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Boko Haram multiplica los ataques en Nigeria

El aumento de los ataques es una respuesta desesperada frente a la represión militar.

Por Redacción, 2017-12-23 11:01

Desde hace varios meses, las incursiones en pueblos y los atentados suicidas o ataques del grupo yihadista Boko Haram contra el ejército nigeriano se multiplicaron en el norte de Nigeria, región asolada por ocho años de conflicto.

Hace justo un año, el ejército nigeriano aseguraba con orgullo haber liberado de combatientes el bosque de Sambisa, bastión de la facción dirigida por Abubakar Shekau. Pero el acceso todavía no es posible, y los pueblos aledaños son asiduamente atacados y saqueados.

«El aumento de los ataques es una respuesta desesperada frente a la represión militar», asegura a la AFP un comandante en Maiduguri, la capital del estado de Borno. «Hemos cortado toda su cadena de suministro de comida, armas y municiones».

«Su respuesta es saquear y cometer ataques ya que necesitan la comida. El hambre es un asesino silencioso», continúa el comandante que prefiere guardar el anonimato.

«Esto no deja lugar a dudas, los combatientes de Boko Haram están muriendo de hambre y buscan comida», explica por su parte, Mamman Sani, un pescador de Baga, en las orillas del lago Chad.

«Saquean los cuarteles militares para recuperar armas, saquean los pueblos para recuperar comida», explica Sani.

El 13 de diciembre, la facción dirigida por Abu Mosab Al Barnaui, reconocida por la organización yihadista Estado Islámico (EI), intentó invadir la base militar de Mainok, en la periferia de Maiduguri. No lograron entrar, pero robaron cuatro vehículos militares blindados.

El mes pasado, consiguieron invadir la base de Magumeri, a 50 kilómetros al norte de Maiduguri, antes de que el ejército enviara refuerzos.

Hace unas semanas, dos kamikazes se hicieron explotar en Biu (180 km de Maiduguri), dejando al menos 13 muertos y más de 50 heridos.

Y la lista no acaba. El 21 de noviembre, otro atentado suicida en la mezquita de Mubi (estado de Adamawa) mató a al menos 50 personas.

«Los ‘terroristas’ atacan las bases militares, en especial aquellas con pocas tropas para robar material, pero también para sembrar pánico y aumentar su capacidad de acción», explica a la AFP un miliciano, que apoya al ejército nigeriano en la lucha contra los insurgentes.

El 10 de diciembre, Abubakar Shekau llevó a casi 400 de sus hombres a un puesto del ejército en el pueblo de Bita, en la frontera con Camerún.

Según el líder de la milicia local, los yihadistas obligaron a los soldados a abandonar su puesto, y se llevaron armas para luego retirarse al bosque de Sambisa.

El conflicto, que estalló en 2009 bajo el mando de Shekau, dejó más de 20.000 muertos y más de 2 millones de desplazados. El noreste de Nigeria hace frente a una grave crisis humanitaria y alimentaria.

Aunque los civiles son las principales víctimas del grupo yihadista o de los militares, el ejército, que está desplegado en todo el territorio nigeriano y enfrenta numerosos problemas de seguridad en el país, pagó igualmente un alto precio.

El presidente Muhamadu Buhari informó por otra parte de que pretendía repatriar a sus tropas, actualmente desplegadas en Guinea Bisau en una misión de mantenimiento de la paz, para apoyar los esfuerzos militares en el país.

El grupo yihadista sigue estando muy dividido desde que el EI designara a Al Barnaui, hijo del fundador de Boko Haram, Mohamed Yusuf, como líder de Estado Islámico en África Occidental en 2016.

Sin embargo, las dos facciones rivales (Shekau y Barnaui) se reunieron el pasado 4 de diciembre en Duguri, a orillas del lago Chad para decidir dirigir un frente común contra el ejército, según fuentes cercanas a las negociaciones.

Pero unos días más tarde rompieron el acuerdo, después de que la facción de Shekau matara a 18 miembros del grupo de Al Barnaui.

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Matan exgerrillero de la FARC; que mis nietos no pasen por lo mismo: padre

«La esperanza la tengo, la paz tiene que llegar por mis nietos. Tengo 22 nietos, no quiero que la guerra siga, quiero que todo marche bien que mis hijos y nietos tengan una vida feliz.

Por Redacción, 2019-08-25 10:25

México, (EFE).– El pasado 22 de abril la vida de José Manuel Torres dio un giro inesperado, un militar asesinó a sangre fría a su hijo Dimar, un exguerrillero de las FARC que había vuelto a casa al calor del proceso de paz. Hoy su deseo es claro, que sus nietos no pasen por lo mismo.

«La esperanza la tengo, la paz tiene que llegar por mis nietos. Tengo 22 nietos, no quiero que la guerra siga, quiero que todo marche bien que mis hijos y nietos tengan una vida feliz. No quiero que el hijo de mi Dimar tenga que pasar por la misma situación que pasó (su padre)», afirma Torres a Efe.

