México.-Las calles de Quito volvieron ayer a la normalidad tras once días de violentas protestas. Después de que la noche del domingo (madrugada de ayer en España), el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, diera marcha atrás con los recortes económicos solicitados por el FMI, el centro de la capital se volvió a llenar de miles de personas, pero en esta ocasión para festejar pacíficamente que la ciudadanía hubiera doblegado al Gobierno.

Tras una reunión de cuatro horas que presidió el propio Moreno, el presidente cedió y retiró el polémico decreto 883, conocido como el “paquetazo” económico. A cambio, el movimiento indígena, agrupado en a Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), puso fin a la revuelta ciudadana que ha dejado siete muertos, decenas de heridos y un millar de detenidos.

Gobierno e indígenas empezarán a negociar hoy un nuevo decreto. El mandatario revocó el estado de excepción y el toque de queda que había decretado.

“Se procederá de manera inmediata a trabajar en la elaboración de un nuevo decreto que permita una política de subsidios, con un enfoque integral, que precautele que éstos no se destinen al beneficio de personas de mayores recursos y a los contrabandistas, con criterios de racionalización, focalización y sectorialización”, reza el comunicado conjunto de la oficina local de la ONU y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, que oficiaron de mediadores. “Con este acuerdo se terminan las movilizaciones y medidas de hecho en todo Ecuador”, aclaró el representante de la ONU, Arnaud Peral.

Aunque en la negociación que comienza hoy el Gobierno tratará de mantener algún tipo de recorte, la anulación del “paquetazo” es un duro golpe a la política de austeridad que quiere llevar a cabo Moreno para reducir el abultado déficit fiscal y contentar al FMI, que este año rescató a un Ecuador en crisis con un préstamo de 10.000 millones de dólares.

La principal medida que queda sin efecto es la retirada de los subsidios a los combustibles en un país productor de petróleo, lo que inmediatamente se había traducido en un incremento de los precios.

A pesar de la derrota, Moreno siguió ayer emitiendo tuits en los que la palabra “paz” era una constante y reiterando que el nuevo decreto será más justo. “Una solución para la paz y para el país: el Gobierno sustituirá el decreto 883 por uno nuevo que contenga mecanismos para focalizar los recursos en quienes más los necesitan”, escribió el mandatario tras el acuerdo.

Sin embargo, y a pesar de que quedó en evidencia que las protestas fueron desactivadas por decisión del colectivo indígena y que el detonante fue su “paquetazo”, Moreno insistió en que la revuelta ciudadana en realidad fue un planificado “golpe de Estado” promovido por el expresidente Rafael Correa (2007-2017) y financiado por el Gobierno venezolano.

“¡Se recobra la paz y se detienen el golpe correísta y la impunidad!”, añadió el mandatario, que no ha presentado ninguna prueba de ese supuesto golpe de Estado. Al contrario, las fuerzas armadas y la policía se posicionaron desde el primer día claramente a favor de Moreno, aplicando el estado de excepción, el toque de queda y reprimiendo duramente a los manifestantes, la mayoría de los cuales actuaron de forma pacífica.