penal1 Fotos de Javier Verdín. Con los rostros cubiertos con paliacates, y pancartas en mano, un grupo de 350 personas protestaron en la entrada principal del penal de Las Cruces, para exigir el traslado de reos que cobran cuotas y golpean a otros internos en el interior de sus celdas.

A las once de la mañana y por tercera ocasión, hombres y mujeres, que  decían ser familiares de los internos se  colocaron en el acceso al penal, e impidieron la entrada y salida tanto de los trabajadores de ese centro penitenciario, así como de abogados y personas que acudieron a realizar algún trámite en los juzgados que se ubican en el interior del inmueble.penal3

Bajo los candentes rayos del sol, y a gritos, los inconformes pedían al director de ese centro penitenciario, Mario Alberto Flores Tapia, que saliera y diera la cara. Los manifestantes advirtieron que, de lo contrario, entrarían a sacarlo por la fuerza, algo que nunca ocurrió.

"Todos tenemos a alguien allá adentro del penal", decía uno de los manifestantes en las afueras de ese centro penitenciario.  Y es que los señalamientos que hacen es, entre otras cosas, que el responsable del penal “hace negocio” mediante el cobro de cuotas y además, dicen, que se queda con las despensas que les llevan a los reos.

Un grupo de policías anti motines se apostó a escasos metros del acceso al centro de rehabilitación social, con toletes, cascos y escudos para protegerse de alguna pedrada o botellazo, listos para contener a los manifestantes en caso de que intentaran entrar al reclusorio.

Y como el director del penal no salió, el grupo se dispersaba a ratos por el intenso calor y buscaban la sombra, mientras un hombre, con megáfono epenal2n mano, les gritaba que siguieran en pie de lucha.

"Vamos a estar aquí el tiempo que sea necesario", gritaba uno de los líderes del movimiento de protesta. "Ya no queremos más muertos, ni cobro de cuotas y menos que golpeen a nuestros familiares", gritaba con voz femenina un hombre con la cara tapada por una toalla. Pero al menos, hasta cerca de las cuatro de la tarde de este día, no hubo enfrentamientos ni ataques entre los inconformes y policías que resguardaban el penal.