Chilpancingo, Guerrero.- Este año Chilpancingo estuvo marcado por el descontento social ante la falta de servicios públicos, además de ser  una de las ciudades más violentas y la peor para vivir del país.
La falta de recolección de basura, agua potable, alumbrado, y obra pública, generaron protestas, bloqueos y toma de oficinas públicas casi a diario por  vecinos, ante la falta de respuesta del gobierno municipal.
A las protestas de los vecinos se sumaron las huelgas, paros laborales y bloqueos de vialidades que se extendieron semanas, por trabajadores sindicalizados del ayuntamiento en exigencia de mejores condiciones laborales, aumento salarial, prestaciones, bonos.
El sindicato Independiente sección 14, dirigido por Domingo Salgado Martínez encabezó decenas de protestas y una huelga de hambre que lo llevó al hospital, denunció corrupción, mal manejo de los recursos, nepotismo y aviadores.
El dirigente de la sección 28 del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (Suspeg), Natividad Adame Martínez también se sumó a las protestas y denunció irregularidades en el gobierno municipal.
Derivado de los múltiples problemas del municipio, en octubre y bajo presiones sociales y políticas por la crisis de basura que se registraba en ese momento, el alcalde Marco Antonio Leyva Mena pidió licencia al cargo.
Tras la caída de Leyva Mena, asumió la alcaldía el empresario, Jesús Tejeda Vargas, sin embargo, hasta hoy la exigencia de los vecinos de servicios públicos continúa, y previo a la Navidad protestaron y bloquearon vialidades para exigir agua potable, recolección de basura y seguridad.
Antes, los trabajadores sindicalizados habían encabezado también manifestaciones para exigir el pago de su aguinaldo, prestaciones y bonos.
Chilpancingo inició el 2017 con una declaratoria de emergencia sanitaria por la Secretaría de Salud derivado de la acumulación de basura en la ciudad, y luego de que cerca de 100 camiones recolectores de basura particulares se estacionaran por tres días en el zócalo como una forma de protesta ante la falta de un lugar donde depositar los desechos.
Hasta el momento las autoridades municipales no han informado de la compra de algún predio para depositar los desechos sólidos, y mañana vence el plazo que tienen con el gobierno de Zumpango para depositar de la basura en la comunidad de El Platanal.
Además del problema de la basura, y la falta de servicios públicos, Chilpancingo se colocó el año pasado dentro de las 50 ciudades más violentas del país de acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob).
Y de acuerdo con los resultados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) el 94.1 por ciento de los ciudadanos de la capital viven con miedo, además del aumento de la desconfianza de los habitantes.
En los dos últimos años de acuerdo con el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), Chilpancingo se ha colocado como la peor ciudad para vivir del país.