#A sangre fría

Balas perdidas deambulan por las calles de México

México es el segundo país en América Latina con más casos de violencia armada por balas perdidas.

Por Redacción, 2019-05-13 09:00

México.- México es el segundo país en América Latina con más casos de violencia armada por balas perdidas, reportó el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC).

De acuerdo con el organismo, el mayor número de víctimas por los también llamados “tiros alegres” son producto de violencia social, comunitaria o interpersonal, acciones del crimen organizado o festejos.

“Abraham”, un hombre que durante diez años disparó su escopeta al aire en diferentes ocasiones en la alcaldía de Iztacalco, asegura que este tipo de acciones le significa “hacer sentir el poder… ¡un reinado!”.

El exintegrante de una banda delictiva afirma que cada 10 de mayo, 15 de septiembre, Navidad, Año Nuevo y “mi cumpleaños”, eran fechas ideales para accionar sus armas, junto con un grupo de colegas.

En el informe del UNLIREC, presentado en 2016, México aparece con 116 casos y 132 víctimas.

Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, dijo que el problema con este fenómeno que ha dejado 55 víctimas mortales, radica en la falta de una política de control de armas.

Los motivos y actores de los casos de balas perdidas son desconocidos, esto implica que muchos nunca sean investigados.

“Abraham” comentó que todas las veces que disparó al aire lo hizo sin pensar en que podía lastimar a alguien. No sabe si alguna de las miles de balas que lanzó en la Ciudad de México lastimó a alguien, aunque afirmó “no me arrepiento”.

El cielo de México es el segundo de América Latina donde más balas perdidas vuelan, según el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC).

Excélsior obtuvo el testimonio de un hombre que durante diez años, en determinadas fechas, puso en el aire de la Ciudad de México miles de proyectiles, específicamente de la colonia Gabriel Ramos Millán en Iztacalco. Aunque da su nombre y apellidos, prefiere ser identificado como “Abraham”.

“¡Vamos a echar cacahuate!”, es la expresión análoga (cuando uno parte un cacahuate truena) que usaba “Abraham” para disparar al aire desde una esquina en la calle y a plena luz del día. La idea con este tipo de acciones es “hacer sentir el poder… ¡un reinado!”, afirma mientras frunce el ceño, aprieta los dientes y cierra los puños.

Los hechos en los que el UNLIREC tiene documentados el mayor número de víctimas (muertos o heridos) en México por balas perdidas o, como los denomina este centro, “tiros alegres”, son producto de violencia social, comunitaria o interpersonal, de acciones de la delincuencia organizada y por la celebración de fiestas.

Esta última tesis del UNLIREC la confirmó “Abraham”. Puntualmente, cada 10 de mayo, 15 de septiembre, Navidad, Año Nuevo y “mi cumpleaños”, este hombre, exintegrante de una banda delictiva y un grupo de sus colegas, cargaban enormes bolsas llenas de municiones para metralletas cortas calibre 9 milímetros, AK-47, distintas armas cortas y cartuchos para escopeta en cajas de zapatos. “A mí lo que más me gustaba era escopetear”, dijo, al tiempo que simula cómo accionar ese tipo de armas, ya sea calibre 12 o 18, ayudado con el empeine del pie derecho para recargar el arma y disparar al aire una y otra vez.

El informe completo de 182 páginas que el UNLIREC proporcionó a Excélsior, a través de uno de sus autores, Julián Bustamante, se titula Balas Perdidas II: Análisis de Casos de Balas Perdidas Reportados en Medios de Comunicación en América Latina y el Caribe. El centro, con sede en Lima, Perú, presentó en mayo de 2016 la investigación de 741 casos de violencia armada por bala perdida, con 826 víctimas, en 25 países de la región.

En esa lista, México aparece con 116 casos y 132 víctimas, debajo de Brasil que tiene 197 casos, y por encima de Colombia, que tiene 101 hechos en el periodo entre 1 de enero de 2014 al 31 de diciembre de 2015.

