México.- Antes eran simples sicarios, buenos para disparar y leales al Cártel de Sinaloa. Pero la pugna territorial de este grupo con los Zetas los obligó a formar un “grupo de élite” dedicado a proteger a sus líderes y a sus familiares, sostuvo María Idalia Gómez, directora editorial de Eje Central.

En entrevista para Aristegui en Vivo, la periodista explicó que este grupo fue entrenado por desertores de las fuerzas armadas mexicanas, así como por mercenarios de Estados Unidos y de países de Medio Oriente.

“Tienen campos de entrenamiento. Están entrenados en (el manejo de) distintos tipos de armas, en tácticas, en estrategias y con perfiles definidos”.

Esto ha permitido que, con el paso de los años, se conforme un grupo paramilitar capaz de planificar operativos de evasión como el que se vio en Culiacán, pero también operaciones clandestinas en otras ciudades del país, de acuerdo con informes de inteligencia obtenidos por Eje Central.

“Tienen el manejo de armas para (realizar) asaltos a ciudades, para enfrentamiento de cuerpo a cuerpo, y también para la toma de control de territorios a partir de armas de mucho mayor capacidad, que les permite romper blindaje y tirar helicópteros”.

La periodista explicó que los miembros de estos ejércitos “ya no son estos que veíamos antes con sombrero, cinturón piteado y botas, ya son un una estructura que reciben órdenes, y que fueron capaces de tomar la línea de operaciones de las fuerzas federales que estaban operando en Sinaloa, frente a un muy mal operativo”.