México, Opinión.- Muchos se preguntan qué pasará después de la pandemia. Otros, están concentrados en el día a día, ocupados en esta nueva cotidianidad que impone nuevas maneras de relacionarnos, de vernos unos a otros, a uno mismo.

La crisis sanitaria ha modificado la agenda de todo el mundo, nunca mejor empleada esta frase de uso cotidiano. En México la oposición sigue con su mezquina estrategia de mentir, engañar, calumniar. Están seguros que lo que no mancha, tizana.

El gobierno está atendiendo las crisis alternas, como la del petróleo, que después de duras críticas recibidas por parte de los miembros de la OPEP+ y de la comunidad internacional, México defendió sus intereses y logró imponer una reducción de sólo 100 mil barriles en lugar de los 400 mil que sugería la Organización.

Pero en lo particular hay muchas personas que no la están pasando bien. Aquellas que viven con su agresor y que el confinamiento ha crispado la relación, los que se quedaron sin trabajo, los que tienen a un familiar enfermo o muerto.

Es cierto que entre tantas pequeñas o grandes modificaciones a la vida diaria, la realidad, tal como la conocíamos, ha dejado de existir. Nadie se volverá a relacionar consigo mismo de la misma manera, su relación con el dinero y las fuentes de trabajo o los vecinos, ha adquirido una nueva perspectiva y así, estos pequeños ajustes, cambiarán al mundo.

Incluso el crimen organizado ha visto afectada sus operaciones a gran escala. Aprovechan la pandemia para escalar su base social. Entregan despensas al más viejo estilo priísta.

Las escenas de hombres en uniforme táctico entregando cajas rotuladas con el logo de la organización a la población más vulnerable, se están replicando en varios sitios donde los cárteles tienen sus negocios.

Recientemente la SSPC publicó un documento de los cambios provocados por la pandemia hacia el interior de los cárteles y mafias delictivas. Los precursores dejaron de llegar a México, el cierre parcial de las fronteras dificulta la exportación y el decrecimiento del consumo en EU han puesto a los cárteles contra las cuerdas.

Según el documento, hacia la fase final de la pandemia veremos que se incrementan los secuestros de un sector social que normalmente no era blanco de este delito. El derecho de piso crecerá como una marabunta por los sectores comerciales.

Según el documento, las zonas rurales empezarán a sentir el repunte de diversos actos de violencia y delictivos. Los ancianos, adultos mayores, discapacitados y mujeres solas serán un blanco recurrente.

El robo de valores, cajeros automáticos, camiones de carga y robo de vehículos sufrirán un incremento significativo.

El gobierno seguramente tomará medidas, pero cada uno de nosotros deberá cuidarse y tener precauciones extraordinarias.

El mundo está cambiando y nosotros también.