De las 132 víctimas mexicanas de las que da cuenta el UNLIREC en su reporte más reciente de este tema, 55 resultaron en muertes y las otras 77 son heridos.

Del total de los incidentes reportados en México, 19 están relacionados con violencia social/comunal/interpersonal, lo que convierte a este país, según la ONU, en el que presenta el mayor número absoluto de casos de balas perdidas por esa causa, 16% de todos los casos documentados en México.

Adicionalmente, México presentó el mayor número absoluto (16) de casos de balas perdidas como consecuencia de tiros al aire/disparos alegres, correspondiendo al 14% de los incidentes documentados en el país.

En el documento del UNLIREC se estableció que de las 132 víctimas por balas perdidas en México, 84 fueron hombres, representando así el país con el mayor número absoluto de hombres víctimas de balas perdidas. 39 fueron mujeres y en nueve casos no se reportó sexo.

En la estadística de UNLIREC, 41% de las víctimas en México durante el periodo analizado, es decir 51 personas, son niños; el 18%, 24 sujetos, adultos jóvenes; 24%, 32 individuos, adultos y el 17%, 22, de edad desconocida.

Un médico forense de larga experiencia en la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México y también en el servicio pericial federal afirmó que en los últimos 18 años, en los que trabajó en la zona de Iztapalapa, le tocó atender más de una decena de casos. “Es la zona donde más muertos por balas perdidas se registran en la Ciudad de México, sobre todo niños”, dijo el especialista.

“Me acuerdo de algunos, como un niño que asomaba la cabeza por una ventana, mientras veía que su mamá iba a la tienda y fue impactado por una bala; otro que iba caminando en la calle con su abuelita, brincando de la banqueta a la calle y ahí le cayó la bala; otro que estaba en un puesto de quesadillas, la bala atravesó una lona y ahí murió”, dijo el forense.

De acuerdo con las declaraciones de este médico forense, en los festejos en Santa Cruz Meyehualco y Santa María Aztahuacán es donde se originan mayores incidentes por balas perdidas. San Cruz tiene siete festejos en el año, mientras que Santa María tiene 16.

“Estas tragedias a causa de las balas perdidas son noticias que se han vuelto cotidianas en los periódicos de América Latina y el Caribe en el transcurso de las últimas décadas. Esta situación es consecuencia de la proliferación de armas pequeñas y municiones —combinada con una serie de variables institucionales, sociales y económicas—, que ha dado lugar a niveles inaceptables de violencia armada en la región”, se lee en el documento de UNLIREC, financiado por el gobierno de la República Federal Alemana.

Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, consultado para este trabajo, dijo que el problema de la violencia por armas de fuego incluyendo el fenómeno de las balas perdidas, está en la falta de una política de control de armas, aunque no comparte el criterio y la información presentada por UNLIREC.

“Los casos de balas perdidas son lamentables, pero hay que decirlo, dentro de las cosas lamentables que vivimos en nuestro país, afortunadamente estos casos siguen siendo muy pocos; pero los casos de violencia relacionados con la delincuencia son desmedidos y también los casos en donde un asalto termina con la vida de una persona”, dijo Rivas.

Sostuvo que la clave está en aplicar una política de control de armas, sobre todo ilegales, para que tanto las balas perdidas, pero principalmente la violencia generalizada que vive el país como sociedad, amainen.

“No coincido con quien tiene armas y no creo que la solución sea que como sociedad nos tengamos que armar para defendernos; es un hecho que el Estado nos ha fallado sistemáticamente, pero el problema no está en el control de las armas lícitas, el problema está en que no hay un serio combate precisamente por todos los intereses oscuros conectados con la venta, el comercio e ingreso al país de armas ilícitas”, señaló el director del Observatorio Nacional Ciudadano.

