Aunque en los últimos años se ha descubierto un número cada vez mayor de especies marinas fluorescentes como peces o corales, este es el primer reptil marino que presenta estos colores nocturnos bajo la luz azul.

El hallazgo de la fluorescencia de esta tortuga carey en aguas de las islas Salomon en el Pacífico sur inaugura la nueva sección de Sinc, Ciencia a lo bestia, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de los Animales.

Era noche de luna llena. El pasado 31 de julio, el biólogo David Gruber, de la City University of New York (EE UU), buceaba en aguas de la isla Nugu, en el archipiélago de las islas Salomón en el océano Pacífico, en busca de corales biofluorescentes. Cuando se encontraba a una profundidad de 20 metros, una tortuga carey (Eretmochelys imbricata) se interpuso en su camino y le deslumbró con su caparazón.

“¡Fue impresionante! La tortuga marina nadó directamente hacia la luz azul que estábamos empleando para detectar la fluorescencia de los corales. Observamos luces verdes en su cabeza y fluorescencia roja y verde en sus aletas y caparazón”, comentó a Sinc el científico, explorador emergente en la National Geographic Society.

“La biofluorescencia tiene sentido principalmente en el océano, donde el color primario es el azul”, explica Gruber, quien subraya que esta característica se ha apreciado en los últimos años en un número cada vez mayor de taxones.

“Se ha examinado ampliamente en corales, pero también en otros organismos como artrópodos, ctenóforos y cordados. En peces y tiburones parece ser una particularidad extendida y variable, considerada como un medio de comunicación entre individuos”, añade el investigador, que ha contribuido al hallazgo de más de 200 nuevas especies de peces fluorescentes. Pero, sin duda, es la primera vez que se detecta fluorescencia en un reptil marino.

Sin embargo, mientras que la biofluorescencia existe en muchos sistemas biológicos, los científicos aún desconocen exactamente la función que desempeña en el entorno marino. Las moléculas fluorescentes transforman la luz monocromática azul del océano en colores contrastados que pueden ser detectados por una misma especie o por otras.

“Recientemente, los expertos han encontrado evidencias de que la biofluorescencia podría ser un atrayente de presas, lo que tendría un importante significado entre las criaturas marinas”, indica Gruber. En cualquier caso, la observación de esta característica en la tortuga carey incide en la necesidad de proteger y gestionar mejor estos reptiles mientras aún existen.

Agencia sinc