismo y la oposición que se presupone desde hace día por el envío de ayuda humanitaria cobra con el paso de las horas más fuerza. La llegada de los primeros camiones con alimentos y medicinas a los centros de acopio de la fronteriza Cúcuta, en Colombia, coincidieron con el corte del puente de Tienditas, por parte de las autoridades venezolanas. La escalada también es dialéctica: “Venezuela no va a permitir el show de la ayuda humanitaria falsa, porque nosotros no somos mendigos de nadie”, aseguró Maduro en rueda de prensa.

Para el líder del chavismo, no existe la emergencia humanitaria ni la escasez de alimentos o medicinas. Maduro asegura que ese discurso está “fabricado desde Washington para intervenir, el expediente que completa la intervención”, insistió, al tiempo que volvió a deslizar la idea de que tras los convoy que pretende ingresar la oposición se esconde una injerencia militar por parte de Estados Unidos, una idea que los críticos con el chavismo, sabedores del rechazo internacional que genera, se han esforzado por desligar durante toda la semana.

Prácticamente al mismo tiempo, el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, aseguró que si Maduro no permite que la ayuda entre en el país convocará a sus partidarios a abrir un “canal humanitario”. Guaidó explicó que, de momento, se está almacenando el cargamento recibido y que, hasta que no estén todos los centros de acopio repletos, no se procederá a tratar de introducir toda la ayuda. La premisa para la oposición es clara: dividir a los militares y poner en evidencia a aquellos que obstaculicen la entrada. Sobre si estaría dispuesto al uso de la fuerza, Maduro insistió en que impedirá el cruce de ayuda de manera “legal”.

Ante el choque frontal entre el chavismo y la oposición, respaldada por gran parte de la comunidad internacional, Maduro sigue esgrimiendo la idea de buscar una salida dialogada, aunque solo defiende las tesis que plantean México, Uruguay y los países del Caribe, estos últimos tradicionalmente aliados de Venezuela a cambio de las regalías del petróleo.

En cualquier caso, el líder chavista descartó que esté en disposición de convocar unas elecciones presidenciales, como le piden todos los grupos que tratan de buscar una solución a la crisis. El líder chavista tomó posesión para un segundo mandato de seis años el pasado 10 de enero y, aunque según el Parlamento y las principales instancias internacionales está usurpando su cargo tras unos comicios celebrados entre sospechas de fraude y sin rivales de peso, rechaza volver a las urnas. Su única oferta es un adelanto de las legislativas.

"El diálogo tiene que ser con agenda abierta, no para imponer condiciones al país. ¿Cuáles son las prioridades de los venezolanos? ¿Hacer elecciones? Creo que no”, dijo al ser preguntado al respecto. "Si convocásemos elecciones [presidenciales], inventarían cualquier cosa para no ir. Como pasó en 2017", continuó en referencia a las fuerzas críticas con el chavismo, que en mayo rechazaron participar. Esa decisión se debió, principalmente, a la imposición de las reglas del juego de la convocatoria y que sus principales dirigentes estaban inhabilitados.

Maduro arremetió contra Juan Guaidó y trató de demostrar que su desafío no es válido. "Si la payasada de ellos de asumir la presidencia interina tuviera alguna vigencia, ya tendrían que haber convocado elecciones, como hice yo en 2013. Y es lo primero que hice. Ellos dicen que se van a dar 12 meses", siguió antes acusar de golpista al presidente de la Asamblea Nacional. "Ellos no quieren elecciones, quieren un golpe de Estado. Tipo Pinochet. Ellos quieren imponer en Venezuela un Pinochet".

Las hipótesis de negociación planteadas en el seno de la Unión Europea tampoco son una opción viable para el sucesor de Hugo Chávez. “Bienvenido el grupo de contacto de la UE, aunque estoy en desacuerdo con la ideologización y la parcialización que han hecho", manifestó. “No estamos de acuerdo con el documento”, en el que la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, instaba al chavismo a sentarse a hablar y se daba 90 días para analizar la situación del país para lograr una salida, que siempre pasaría por la convocatoria de presidenciales. La mayoría de los países europeos reconocieron el lunes a Guaidó como presidente interino del país, aunque de momento Maduro se ha limitado a condenar esa decisión con advertencias y una escalada verbal.

“Ustedes no escuchan la verdad de Venezuela, están sordos ante una revolución con 20 años”, afirmó. "Solo pedimos a la UE que nos escuche. Nos haremos escuchar por la Unión Europea. Han ideologizado las relaciones internacionales con Venezuela. No pueden entender lo que sucede en Venezuela, solo tienen el guion de la derecha extrema y se han dejado llevar", dijo al referirse a Mogherini. “Está condenada al fracaso si no nos escucha”.

El principal argumento del Gobierno bolivariano contra Bruselas ha consistido en la última semana en comparar a la UE con Estados Unidos. Su objetivo es ganar tiempo y oxígeno ante la creciente presión internacional.