UNLIREC establece que América Latina y el Caribe “no es una región ajena a la violencia con armas de fuego a nivel global”. En la región se concentra 27% de todos los homicidios a nivel global, teniendo únicamente 9% de la población mundial. A nivel global, 46.3% de los homicidios son cometidos con armas de fuego y este porcentaje es incluso mayor en América Latina y el Caribe. Las armas de fuego están presentes en el 69% de los homicidios en Centroamérica y en el 65% y 53.7% en el Caribe y Suramérica, respectivamente. Con tales niveles de violencia armada aumenta la probabilidad de que algunas balas disparadas no impacten su destino previsto y terminen hiriendo y matando a personas inocentes. Este fenómeno se conoce comúnmente como balas perdidas, aunque lo que en realidad se pierde son vidas.

Entre el lunes 29 de abril y el sábado 4 de mayo de 2019, en México se registraron dos muertes por balas perdidas: una de una joven de 18 años, Aidé Mendoza, en un salón de clases del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Oriente y el otro en una calle de Cholula, Puebla, donde un niño de nueve años murió cuando un proyectil se incrustó en su pecho.

El 10 de julio de 2018, en Paseo de las Palmas, en las Lomas de Chapultepec, una turista estadounidense, identificada como Tatiana Mirutenko, fue alcanzada por una bala perdida, después de que un grupo de delincuentes se enfrentara entre ellos.

En el contexto de las fiestas de muertos, el 2 de noviembre de 2012 un niño de 10 años, identificado como Hendrik Cuacuas, murió por una bala perdida dentro de un cine de Iztapalapa. Hendrik fue con su papá y su hermana a ver la película Ralph El Demoledor. La bala le pegó en la cabeza. Salió del cine convulsionándose aunque con vida y murió dos días después.

La bala perdida que mató a Hendrik atravesó el techo de lámina del cine. En la misma estructura los investigadores encontraron otra bala calibre 9 milímetros como la que mató a Hendrik y distintos orificios de bala rellenados con silicón de distintas épocas, confirmó el médico forense consultado por Excélsior para este trabajo, quien fue parte del equipo investigador del caso de Hendrik.

Reveló que el arma de donde salió la bala perdida que mató a Hendrik no ha sido encontrada. “Hasta el día de hoy en la base de datos de balística de las autoridades el arma no ha sido ubicada; la seguimos esperando, tengo esperanza de que algún día se recupere”.

El médico afirmó que durante las investigaciones para determinar desde dónde se hizo el disparo que mató a Hendrik, sacando una línea y calculando la parábola que hace el calibre 9 milímetros, se ubicó una potencial zona en torno a 4 manzanas.

“Cuando se hizo la inspección mandaron a la policía y se barrió toda la colonia, los vecinos salían con balas en sus manos y nos las mostraron ‘estas estaban en mi techo’; ‘estas en mi patio’. Nos dimos cuenta del peligro en que se vive ahí”, dijo el médico.

Recordó que en una de las veces que subieron al techo del cine se empezaron a oír disparos. Todo el mundo se replegó y se cubrió. “Esto muestra que en esa colonia hace falta orden, porque hay mucha gente armada y cuando está la feria de Santa Cruz, todos vestidos de charros salen a disparar al aire y sigue habiendo muchos muertos”.

UNLIREC señala en su análisis que los motivos y actores detrás de un gran número de casos de balas perdidas son desconocidos (31 por ciento). Esto implica que muchos casos nunca son investigados por la policía o los fiscales.

También sugiere que las personas de las comunidades más afectadas por la violencia armada y las balas perdidas tienen miedo de hablar contra los perpetradores de la violencia armada.

“Abraham”, que estuvo preso en un par de ocasiones, contó cómo un día que él y sus colegas salieron a “echar cacahuate” pasó una patrulla con policías nuevos en la zona y que a diferencia de sus antecesores trataron de evitar la acción. “Los policías no vieron, trataron de evitar que dispararamos; no les hicimos caso y sacaron sus armas y nos apuntaron. De muchos lados salió gente armada y le dijeron a los policías que mejor bajaran sus armas y se tomaran un refresco para poder conocernos y que no se iban a llevar a nadie”.

