Acapulco, Guerrero.- Bibiana Rodríguez Solano es una mujer valiente. Aparenta ser mucho más joven de lo que es. Originaria del puerto de Acapulco, Bibiana está casada desde hace nueve años. Hasta este punto se trata de una historia sin sobresaltos ni angustias pero cuando tenía 35 años, en ese momento estaba en busca de su segundo embarazo, fue diagnosticada con cáncer de mama.

Esta enfermedad cada año a nivel nacional se cobra la vida de 6 mil mujeres, lo que la convierte en una de las principales causas de muerte en mujeres menores de 40 años. Bibiana lleva cinco años luchando contra este mal. Decidió quitarse el miedo y la vergüenza y vivir, cambiar su vida y afrontar esta enfermedad que fue terrorífica en el primer momento en que se le detectó una bolita del tamaño de un frijol dentro de uno de sus senos.

Bibiana acudió al ISSSTE y ahí efectivamente le diagnosticaron cáncer de mama. Lo primero que se le vino a la mente: "Voy a morir y dejaré solo a mi hijo". Sin embargo, fue todo lo contrario porque a partir del momento que fue diagnosticada se la canalizó a la fundación Rebicam, asociación presidida por el cirujano plástico y actual síndico administrativo de Acapulco, Javier Solorio Almazán, fundación que ha podido operar en Acapulco a más de 150 mujeresque padecen cáncer de mama y que han sido atendidas a tiempo, ya que esta enfermedad es 100 por ciento curable para quienes se tratan a tiempo.

Lo que más ha motivado a Bibiana para hacer frente a esta terrible enfermedad ha sido su familia, su hijo y su esposo, quienes han jugado un papel fundamental en esta lucha por la vida que ha emprendido desde los primeros momentos a partir de que se le diagnosticó la enfermedad.

"Siempre trato de sonreír y estar contenta, dejar a un lado la tristeza que pueda invadir mi corazón. Una de las cosas más importantes que debe uno de hacer ante esta enfermedad es mantener un estado de ánimo positivo, porque si te enfocas en lo oscuro solo provocas que tu sistema inmunológico baje y esto no está permitido", explicó Bibiana Rodríguez.

Después de la mastectomía realizada por Rebican, Bibiana ha tenido que seguir las indicaciones de su médico y cumplir con sus terapias porque se trata de una lucha que no termina con una operación de senos; es una lucha constante.

"Hoy me siento una mujer transformada, una mujer que trata de vivir día a día al mil y valorarme y amarme más porque estuve a punto de morir si no me hubiera hecho caso a tiempo".