Autoridades colombianas desarticularon un cartel de militares que traficaba con armas para las guerrillas de las FARC, después de una investigación conjunta entre el Ejército y la Fiscalía General de Colombia.

En el mes de octubre del 2014, se dio “inicio a la operación Marfil, desarrollada simultáneamente en las ciudades de Bogotá, Ibagué, Melgar, Guacarí, La Loma, Puerto Berrio y Argelia”, la cual finalizó con la captura de siete miliares.

“Los integrantes de la Logística Militar, utilizando sus cargos administrativos, realizaban movimientos ilegales en el Sistema de Aplicación y Producción de procesamiento de datos (SAP)”, señaló el Ejército en un comunicado.

Los uniformados “emitían conceptos técnicos falsos de pérdida de material de armas, municiones y optrónicos (visores nocturnos), con el fin de darlos de baja definitiva en la Institución, y traficarlos con los frentes 10, 6 y la columna móvil Teófilo Forero Castro de las FARC”

La captura en flagrancia el 13 de septiembre de 2013 de “una persona que tenía en su poder ocho mil cartuchos de munición 5.56 x 45 milímetros de fabricación Indumil, que pertenecían a unidades de la Primera Brigada del Ejército cuyo destino, presuntamente, era el frente 10 de las FARC, inició con una investigación de carácter interno”.

La estructura ilegal al interior del Ejército, “delinquía desde hace dos años aproximadamente utilizando como modus operandi la penetración de almacenistas de material de guerra”.

Los militares “legalizaban en falsas actas y en el sistema SAP diferentes transacciones ficticias que permitían hurtar el material a las unidades y, posteriormente, venderlo a las redes de apoyo al terrorismo”.

La red de tráfico ilegal de armas, logró comercializar cien mil cartuchos de diferentes calibres, mil granadas de 40 milímetros, 60 milímetros y diferentes armas, entre las que se destacan 30 fusiles calibre 5.56 x 45 milímetros y 10 ametralladoras M-60.