México.-Un grupo de científicos descubrió vasijas de arcilla similares a las mamilas modernas en tumbas de niños bebés prehistóricos, lo que demuestra, por primera vez, que eran alimentados con leche de rumiantes cuando no eran amamantados.

Son pequeños recipientes en arcilla con una boquilla y que se podía sostener en la mano de un bebé se cree que aparecieron por primera vez en Europa en el Neolítico (alrededor de 5 mil años antes de nuestra era), y se generalizaron en la edad del Bronce y del Hierro.

Los arqueólogos suponían que esos recipientes eran utilizados para hacer beber a los bebés, pero sin tener pruebas. Podrían también haber sido utilizados para alimentar a enfermos, ancianos o discapacitados.

Para estar seguros, un equipo de investigadores analizó tres especímenes descubiertos en cementerios en Baviera (Alemania), dos de los cuales databan de entre 800 a 450 a. C., y el tercero de un sitio de entre 1.200 a 800 a. C. Habían sido enterrados junto a niños de 0 a 6 años de edad.

Los análisis químicos de los residuos de lípidos que contenían estos recipientes revelaron la presencia de ácidos grasos de origen animal, incluida la leche de rumiantes (bovinos, ovinos o caprinos domésticos), confirmando que los bebés bebían leche animal durante el destete o como complemento de la leche materna, detalla el estudio publicado en la revista Nature.

[caption id="attachment_373213" align="aligncenter" width="485"]mamilas prehistóricas mamilas prehistóricas.[/caption]

Julie Dunne, investigadora en arqueología biomolecular de la universidad de Bristol aseguró que es la primera prueba directa de lo que bebían los bebés durante la Prehistoria en Europa.

El hecho de encontrar "biberones" dentro de las tumbas de niños, junto con el análisis químico, "confirma que estos recipientes se utilizaron para alimentarlos con leche animal", prosigue esta investigadora, autora principal del estudio.

Algunos de esos biberones son casi juguetes, tenían que hacer reír a los niños", Julie Dunne

La leche animal, no pasteurizada, tenía más riesgo de contaminación que la lecha materna. Pero su uso, se volvió posible con la aparición de la agricultura y la ganadería, se inscribe, sin embargo, en el marco de una mejora global de la alimentación, que condujo a un aumento de la tasa de natalidad, destaca el estudio.