México.- El miércoles, 24 de julio, una mujer, identificada como Esperanza N, disparó contra dos hombres en el restaurante Hunan de comida china en la plaza comercial Artz Pedregal, al sur de Ciudad de México. Según las autoridades, uno de los hombres —Jony Ben — murió en el lugar y el otro —Azulay Aion— falleció en el hospital a causa de las heridas. Ambos eran de procedencia israelí.

El secretario de Seguridad Ciudadana de Ciudad de México, Jesús Orta Martínez, precisó que “la mujer iba acompañada de un hombre”, “además, una tercera persona se comunicó con los agresores” por teléfono.

Explicó que fuera de la plaza Artz Pedregal se registró otro tiroteo, cuando dos hombres a bordo de un auto, quienes esperaban a la mujer y su acompañante, atacaron a policías auxiliares de la Seguridad ciudadana.

De los cuatro cómplices fue detenida solo Esperanza Gutiérrez Rojano, de 33 años. La llevaron a la Fiscalía Central de Investigación para el Delito de Homicidio donde relató que conoció a uno de los hombres a través de Facebook y estableció una relación con él.

Según su versión, el hombre resultó ser infiel, motivo que la llevó al camino de la venganza. Para cumplir con su objetivo compró un arma por 7.000 pesos. También usó una peluca rubia para que no la reconocieran, que dejó junto con la ropa que se había cambiado mientras huía unos metros de la escena del crimen.

Sin embargo, más tarde confesó que recibió un pago por el asesinato.

El vocero de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Ciudad de México, Ulises Lara López, informó el jueves 25 de julio que las indagatorias les llevaron a "relacionar los hechos con arreglos de grupos criminales, asuntos con la mafia israelí". A las dos víctimas las investigan por sus posibles lazos con el tráfico de armas, drogas y lavado de dinero.

A su vez, la Embajada de Israel en México confirmó la ciudadanía de dos hombres que, según la misión diplomática, ya contaban con antecedentes tanto en el país de procedencia, como en México. Se trata de secuestro, homicidio y extorsión.

“Al conocer estos hechos, personal del Consulado de Israel acudió al lugar para identificar a las víctimas: Alon Azulay, de 41 años, y Benjamín Yeshurun Sutchi, de 44 años”, informa el comunicado oficial.

Benjamín Yeshurun Sutchi pasó su vida entre Israel, México y Venezuela. Según la página web Enlace judío, el criminal fue por  primera vez detenido en su propio país a principios de los años noventa. Le condenaron a 17 años de prisión por participar en el intento de homicidio de Many Aslan, hijo del delincuente israelí Ezequiel Aslan. Sin embargo, logró huir de su país con “ayuda de un policía corrupto” en 2001, recoge el periódico Maariv. Más tarde reveló durante un interrogatorio que decidió fugarse por temor a que lo mataran en la cárcel por conflictos internos.

Se dirigió a México donde entre 2001 y 2005 tejió una red criminal y estableció lazos con organizaciones que se dedican al narcotráfico, el secuestro y la operación de casinos. Así, de acuerdo con las indagatorias de la Fiscalía General de la República (FGR), citadas por Reforma, operó casinos que administran varias mafias en México, y participó en la distribución de cocaína en discotecas y bares capitalinos.

Al mismo tiempo extendió su carrera criminal a Venezuela, donde también fue detenido, en 2004, por posesión de cocaína. Fue liberado un año más tarde, a pesar de que ya había comenzado el proceso de deportación a Israel. El criminal volvió a México bajo una identidad falsa.

De acuerdo con la Fiscalía General de la República de México, Benjamín Sutchi mantuvo contacto con el Cartel de Los Beltrán Leyva, incluso aparece en una foto con Edgar Valdés Villarreal, alias la Barbie, uno de los sicarios más temibles y sanguinarios de esa organización.

En 2004, a través de una ficha roja de la Interpol, la Policía de Israel alertó a las autoridades de México sobre la estancia de Sutchi en la capital mexicana y su relación con operaciones ilícitas, revela Enlace Judío. Fue detenido en México en junio de 2005 con 43 dosis de cocaína consigo. Incluso ofreció un soborno de 200.000 dólares a los agentes del grupo policial para que lo liberaran. Cuando la propuesta delincuente no funcionó, acusó a los agentes de la entonces Secretaría de Seguridad Pública de Ciudad de México de haberle robado un reloj por un valor de más de 10.000 dólares y una cadena de oro con diamantes.

Al enterarse de la detención de Sutchi, el Gobierno israelí solicitó su deportación. Para asegurar su traslado al Aeropuerto Internacional de Ciudad de México en 2005 fueron utilizados cerca de 600 elementos de seguridad. El criminal salió de la prisión a principios de 2019, seis meses antes de ser asesinado junto a su amigo Alon Azulay.

“En los últimos seis meses, Sutchi se consideraba el hombre más poderoso y más temido del inframundo del crimen israelí. En marzo fue liberado de prisión y todos aseguraban que liquidaría a todos sus oponentes, pero no hay pruebas de que lo haya hecho”, relató el periodista Buki Naeh, especialista en sucesos policiales, que también aseguró que había 300 personas fuera de la prisión esperando para asesinarlo.

La policía israelí prevé que el asesinato de Sutchi “seguramente provocará muchos problemas”, publicó el periódico Haaretz. De acuerdo con las fuentes de la policía israelí, citado por la página web Ynet, no hay “ninguna duda” de que el asesinato fue “encargado por aquellos que tienen intereses en Israel”.

“La orden del asesinato fue israelí. Esto es un terremoto en el mapa del crimen en Israel”, afirmaron autoridades de la policía de Israel.

La policía del país hebreo sospecha que una organización criminal israelí pagó a un grupo local en Ciudad de México para que llevara a cabo el atentado. Según informa la prensa local, Benjamín Yeshurun Sutchi y Alon Azulay habían tenido problemas con la familia criminal israelí Musli.

Tras el incidente las autoridades israelíes reforzaron la vigilancia sobre figuras clave de organizaciones criminales para evitar una escalada de violencia en el submundo de criminalidad en ese país.

El propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se vio obligado a comentar el asunto durante su rueda de prensa matutina. Según el mandatario, cuenta con toda la información respecto al caso pero por cuestiones de seguridad no lo puede revelar. También indicó que la parte mexicana realiza un trabajo conjunto con las autoridades israelíes. No obstante, dejó claro que no se trata de ninguna intervención de los servicios de inteligencia o de la Policía israelíes.