Según el centro de la ONU, las estrategias requeridas para abordar la mayoría de los incidentes de balas perdidas documentadas en su estudio no son diferentes a los esfuerzos generales por parte de los gobiernos que incluyen el control de armas pequeñas y la reducción y prevención de la violencia armada como parte integral de políticas de seguridad ciudadana y marcos de prevención del crimen y de la delincuencia.

UNLIREC considera que es fundamental integrar el control de armas y las medidas de reducción y prevención de la violencia armada en políticas públicas de seguridad ciudadana para reducir los niveles de victimización en la región, incluyendo la victimización por balas perdidas.

UNLIREC recomienda que todos los Estados de América Latina y el Caribe que no cuenten con leyes para penalizar los disparos al aire, consideren, particularmente en contextos urbanos, adoptar pronto medidas legislativas en esta dirección.

También es recomendable que dicha legislación vaya acompañada de campañas públicas de sensibilización y educación, y se centre en las épocas de festejo y celebración como festividades nacionales y religiosas, así como en eventos deportivos para hacer frente a los aspectos culturales de este comportamiento.

“Abraham” manifestó que haber hecho tantos disparos al aire durante tanto tiempo fue una “gran experiencia; fue como tener poder”.

Recordó, emocionado, que más de alguna vez, cuando disparaba él y sus colegas al aire con ametralladora, como “las balas salían con una punta de fuego que se reflejaba en los vidrios, se veía bien chingón”.

“Abraham” dijo que todas las veces que disparó al aire lo hizo sin pensar en que podía lastimar a alguien. No sabe si alguna de las miles de balas que puso en el aire de la Ciudad de México lastimó a alguien, aunque afirmó: “no me arrepiento”.

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«Ocurren 5 secuestros al día en México», señala Alto al Secuestro

El número de víctimas en ese mes fue de 237 personas, cuando en el mes anterior la cifra fue de 158

Por Redacción, 2019-08-19 14:22

México.- La presidenta de la asociación Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, afirmó que en julio pasado se incrementó en 50 por ciento el número de víctimas de secuestro en el país, en relación con las cifras de junio.

En rueda de prensa, precisó que de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en julio se iniciaron 158 carpetas de investigación, lo que significa un incremento de 16.1 por ciento respecto a junio.

Sin embargo, el número de víctimas en ese mes fue de 237 personas, cuando en el mes anterior la cifra fue de 158, lo cual, dijo, evidencia un incremento del 50 por ciento.

«Es una situación preocupante porque se está normalizando en el país que se tengan cinco secuestros en promedio cada día», expresó miranda.

La activista explicó que parte de ese incremento derivó de los casos de secuestros masivos de personal de una empresa en Quintana Roo y de migrantes en Guanajuato.

Miranda de Wallace agregó que Veracruz, Estado de México, Ciudad de México, Puebla y Morelos concentran el 60 por ciento de los casos en el país, con mil 265 carpetas de investigación con un total de mil 538 víctimas en lo que va del sexenio.

Además, lamentó que ni siquiera exista un secuestrador detenido por cada caso, lo que en su opinión se debe a la desaparición de las fiscalías especializadas en los estados o su transformación a la investigación de delitos de alto impacto.

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Arrebatan a madre su bebé de 4 meses en la Huasteca Potosina

Al momento de desaparecer vestía pantalón azul marino, pañalero azul con rayas blancas y estampado de pelotas de básquet con canasta, calceta azul cielo.

Por Redacción, 2019-08-19 11:36

México, Notimex.-Una mujer del ejido Peña Blanca fue despojada de su bebé de cuatro meses de edad, por un hombre y una mujer que simularon una ponchadura de la llanta de una camioneta; interceptaron a la afectada en el camino que va al ejido Limontitla y le quitaron a su hijo.

El caso ocurrió esta mañana, por lo que los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, Municipal y Ministerial iniciaron las investigaciones y un operativo de búsqueda por caminos y brechas.

La afectada es una mujer identificada como María Elena de 27 años de edad, quien caminaba por la carretera que va al paraje El Nacimiento, rumbo a su domicilio y a la altura del kilómetro 1.5, vio que una camioneta color verde, de doble cabina, estaba orillada.

