México.-Presuntos sicarios del Cártel de Sinaloa a bordo de varias camionetas, una de ellas modificada como tanqueta, llegaron al municipio de Allende, en Guanajuato, lo cual fue captado en un video que rápidamente se hizo viral en redes sociales.

De manera extraoficial, alrededor de 200 supuestos integrantes del Cártel comandado por Ismael “El Mayo” Zambada y “Los Chapitos”, arribaron al lugar con la finalidad de apoyar a José Antonio Yépez, alias “El Marro”, líder del Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL), para sacar de la entidad al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado por “El Mencho”.

El Cártel de Santa Rosa de Lima, dedicado principalmente el robo de combustible (actividad que es conocida como “huachicoleo”) y a la extorsión, tiene su base de operaciones en la comunidad del mismo nombre y desde el 2017 mantiene una fuerte disputa con el sanguinario Cártel Jalisco, el cual tiene fuerte presencia en los municipios de León, Silao, Dolores, el pueblo del Rincón y el noroeste del estado.

Mientras que Salamanca, Celaya, San Luis de la Paz, Villagrán y la zona de los Apaseos es dominada por el Cártel de Santa Rosa de Lima. En tanto que en el sur de Guanajuato existen incursiones de células de los cárteles michoacanos, que tienen gran rivalidad con el CJNG.

De acuerdo con autoridades, el Cártel de Sinaloa junto con el Cártel del Golfo (CDG), Los Zetas, entre muchos otros, aceptaron financiar y respaldar al Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL), liderado por José Antonio Yépez, alias “El Marro“ para detener el avance del Cártel Jalisco. A esta alianza se le conoce como Cárteles Unidos y opera principalmente en el estado de Michoacán.

La lucha por el control de Guanajuato entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encabezado por Nemesio Cervantes Oseguera “El Mencho” y el Cártel de Santa Rosa de Lima liderado por José Antonio Yépez Ortiz “El Marro”, no ha dejado solamente ríos de sangre y violencia, sino también ha provocado afectaciones en la economía estatal.

A finales de septiembre, la concesionaria de automóviles “Ford Montes” cerró sus puertas, tras años de operación, luego de que fuera atacada a balazos por presuntos extorsionadores. La agencia era emblemática en la región.

El ataque ocurrió el pasado 19 de septiembre, cuando hombres armados llegaron al lugar y dispararon contra las instalaciones, ocasionando daños a los cristales de la fachada y a algunos vehículos que se encontraban en exhibición. No se reportaron personas lesionadas, pero el hecho provocó terror.

Este cierre se suma a una larga lista de comercios, restaurantes e incluso tortillerías afectadas por el crimen organizado, afectando a cientos de personas, quienes se han quedado sin sus fuentes de trabajo.

Guanajuato, ahogado en la violencia y la extorsión

Los grupos del crimen organizado han diversificado sus operaciones y han encontrado en la extorsión una importante fuente de recursos.

El pasado mes de agosto, varias tortillerías ubicadas en el municipio de Celaya bajaron sus cortinas debido a la extorsión. La situación fue expuesta por los propios comerciantes, pero tras la denuncia, vino la venganza de los criminales.

Un comando armado ingresó a las 17:00 del lunes 5 de agosto a la tortillería “La Indita” ubicada en la colonia Lagos y disparó en contra de tres mujeres que se encontraban en el sitio: la dueña, identificada como Virginia "N", de 60 años, además de Dalinda "N" y Martha Cecilia "N", empleadas. Todas fallecieron.

Los hechos provocaron el cierre masivo de tortillerías, afectando no solo a los empleados de esos negocios, sino a la población, que ronda los 500,000 habitantes, que se quedaron sin el producto.

El ataque fue perpetrado presuntamente por extorsionadores porque la dueña de la tortillería no habían pagado la cuota de cobro de piso. Los criminales podrían pertenecer al Cártel Santa Rosa de Lima.

Días después, aparecieron varias narcomantas, firmadas presuntamente por el Cártel Jalisco Nueva Generación, quienes anunciaban su llegada al municipio y amenazaban a “El Marro” y al Cártel Santa Rosa de Lima por las extorsiones a los comerciantes de tortillerías.

"El Cartel Jalisco Nueva Generación ya está en Celaya y venimos a parar la extorsión, el robo y el cobro de cuotas a los tortilleros”, señalaban los mensajes.

“Y a todos los comerciantes y empresarios que trabajan honestamente. A los dueños de tortillerías, locales y empresas, les pedimos tener cámaras en sus negocios para cuando lleguen a cobrarles los graben y a los que ya tienen fotos, publiquen en redes sociales y nosotros haremos el resto!.", continuaba el mensaje.

Las mantas advertían al gobierno para que no interviniera en sus crímenes y reiteraban que la guerra es con el Cártel de Santa Rosa de Lima y su líder “El Marro”, por el control del territorio.

“Y al gobierno, les pedimos que no intervengan porque el pleito no es con ustedes, es con el Cartel Santa Rosa de Lima y con todos los que apoyen y ayuden al mugroso extorsionador y matainocentes del Marro”, concluía el narcomensaje.

San Miguel de Allende, Guanajuato, es uno de los destinos turísticos de México que mejor se han posicionado tanto para los visitantes nacionales como para los extranjeros; sin embargo, varios negocios han padecido de una ola de extorsiones y por tal razón se han visto obligados a cerrar sus locales.

De acuerdo con información de El Universal publicada el 09 de agosto, locatarios del centro histórico de la ciudad denunciaron que han sido víctimas de extorsiones cuando indiviuos dejaron maletas que contenían dosis de cocaína y marihuana además de notas donde les daban 22 días para vender la droga.

Los comerciantes optaron por tirar la droga a la basura las bolsas y cerrar sus negocios, por lo que alrededor de 100 personas perdieron sus trabajos.

Aunque es conocido como un destino turístico importante, San Miguel de Allende se ha visto golpeado por la violencia en tiempos recientes. Según datos del Semáforo Delictivo, las carpetas de investigación por homicidios en esa ciudad pasaron de 15 en el primer semestre de 2018, a 49 en el mismo periodo de 2019.

Grandes empresas transnacionales también han “bajado la cortina” debido a la violencia y extorsión.

Entre los meses de marzo y julio del 2018, Coca-Cola, Pepsi y Bimbo decidieron cerrar algunas de sus plantas ubicadas en Guerrero, debido a la violencia y extorsión por parte de grupos del crimen organizado.

En junio de ese año, la embotelladora de Pepsi cerró su centro de distribución ubicado en Ciudad Altamirano, Guerrero, ante la ausencia de las condiciones mínimas suficientes para la normal operación de la planta, en la que trabajaban un centenar de personas.

Meses antes, en marzo, Coca-Cola Femsa, su principal competidora, decidió abandonar temporalmente Ciudad Altamirano ante el hostigamiento del crimen organizado sobre sus 160 empleados

Mientras que en julio de 2018, Grupo Bimbo suspendió la operación de 9 rutas en de Acapulco debido a la situación de violencia e inseguridad.

En abril de 2019, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) reveló que el 67% de sus agremiados han sido víctimas de algún delito en el último año.

De acuerdo con la Coparmex, los estados con mayores porcentajes de empresas víctimas de algún delito son Oaxaca (90%), Tabasco (85%), Hidalgo (80%), Guerrero (78%) y Baja California (78%).