José Manuel, de 74 años, sigue viviendo en su casa de toda la vida, al lado de la que Dimar había comenzado a construir para instalarse y cuidar a sus padres. Está en una pequeña aldea, Campo Alegre, en medio de un camino que parece no conducir a ningún lugar en pleno corazón del Catatumbo, una región incendiada por el conflicto armado y pegada a la frontera con Venezuela.

Para llegar hasta su hogar de campesino hay que atravesar en el municipio de Convención, en el departamento de Norte de Santander, montañas sembradas de coca durante horas de camino polvoriento, el mismo que recorrió Dimar cuando salió de la cárcel y dejó las armas tras la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC.

Ese día, los padres de Dimar vieron volver su gran esperanza, la que debía ayudarles en una vejez acelerada por la dureza de la vida en una región asociada al conflicto y en la que las siglas de guerrillas -FARC, ELN, EPL- se entrelazan con el viejo fantasma del paramilitarismo en un bucle de violencia que parece infinito.

Con su escueto vocabulario, José Manuel recuerda cuando su hijo regresó y sintió «una alegría muy grande».

«El volvió a trabajar y siguió ayudándome, estuvo conmigo en la casa y construyó una casita al lado de la mía. Luego se consiguió una muchacha y siguió viviendo conmigo», rememora José Manuel.

Sus padres y su nueva pareja dependían de él y parecía que iba a retomar una vida en la que la guerra debía ser un largo y oscuro paréntesis.

Sin embargo se le cruzó en medio de un camino el cabo segundo Daniel Eduardo Gómez Robledo que le disparó en medio de la noche y, según las denuncias de la comunidad, intentó ocultar su cadáver.

En Campo Alegre los rumores ya se han disparado y las acusaciones contra los militares son de todo pelaje. Lo que sí quedó demostrado es que no querían mostrar su cuerpo ya sin vida y una treintena de vecinos tuvo que ir a reclamarlo.

El escándalo sacudió toda Colombia y terminó con el coronel Jorge Armando Pérez Amézquita, superior inmediato del cabo Gómez, llamado a retiro y el ministro Guillermo Botero sometido a debate en el Congreso.

Sin embargo el tiempo ha corrido y el caso va quedando en el olvido entre la opinión pública colombiana aunque marcado a fuego en la memoria de José Manuel y de su nuera, que tendrá un hijo póstumo de Dimar.

«Yo nunca había perdido un hijo, yo siempre le pedí a Dios que nunca fuera a perder uno antes de morirme, Dios no me escuchó. Nunca me imaginé la muerte de mi hijo», explica.

José Manuel y su esposa están ahora a la espera de su nuevo nieto a quien asegura que recibirán «con mucho gusto» y en previsión de lo que espera al final de su vejez no duda al asegurar: «Si no lo criamos nosotros lo criarán los tíos».

Como si todavía no lo creyera, José Manuel recuerda a Dimar aún vivo, sin el camuflado militar ni el fusil que le «decía que estaba muy feliz y que iba a seguir su vida de civil trabajando» y manteniéndole hasta que muriera.

«Escucharlo me deba mucha alegría. Nos íbamos a trabajar y me decía ‘papá siéntese, no trabaje tanto’. Él nunca me dejaba solo», agrega.

Pese a todo, José Manuel habla sin rencor y afirma que si tuviera delante a los militares que asesinaron a su hijo «les diría que hicieron muy mal matándolo» y está seguro que «a ellos no les gustaría que les mataran a los suyos de ese modo, abrieran un hueco y se los enterraran como hicieron con mi hijo».

«Me dijeron que no habían sido ellos. Yo les dije que si mi hijo les debía algo porque no lo pedían», dice todavía con el recuerdo de su hijo fresco.

¿Usted todavía puede perdonar? «Ya lo que pasó, pasó. Habrá que perdonar, si perdonó Dios ¿por qué yo no?», responde lacónico.

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España: choque de helipcóptero y ultraligero; 5 muertos entre ellos un menor

Fuentes de la Guardia Civil señalaron que abrirán una investigación para esclarecer lo ocurrido.

Por Redacción, 2019-08-25 09:39

España,(EFE).- Cinco personas, una de ellas menor de edad, murieron este domingo en la isla de Mallorca (Mediterráneo) tras el choque en el aire de un helicóptero y un ultraligero, confirmó a Efe la Guardia Civil y el Gobierno regional de las IslasBaleares.

Como consecuencia del accidente perdieron la vida los tres ocupantes del helicóptero y los dos del ultraligero.

El suceso tuvo lugar a las 13:35 horas local (11.35 GMT) y los equipos de los bomberos trabajan para apagar el fuego de los dos apartados, que cayeron en el centro de la isla.

Fuentes de la Guardia Civil señalaron que abrirán una investigación para esclarecer lo ocurrido.

