México.-Es natural que de niños -e incluso de adultos- no sepamos manejar nuestras emociones. Cuando el crío se enoja solemos reaccionar de manera impulsiva y como padres les llamamos la atención haciéndolos sentir mal y minimizando sus emociones. Para evitar esto, te invitamos a probar la Caja de la rabia, herramienta que servirá para que tus hijos canalicen sus emociones.

La Caja de la rabia, método de autocontrol

La psicología nos explica que las emociones negativas son parte de nuestra existencia y no debemos considerarlas como un problema ya que, no está mal sentirlas, sino dejarnos controlar por ellas. A los niños en particular, se les dificulta canalizar su enojo en conductas aceptables. Con frecuencia, el enojo sale en forma de agresividad, aunque se manifiesta de forma diferente de acuerdo a la edad de cada uno.

Entonces, ¿cómo podemos evitar que nuestro hijo canalice de manera positiva sus emociones, sin que nosotros nos desesperemos? La psicóloga española Marina Martín diseñó la Caja de la rabia, una técnica basada en el cuento infantil Vaya rabieta, de la escritora francesa Mireille d’Allancé.

En el cuento, se narra la historia de Roberto, un pequeño que después de un mal día termina explotando y hace un gran berrinche, que tiene graves consecuencias como el surgimiento de una gran monstruo. Una vez que se ha calmado, Roberto se da cuenta del daño que cometió y decide arreglarlo, mientras el monstruo va haciéndose pequeño hasta que logra encerrarlo en una caja.

¿Cómo funciona?

La Caja de la rabia surge de esta idea central, donde los niños son conscientes de sus emociones y aprenden a regularlas, a través de un dibujo. Cuando tu hijo esté haciendo un berrinche, pide a tu crío que dibuje lo que le nazca, siempre pidiéndole que le ponga pies y manos para que lo personalice y genere un método más divertido.

Una vez que ha terminado el dibujo, el niño deberá arrugar el papel con el monstruo adentro y colocarlo en una caja con tapa, para que la bestia no vuelva a salir. A través de esta técnica, el niño será consciente de sus emociones negativas y podrá canalizarlas de forma sencilla y divertida, de tal forma que controlará sus berrinches sin que lo regañes.