Parecía que había sufrido la ponchadura de un neumático y cuando ella pasó cerca, un hombre y una mujer la interceptaron y le quitaron al bebé, le dijeron que no hiciera nada y que se fuera, mientras que ellos abordaron la unidad y se retiraron a toda velocidad rumbo a la delegación Huichihuayán.

La mujer pidió auxilio y al sitio llegaron las autoridades para iniciar las investigaciones para dar con el paradero del niño de nombre Luis Fernando.

Hasta el momento, los policías desconocen el paradero del padre del menor, por lo que también es buscado.

La Fiscalía General del Estado informó que ya se activó la Alerta Ámber, el menor mide 49 centímetros, pesa 3 kilos 870 gramos, es de complexión delgada, cabello castaño, cara redonda, frente amplia, ojos cafés obscuro, cejas castañas, tez blanca, orejas pequeñas, nariz chata, boca pequeña, labios gruesos y mentón oval. Como seña particular el bebé tiene una cicatriz en el cuello del lado izquierdo.

Al momento de desaparecer vestía pantalón azul marino, pañalero azul con rayas blancas y estampado de pelotas de básquet con canasta, calceta azul cielo.

En las investigaciones, se establecieron las características físicas de la mujer que sustrajo al bebé, es de estatura baja, complexión robusta, tez morena, cabello obscuro y un hombre de complexión delgada.

La Fiscalía pidió proporcionar cualquier información del paradero del niño en el edificio Central de Eje Vial 100, en la zona Centro de San Luis Potosí, o comunicarse a los teléfonos 444 812 49 61 y/o al 01800 7526237 lada sin costo.

La dependencia cuenta con un número celular para la aportación de datos 4442040413 y sus redes sociales, Facebook @FiscaliaSLP y Twitter @FiscaliaSLP.

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Investigan como feminicidio asesinato de joven en Puerto Escondido

La necropsia determinó que la causa de muerte de la joven mujer fue asfixia por broncoaspiración de contenido gástrico.

Por Redacción, 2019-08-19 09:19

México.- Tras reportarse el hallazgo de un cuerpo identificado como M. E. G. G., de 19 años de edad, la Unidad de Investigación de Delitos contra la Mujer por Razón de Género en la Costa de Oaxaca, inició la investigación bajo el Protocolo Ministerial, Policial y Pericial del Delito de Feminicidio en el Estado, a fin de deslindar responsabilidades.

La Fiscalía General del Estado (FGE) informó que, de acuerdo con la carpeta de investigación 28300/FCOST/PUERTO/2019, la mañana del 18 de agosto, se reportó el hallazgo de un cuerpo de quien en vida respondía al nombre de M. E. G. G –María Eugenia G.-, sobre un camino de terracería que conduce a la Playa Punta Colorada, en la ciudad de Puerto Escondido.

Al lugar de los hechos se trasladó personal de la Fiscalía General, a través de la Agencia Estatal de Investigaciones, así como Peritos y Agentes del Ministerio Público, quienes ordenaron el levantamiento del cadáver para iniciar con las diligencias conforme lo marca la ley.

Como resultado de los estudios llevados a cabo por los elementos del Instituto de Servicios Periciales, la necropsia determinó que la causa de muerte de la joven mujer fue asfixia por broncoaspiración de contenido gástrico. Su cuerpo no presentó lesiones externas.

Cabe señalar que de acuerdo con reportes policiales y testimonios de personas cercanas a la víctima, un día antes de su desaparición (17 de agosto), M. E. G. G. sostuvo contacto vía telefónica con un familiar.

No obstante, la Fiscalía indicó que continuará con la investigación hasta el total esclarecimiento de los hechos, que permita garantizar el acceso a la verdad para la familia de la joven.

En tanto, versiones señalan que María Eugenia G, quien fue localizada sin vida cerca de la Playa Colorada, en Puerto Escondido, en la región de la Costa -un día después de su desaparición en la Playa de Zicatela-, fue despojada de su ropa, además de tener huellas de ataque sexual.