La presidenta regional de Baleares, Francina Armengol, expresó en un tuit su «preocupación y conmoción» por este accidente y señaló que los equipos de emergencia están trabajando sobre el terreno.

«Nuestros pensamientos están con las víctimas», aseguró la presidenta balear en su mensaje.

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Humanoide Ruso fracasó misión; no logró acoplarse a estación espacial

El robot humanoide Fedor a bordo, el primero en ser enviado por Rusia al espacio, fracasó en acoplarse este sábado a la Estación Espacial, un nuevo revés para el sector espacial ruso.

Por Redacción, 2019-08-25 09:22

México, AFP.-La nave espacial Soyuz con el robot humanoide Fedor a bordo, el primero en ser enviado por Rusia al espacio, fracasó en acoplarse este sábado a la Estación Espacial Internacional (ISS), un nuevo revés para el sector espacial ruso.

«Los cosmonautas rusos ordenaron abandonar el amarre automático de la nave rusa Soyuz a la Estación Espacial Internacional después de que el aparato no lograra entrar en el módulo de atraque Poisk», indicó la NASA en un comunicado.

El acoplamiento, previsto para las 05H30 GMT en régimen automático, no pudo efectuarse y la nave tuvo que alejarse de la ISS a «una distancia segura», según el Centro Ruso de Control de los Vuelos Espaciales (Tsoup).

El director de la agencia espacial rusa Rocosmos, Dmitry Rogozin, afirmó en Twitter que el martes por la mañana tendría lugar un nuevo intento, pese a que en un primer momento se había mencionado que podría ocurrir el lunes.

«La situación es difícil, pero (está) bajo control», aseguró Rogozin.

Según el responsable de la parte rusa de la Estación, Vladimir Soloviov, citado por la agencia oficial TASS, «el análisis de telemetría mostró que había fallas en el equipo de radio» de la ISS, que «son posibles de corregir».

Soloviov dijo que el personal de la ISS va ahora a tratar de reemplazar parcialmente ese equipo.

La retransmisión en directo del acoplamiento en el sitio internet de Roscosmos se interrumpió cuando Soyuz se encontraba a unos 100 metros de la estación.

Nueva decepción

La operación fallida de este sábado supone una nueva desilusión para el sector espacial ruso, que ha sufrido en los últimos años humillantes accidentes y escándalos de corrupción.

En octubre pasado, un accidente ocurrido en un Soyuz minutos después de despegar obligó a los astronautas a bordo -el estadounidense Nick Hague y su colega ruso Alexéi Ovtchinin- a aterrizar de emergencia.

Fue el primer fracaso en la historia de los vuelos tripulados de la ISS.

Fedor, que lleva el número de identificación Skybot F850, partió el jueves a bordo del cohete Soyuz, lanzado desde el cosmódromo ruso de Baikonur, en Kazajistán.

El robot debía en principio llegar a la ISS este sábado y permanecer 10 días, asistiendo a los astronautas en la estación espacial, y regresar el 7 de septiembre.

El robot, con cuerpo antropomórfico plateado, mide 1,80 metros y pesa 160 kilos. Fedor corresponde a un nombre ruso y también a las siglas en inglés de «Final Experimental Demonstration Object Research».

El robot dispone de cuentas en las redes sociales Instagram y Twitter, en las que se narra su vida diaria y sus proezas, como aprender a abrir una botella de agua.

Conquista del espacio

A bordo de la ISS, se suponía que Fedor probaría sus capacidades en condiciones de muy baja gravedad, bajo la supervisión del cosmonauta ruso Alexander Skvortsov. Sus habilidades principales incluyen imitar movimientos humanos, lo que significa que podría ayudar a los astronautas a realizar sus tareas.

Sus operaciones debían llevarlo a manejar un destornillador y llaves, según Alexander Bloshenko, director de programas prometedores de Roscosmos, en una entrevista con el diario Rossiyskaya Gazeta.

Ese robot fue diseñado para trabajar en las condiciones más difíciles, que serían peligrosas para el hombre, precisó Bloshenko.

Las autoridades rusas pretenden utilizar a Fedor en un futuro para conquistar el espacio.

Fedor no es el primer robot que visita el espacio exterio: en 2011, la NASA envió al espacio a un robot humanoide llamado Robonaut 2, desarrollado en cooperación con General Motors, con el mismo objetivo de ponerlo a trabajar en un entorno de altos riesgo. Regresó a la Tierra en 2018 debido a problemas técnicos.

En 2013, Japón lanzó al espacio un pequeño robot, Kirobo, coincidiendo con la llegada del primer comandante japonés de la ISS, Koichi Wakata. Kirobo era capaz de hablar, pero solo en japonés.

Rusia, que sigue siendo el único país capaz de transportar personas hacia la ISS, busca desde hace años reactivar su industria espacial, inmensa fuente de orgullo desde la época soviética, pero sufrió importantes dificultades desde la caída de la URSS.